Economía Política Miércoles, 10 de abril de 2019 | Edición impresa

El Gobierno busca asegurar la paz social y atiende tres frentes

Inyectó dinero a la CGT. Ayer anunció un refuerzo para los planes de empleo. Y ahora busca suavizar precios.

Por Javier Álvarez / Leandro Boyer - Corresponsalía Buenos Aires

Ampliar precios cuidados, calmar a los movimientos sociales y hasta la posibilidad de morigerar tarifas fueron tres medidas que discutieron ayer el presidente Mauricio Macri y parte de su Gabinete, con la idea de hacer anuncios “lo antes posible”.  

Calificadas fuentes oficiales afirmaron que por el momento sólo una de esas ideas está cerrada. Pero ratificaron que se están llevando adelante febriles negociaciones con proveedores de bienes y servicios para más anuncios.  

Tras el plus salarial para los estatales nacionales, ayer el Gobierno les comunicó a los movimientos sociales que incrementará en 1.500 pesos (en tres cuotas) a los planes de empleo, para paliar el avance de la pobreza.

 

Carlos Pedrini, secretario de Articulación de Políticas Sociales, precisó a referentes del Movimiento Evita y de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) que los ingresos de los planes de empleo subirán a 6.250 pesos en mayo, 7.000 en junio y 7.500 en julio.  Esta medida fue decidida a la mañana por Macri, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en Casa Rosada a la tarde ya fue comunicada. Los movimientos sociales aceptaron, pero aclararon que “no alcanza”.  Referentes de CTEP anticiparon a este medio que el jueves a las 10:00 irán con Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa a las oficinas de ANSeS en todo el país para “reclamar la restitución de los salarios sociales complementarios y los programas Hacemos Futuro”. Ayer le anticiparon a Pedrini que quienes tienen un Plan Trabajar están cerca de la línea de la indigencia. Advirtieron que hay familias que no pueden hacer más de una comida diaria. Y pidieron “la urgente sanción de la Emergencia Alimentaria”, cosa que el Gobierno no hará.  

 

El anuncio a los movimientos sociales se sumó a los 13.000 millones de pesos que el Gobierno le otorgó a la CGT para las obras sociales, tras un reclamo de tres años. La gestión Macri está buscando aliados que actúen como barreras de contención y, en segunda instancia, que los reclamos no se desbanden antes de octubre.  

El propio Peña lo confirmó el lunes en la noche. Ante 50 embajadores que visitaron la Casa Rosada habló de un “desafiante” 2019. Y agregó: “Una de las prioridades para este año es conservar un alto nivel de diálogo, de paz social, de institucionalidad y tener calma para afrontar la elección”.

Una de las mayores preocupaciones oficiales es el caldo de cultivo que se viene gestando en el Conurbano bonaerense: allí el 11,4% de la población económicamente activa no tiene trabajo y el 18,9% tiene, pero necesita otro. Además, 6,2 millones son pobres (el 35,9% de la población), según el Indec.  

 

María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta y tres los gobernadores radicales, entre los que está el mendocino Alfredo Cornejo, vienen advirtiendo esta situaciones desde noviembre. Ahora, a siete meses de las urnas Macri quiere tener el paquete de medidas definido este jueves.  

Además de Macri, Peña y Dujovne también estuvieron en el encuentro de ayer el jefe de Producción y Trabajo, Dante Sica; el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. 

 

Las necesidades políticas y el delicado rumbo

En la trastienda de la pelea electoral que dilata el fin de la recesión, Mauricio Macri repite a los cuatro vientos que el rumbo de programa económico es el “correcto” y desliza que el éxito depende del “aguante de la gente” y de la “confianza y serenidad” del mercado. Para los economistas, esa convicción oficial se ajusta al reducido margen de maniobra por la falta de financiamiento y los pedidos del Presidente apuntan a evitar descalabros antes de octubre. “No creo que el Gobierno tenga muchos instrumentos para hacer algo distinto”, sentenció Daniel Artana, economista jefe de FIEL. Consultado por este diario, consideró que el equipo económico tiene “las manos atadas por la realidad”.

En línea se pronunció el titular de Idesa, Jorge Colina, al advertir que “lo que no tenemos los argentinos, es otro camino”.  

 

“Básicamente todo el programa depende, en el corto plazo, de la calma del tipo de cambio. Pero al mismo tiempo estás en un escenario que el propio gobierno plantea como binario, donde el juego político te acelera la propia inestabilidad”, agregó Marina Dal Poggetto, directora ejecutiva de EcoGo. Cree que las medidas que promueve Macri para cambiar el humor social en busca de su segundo mandato obstaculizan la recuperación. En tal sentido, Dal Poggetto agregó que “si no se coordina el ingreso de capitales, cualquier intento por impulsar la demanda es un arma de doble filo que puede traer consecuencias”.  

La economista habló de un círculo vicioso que “arrancó como un problema financiero y el problema financiero contagió a la economía, la economía contagió a la política y ahora estás en una zona donde la política empieza a contagiar a lo financiero”.

 

“El Banco Central le dice a las empresas que si suben los precios van a quebrar y del otro lado el Gobierno les dice que el salario le va ganar a la inflación y que el consumo se va a recuperar. Y las empresas en vez de mirar lo que dice el Central, miran la dinámica de costo que está impulsada por la dinámica de las paritarias”, detalló.  

Matías Carugati, economista Jefe de Management & Fit, planteó que “el programa económico está en línea con lo que plantea el FMI, que es ajuste fiscal y una política monetaria muy restrictiva” pero también subrayó que posee “muy poco margen de maniobra” y deja a la economía “expuesta a cualquier shock”.