Economía Lunes, 21 de octubre de 2019

El derrumbe de los bonos soberanos sinceró que el BCRA está quebrado

Por la baja de los bonos soberanos, cayó la valuación de las Letras Intransferibles del Central.

Por El Cronista especial para Los Andes

El derrumbe de los bonos argentinos luego de las primarias de agosto sinceró una realidad que estaba escondida detrás de tecnicismos contables. Las pérdidas que sufrió el Banco Central (BCRA) en la valuación de sus activos como resultado de ese derrumbe, junto con los costos del plan de estabilización acordado con el FMI, llevaron al patrimonio de la entidad a terreno negativo. Además, con un resultado negativo este año no habrá utilidades con las que financiar al fisco en 2020.

 

Se trata de un tecnicismo. El balance del BCRA está bajo presión, y en los hechos en terreno negativo, desde hace bastante. Pero el cimbronazo financiero de agosto lo desnudó. Los activos de la entidad son, a grandes rasgos, las reservas internacionales y unas Letras Intransferibles que el Tesoro le colocó cuando -durante las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner- se usaron reservas para pagar deuda.

Durante la gestión de Federico Sturzenegger en el BCRA se cambió la forma de calcular el valor de las Letras Intransferibles. Hasta entonces, se calculaba a "valor técnico" (es decir, el valor de la deuda contraida por el Tesoro menos la tasa que le falta por devengar hasta el vencimiento del contrato). Luego, pasó a computarse a "valor real convertido", un cálculo más complejo pero que se puede resumir así: como las letras no cotizan en el mercado secundario que les asigne un precio, se ató sus precios a las variaciones del resto de los bonos soberanos que sí cotizan en el mercado.

 

Así, con el derrumbe del 55% que sufrieron los bonos soberanos en agosto, el valor contable de las Letras Intransferibles acompañó. Según estimaciones de la consultora LCG, el balance del BCRA camina en dirección a terminar 2019 con pérdidas por $ 1654 millones por "diferencias por variación de precio de mercado", un concepto en el que la mayor parte corre por cuenta de la caída en al valuación de las Letras Intransferibles.

A esas pérdidas se suman otras, por $ 664 millones, por lo que le cuesta a la entidad los intereses que paga por las Leliq y otros instrumentos con los que regula la cantidad de dinero.

La suba del dólar, por otra parte, le generaría una ganancia estimada de $ 533 millones dado que al tener activos en moneda extranjera todo salto cambiario juega a favor en este rubro. En resumen, con todos esos y otros conceptos menores dentro del cálculo, LCG estima que este año el BCRA terminará con un resultado negativo de $ 1658 millones y patrimonio neto negativo.

 

El resultado negativo, en principio, genera un límite para el Gobierno que llegue el 11 de diciembre de este año a la Rosada. Sin resultado positivo, no hay utilidades para transferirle al Tesoro. Una vía de emisión monetaria para el fisco que se cierra. Aunque, claro, queda la posibilidad de hacerlo a través de "adelantos transitorios" (préstamos que implican una emisión monetaria).

"Siempre una nueva administración puede cambiar el método contable y volver a crear utilidades donde no las hubo", dijo Guido Lorenzo, director de LCG. "El riesgo de un BCRA que tiene desvalorizados sus activos y sus pasivos le generan una carga de intereses constantes podría redundar en la falta de credibilidad en el valor del peso", agregó.

En los hechos, coinciden los analistas, el patrimonio del BCRA era negativo desde antes. A las Letras Intransferibles las han calificado de papelitos de colores, porque su valor es cercano a nulo, con lo cual el activo ya había sido dañado antes y en todo caso la salud actual del peso lo refleja.

"Podría decirse que los pasivos en pesos del BCRA tienen menos respaldo, pero como sabes nadie toma las Letras Intransferibles como respaldo ya que es deuda de un Tesoro deficitario superendeudado y en pre-default", dijo Julio Piekarz, ex gerente general del BCRA. "El riesgo presente y futuro siguen siendo las Leliq, el financiamiento al Tesoro, el fuerte deficit cuasi fiscal caja y la caída de reservas", agregó.

Matías Barbería