Sociedad Domingo, 11 de agosto de 2019 | Edición impresa

El diseño de autor pisa fuerte y se reinventa con la crisis

En los últimos años ha crecido la cantidad de estudiantes de la carrera de Diseño de Indumentaria.

Por Carla Romanello - cromanello@losandes.com.ar

En su taller en Chacras de Coria, las amigas y colegas Juana Peñalva, Rocío del Mar Muñoz y Martina Kretschemar crean sus diseños de ropa utilizando en gran proporción telas recicladas. Por otro lado, en su atelier de la calle Emilio Civit, Elina Peralta da vida a propuestas más enfocadas en la alta costura. Con sus marcas RE y Boppard, las jóvenes ganaron el año pasado el Semillero del Mendoza Fashion Week que organiza el Mendoza Plaza Shopping lo que las impulsó a comercializar sus creaciones. 

Ellas son parte de una movida de emprendedores que apuestan al diseño de autor y que cada vez tiene más exponentes en la provincia. De hecho, durante los últimos cuatro años creció tanto el número de estudiantes de diseño de indumentaria como el de aquellos que se animan a crear prendas propias para ofrecer en el mercado.

 

En medio de la crisis, agudizan su ingenio para abaratar costos, ofrecer facilidades de pago y llegar a clientes fuera de la provincia. Paralelamente se incrementan los desfiles, encuentros y concursos que les permiten dar a conocer sus creaciones.

Juana Peñalva, una de las creadoras de la marca RE, contó que junto a sus compañeras hacían la tesis para graduarse en Diseño en la Universidad de Mendoza (UM) cuando decidieron presentarse al Semillero, un certamen que impulsa la salida de nuevos diseñadores. “Estábamos trabajando en la reutilización y revalorización de prendas en desuso por lo que participamos con ese mismo concepto”, recordó la joven.

 

Justamente el haberse consagrado entre las ganadoras las llevó a seguir adelante con su emprendimiento. “No estábamos pensando en una marca, pero tuvo tan buena repercusión que decidimos seguir”, aseguró. 

Así armaron su propio taller y showroom donde comercializan su indumentaria. “Cada prenda es única ya que utilizamos tela reciclada; es imposible hacer dos cosas iguales”, remarcó Juana. Para ella se trata de un diferencial que cada vez atrae a más compradores. “A la gente le interesa, le gusta tener un diseño único y prefiere gastar un poco más a tener algo que tienen todas”, explicó.

 

Oriunda de San Rafael, Elina Peralta estudió diseño de indumentaria en la sede de la UM de ese departamento. Ya establecida en la Capital de Mendoza, participó del Semillero con su marca Boppard. “No hice demasiado análisis del mercado para ver qué podía ser innovador, quería hacer lo que a mí me gusta que es alta costura con una variante poco convencional de incorporar los oficios tradicionales a las prendas con elementos de orfebrería, marroquinería, bordado a mano”, detalló la creativa.

A ella también el reconocimiento la impulsó a ofrecer las prendas. “La reacción de la gente es muy positiva ante lo nuevo, viene un mercado de millennials que te buscan por las redes, eligen por la imagen y pueden detectar la calidad a través de una foto”, aseguró. 

 

Antes de instalarse en Ciudad ella vivió un tiempo en Río Cuarto, Córdoba, donde trabajó en moldería digital. “Después se me dio la posibilidad de venir a Mendoza donde vi un mercado mucho más amplio y quise explotar toda mi parte creativa”, relató.

Elina aporta elementos de orfebrería a sus diseños. | Gustavo Rogé / Los Andes

Tiempos de adaptación

Como emprendedoras y gestoras de su propio proyecto las responsables de ambas marcas utilizan distintas estrategias para adaptarse a la crisis. “Hoy en día está medio planchado el tema del comercio porque se compra lo necesario, pero a pesar de eso nos la rebuscamos”, comentó Juana. En su caso, al reutilizar otras prendas tiene menos gasto en tela. “De todas manera lleva mucho tiempo porque hay que desarmar cada prenda”, aclaró. 

 

Por su parte, Elina reconoció que la crisis afecta a toda la sociedad, pero que igualmente la gente se sigue casando y las egresadas siguen haciendo fiestas. “Por ahí vienen a consultar con mayor anticipación y piden congelar el precio. En general el argentino sabe sortear estas situaciones”, observó.

Otra forma que ella utiliza es vender a través de internet. “Este mundo globalizado nos permite salir un poco más de Mendoza y apostar a un mercado nacional”, aseguró Peralta a la vez que detalló que tiene clientes en San Juan, San Luis y Neuquén.

 

Más estudiantes

La UM es la única institución educativa de la provincia que ofrece Diseño de Indumentaria como carrera universitaria. Además, después de hacer tres años, permite cursar un cuarto para obtener la Licenciatura en Diseño. 

“Desde 2002 tenemos la carrera de Diseño de Indumentaria y Textil y actualmente contamos con 120 alumnos en los cuatro años”, detalló la licenciada Josefina Foti, directora de la carrera.

 

Ella aseguró que la demanda de los alumnos ha ido creciendo con el correr de los años. “En 2015 teníamos entre 15 y 20 ingresantes en primer año y a 2019 tenemos más de 30”, informó. 

La directora comentó que desde hace dos años organizan un desfile de fin de año en la Nave Cultural, lo que los ha llevado a tener más interesados. “También incorporamos un taller de costura que antes no teníamos y estamos vinculados con Medicina en un concurso de diseño de ambos”, enumeró Foti. 

