Opinión Lunes, 27 de mayo de 2019 | Edición impresa

El fuerte sesgo ideológico hizo fracasar la Unasur - Por Rodolfo Manuel Vacarezza

Por Rodolfo Manuel Vacarezza - Licenciado en Relaciones Internacionales

Hace poco la Argentina, siguiendo a otros países, abandonó la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y se embarcó en la formación de otro organismo regional: Prosur (Foro para el Progreso de América del Sur). 

Esto es un síntoma más de la crisis de la integración regional y particularmente la falta de adecuación del organismo a los últimos acontecimientos políticos.   

Desde Cancillería se informó por comunicado de prensa * que la medida se debía, entre otros, a motivos ideológicos. 

Es que el organismo quedó disminuido en sus funciones y su razón de ser. Nació en 2008 impulsado principalmente por Brasil como instrumento para proyectar su poder regional. Debía ser un organismo alternativo a la OEA y por lo tanto lejos de la influencia de los EE.UU., un ámbito político para la gobernanza regional y comprensivo de los distintos esquemas de integración.  

Originariamente tenía fines prosaicos para los pueblos de Sudamérica**, pero luego decantó en un fuerte sesgo “bolivariano”, sectario, anticapitalista y antinorteamericano.  

Varias causas se combinaron para colocarlo en aquella posición, el más evidente el “giro” a la derecha de algunos gobiernos de la región (Brasil, Argentina, Ecuador, etc.); pero principalmente no pudo gestionar la crisis política y humanitaria  venezolana y adaptarse a los nuevos vínculos hemisféricos.  

Aquella crisis dio nuevo protagonismo a la OEA y su grupo ad hoc, el “grupo de Lima” -un foro político de coordinación- , pero principalmente llamó la atención de la diplomacia de los EEUU sobre la región.  

A la coyuntura, se agrega la falta de adecuación del organismo, por su rigidez ideológica, a la diversidad de la integración sudamericana. Es que en el subcontinente encontramos una orientación comercial de libre comercio, abierta al mundo globalizado, representado por la Alianza del Pacífico; una orientación anticapitalista o social representada por el ALBA y una orientación revisionista, abierta al mundo pero con sectores estratégicos protegidos,  representada por el Mercosur.   

La Unasur nació con miras amplias y para perpetuarse, pero fue efímera, decantó monocolor, rígida a la diversidad regional, y principalmente a contra pelo de la globalización. Esperemos que la historia no se repita con Prosur y que la ideología no sea el verdugo del desarrollo de nuestros pueblos.   

*  “...esta decisión fue tomada en el marco de la crisis que aqueja a ese Organismo, manifestada en la acefalía de la Secretaría General por más de dos años, así como una agenda con alto contenido ideológico y muy alejada de sus objetivos iniciales y el desorden administrativo que prevaleció en la organización los últimos tiempos…”  

Comunicado de Prensa 145/19. Abril 2019.

** Expuestos en el Preámbulo de su Tratado Constitutivo. Donde se destacan la construcción de una “identidad sudamericana”, democracia participativa, lucha contra la pobreza y la exclusión, salud, educación, desarrollo sostenible, infraestructura regional, multilateralismo y multipolarismo.