Sociedad Viernes, 24 de enero de 2020

El rentable negocio de alquileres detrás del descontrol adolescente en Villa Gesell

Advierten sobre la precariedad de las prestaciones y los contratos ilegales. Los propietarios se las ingenian para obtener más plazas.

Por Redacción LA

Villa Gesell es una ciudad de 50 mil habitantes, pero en época de vacaciones un aluvión de visitantes llega a superpoblar las calles y playas. Es que, cada enero arriban cerca de 220 mil personas, que se recambian semana a semana. Lo particular de este centro turístico es el público. Puntualmente son los jóvenes quienes se ven atraídos en su mayoría para pasar unos días de descanso entre amigos. Según publica diario Clarín, cerca del 80% de los turistas que vistan Gesell en enero son adolescentes.

Si bien en los últimos días de lo único que se habla es del descontrol que se vive en dicho partido de la costa atlántica, todo se debe al fatídico episodio que terminó con la vida de Fernando Báez por una paliza que le propinó un grupo de rugbiers.

 

A partir de este hecho trascendieron videos y surgieron testimonios respecto de lo que realmente sucede allí. Alejo, turista de 19 años, comentó que paso una semana con un grupo de amigos en la primera quincena. “La onda es irse una semana, rentar un departamento entre varios y que pase lo que tenga que pasar”, explicó la modalidad.

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Es que ante la muerte del joven, hubo quienes en un primer momento manifestaron que se trataba de un hecho aislado. No obstante, en los últimos días salieron a la luz otros episodios con el mismo nivel de violencia donde el alcohol y los excesos juegan un papel fundamental. Por eso, que las autoridades municipales reforzaron la vigilancia policial, con 150 uniformados, que recorren las playas de día y los locales bailables de noche.

En una recorrida que realizó el diario Clarín por lugares de alquiler se recogió un dato curioso respecto de los montos. Dos cuestiones se repiten en todos los hospicios consultados: no hay contrato de por medio y el costo es por persona. Además, se establece un porcentaje de anticipo, a modo de asegurar la estadía.

Per cápita, los montos oscilan entre $900 y $1300, es decir que entre seis amigos reúnen entre $37800 y $63700 pesos, para cada caso. El padre de un joven que intervino en el trato con un propietario, comentó que el único comprobante es un recibo que se les otorgó respecto de la seña por $22600, cuando el total del alquiler para seis por siete días rondó los $64 mil.

Por su parte, desde la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Afines de Villa Gesell advirtieron que este tipo de contratación es “ilegal”. “Es una eterna lucha contra los alojamientos ilegales y contratos truchos”, indicó el presidente de la entidad, Jorge Cocco.

El empresario aseguró que hacen falta más controles, ya que se producen situaciones irregulares en la contratación como así también durante la estadía. En este sentido, remarcó que muchos padres hacen “el trato” con los propietarios. “Llaman ellos, pagan y después aparece el hijo con sus amigos”, advirtió.

 

Por otra parte, las condiciones de los hospedajes apuntan específicamente a los jóvenes. Los dueños se las ingenian para colocar más plazas y ganar más dinero. Inclusive, un propietario comentó que las camas son muy pequeñas, para que entren más y más resistentes para evitar vandalismo y daños.

“El dueño de un complejo sacó las camas, en su lugar construyó plataformas de cemento con colchones, a modo cárcel”, aportó Eduardo, dueño de un complejo. Es que para el sector turístico es más rentable alquilarles a los adolescentes que a una familia, ya que los primeros se triplica la ganancia respecto de un grupo familiar. Sin embargo,  los mismos propietarios advierten que “la movida” juvenil predica con cierto descontrol, por lo que los costos de los daños en muchos casos son altísimos.

 

“Yo alquilé a siete chicas y terminaron siendo nueve”, expuso otro consultado. “Lo peor es que no podés hacer nada, no los podés echar. Después de eso no alquilé más a pibes”, concluyó.