 

Para la directora también incrementa el interés de los alumnos el hecho de ofrecer una carrera corta con gran salida laboral. “En general los estudiantes quieren tener su propia marca. En tercer año hacen las pasantías y empiezan a tomar el gustito a ser emprendedores, pero también a trabajar en las casas más importantes”, aseguró.

Por su parte, Javier Sánchez, decano de la facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño también se refirió al aumento de alumnos en Indumentaria y a su salida laboral. “Nosotros les hacemos un seguimiento y la mayoría de los chicos están trabajando”, remarcó.

 

En tanto Victoria Gasul, profesora de cuarto año de la carrera, señaló que más allá de tener cada vez más alumnos, ha observado una mejora en calidad en sus trabajos. “Tienen un nivel muy alto”, destacó.

Y aseguró que en Mendoza cada vez se está moviendo más el diseño de autor y que la crisis lleva a los emprendedores a innovar. “Más allá de la poca venta, no conseguís mucha materia prima y está todo muy caro por lo que apuestan mucho a lo original y a innovar. Además, al principio la venta suele ser por Instagram”, apuntó.

 

Conservadores y elegantes: así son los mendocinos al vestirse

Los diseñadores de Mendoza no sólo evolucionan en sus creaciones a partir de sus propias ideas o de las influencias que hayan tenido, sino que deben ser observadores atentos del estilo del ámbito en que se mueven y del ritmo estético de los tiempos.

En cuanto a lo que podríamos llamar “el gusto de los mendocinos”, tanto Elina Peralta (Boppard) como Juana Peñalva (RE) coinciden en admitir que hay cierto estilo clásico y conservador en los gustos. Pero eso es una generalidad. Cuando analizan los detalles, se ve que hay particularidades muy marcadas.

 

“A los mendocinos  siempre nos han considerado conservadores y elegantes; ya es un sello nuestro”, apunta Elina. “Tanto mujeres como hombres suelen dar cátedra de estilo al salir a la calle, y mucho más en los eventos. Si bien seguimos siendo algo clásicos, cada vez más estamos apostando por romper estructuras, innovar, adoptar tendencias mucho más rápido e incluso apostar por el diseño local de calidad”, dice la diseñadora de Boppard.

Juana (RE), en tanto, también habla de una apertura del gusto hacia nuevas tendencias. “Si bien los mendocinos han sido siempre de vestirse de manera más ‘clásica’, cada vez se aprecia más el diseño y se busca vestir de manera más única, con prendas que están a la moda o siguen tendencias pero que a su vez tengan diseño y no se encuentren en todos lados”, elogia.

 

En ese sentido, parece que para los habitantes de este lado del mundo, las prendas de vestir son importantes pero al mismo tiempo no tienen que ser extravagantes: deben primar tanto la elegancia como la sencillez.

“Creo que los mendocinos tenemos algo en común que nos identifica, con pocos elementos o prendas sencillas pero de buen gusto. Siempre le buscamos la vuelta para vestir nuestro propio ser y comunicar a través de ellos quienes somos”, concluye Elina.

 

Influencias

Tanto Juana como Elina parecen haber encajado perfectamente en ese estilo local al vestirse y por eso es que las que admiten como sus influencias en el mundo del diseño. Encajan con esa preocupación por entender el estilo de las personas a las que van a vestir. 

Por ejemplo, Juana tiene referentes locales y nacionales: “A nivel local, Martínez; y a nivel nacional, Ampi Vera. Ambas marcas son emprendimientos que han tenido comienzos similares al de RE. Nos inspiran mostrando que se puede emprender en la provincia y poder crecer”, resalta la joven.

 

Por su parte, Elina cuenta: “Mis referentes son diseñadores que han sabido marcar un estilo propio, entendiendo la demanda local y además trabajando con calidad y visión. A nivel internacional admiro al diseñador libanés Elie Saab, quien realiza piezas que son obras de arte. A nivel nacional me encanta Gabriel Lage, quien trabaja todo absolutamente a mano; y a nivel local admiro a todos mis colegas que apuestan día a día a hacer crecer Mendoza. Lo lindo es que no hay rivalidad, cada uno tiene su estilo bien definido”.

Consejos para emprender  

Los expertos en diseño de indumentaria brindaron sus recomendaciones a la hora de emprender en el rubro.

- Buscar la innovación y diferenciarse del resto.

- Promocionarse a través de las redes sociales.

- Vender a través de internet.

- Reducir costos reutilizando telas.

- Elaborar productos de buena calidad que puedan durar entre 5 y 7 años.

 

Prendas sustentables

Lía Rosso, profesora de la carrera de Diseño de Indumentaria, aseguró que una de las claves que les enseñan a los alumnos es a realizar prendas con una visión sustentable. “Queremos que apunten a diseñar prendas de buena calidad y que perduren en el tiempo a través del uso responsable”, explicó.

La docente comentó que les enseñan que, para que una prenda se considere sustentable, debe durar entre 5 y 7 años. “Por eso también apuntamos a que sean prendas que puedan ser tanto para hombre como para mujer, que las puedan utilizar tanto grandes como chicos, que puedan usarlas distintos tipos de cuerpo y que, si alguien no la quiere, entre al mercado circular y se pueda volver a vender; que no vaya a la basura”, remarcó.