Opinión Martes, 13 de agosto de 2019 | Edición impresa

El camino del deseo: educación y empleo - Por José Luis Alvarez

Por José Luis Alvarez - Ex Superintendente Departamento General de Irrigación

En el mundo actual, interconectado y competitivo, el conocimiento es un factor clave del desarrollo económico y social. 

El uso intensivo de tecnología e información, exige a las sociedades y a las economías transformarse para competir en un mundo donde el conocimiento es cada vez más determinante. 

Ahora quienes no tengan acceso a la información y a un alto nivel educativo quedarán excluidos de un mundo en el que los cambios económicos, políticos y sociales se basarán principalmente en el conocimiento y la innovación constante. 

El acceso a una educación de calidad y el fortalecimiento de las instituciones permitirán el desarrollo de una sociedad capaz de definir su futuro.

El foro económico mundial 2019, definió: “La innovación tecnológica es, básicamente, transformar la educación y actualizar las habilidades necesarias para los lugares de trabajo contemporáneos. La construcción de sistemas de educación preparados para el futuro exige que los programas escolares se ajusten al siglo XXI, además de la entrega uniforme de educación básica para todos que construya una base sólida para una vida de adaptar y desarrollar nuevas habilidades. La educación especializada debería proporcionar las habilidades más solicitadas y abordar la desconexión entre las necesidades del empleador y la instrucción necesaria para poder aprovechar el talento global”. 

Hoy la creatividad es un bien social que espera ser explotado, porque en el futuro a la naturaleza hay que acompañarla de talento e innovación para seguir estando presente en un mundo cada vez más volátil, incierto, complejo y ambiguo. 

Estos términos que conforman el acrónimo VICA, de origen militar, son utilizados para describir el mundo actual donde vivimos. 

Como en un entorno VICA pensamos en el diseño del futuro y el análisis de tendencias. 

Si fuéramos hoy a una cámara empresaria de la provincia o a un centro científico de excelencia, e hiciéramos la siguiente pregunta: ¿Cómo deben ser las habilidades de sus trabajadores dentro de 12 años? , imagino las miradas y las caras de preocupación de los que reciban la pregunta al igual que su respuesta: no tenemos la menor idea y no podemos juzgarlos, si nosotros tampoco sabemos qué cambiara y cuánto. 

Pensar el futuro en un tiempo en el que todos están sólo en la urgencia del presente ofrece una ventaja competitiva enorme, ya que la mayoría considera que pensar en el mañana es un lujo. El lujo de hoy, lo impensable hoy, será la realidad de mañana, y quien lo vea primero, quien lo comprenda primero, tendrá una ventaja importante.
Imaginemos una hipotética situación en la cual nuestros niños compitieran contra los niños de otros países emergentes e incluso de países desarrollados; si hoy estamos convalidando un nivel de pobreza estructural que nos da vergüenza y sólo quisiéramos sacar conclusiones del resultado, sin ver que todos los niños inclusive de la clase media, no están convenientemente preparados para el siglo 21 y serán nuevos pobres globales. 

La conclusión es que no podremos seguir compitiendo con nuestros productos porque no tendremos el personal técnico en nuestras empresas para obtener la calidad que el mundo nos va a demandar; entonces nuestra realidad de hoy será peor mañana.

La solución es dejar de mirar para el costado, tanto políticos, científicos, empresarios, educadores y ver como entre todos salimos de este pozo en el que nos encontramos, donde no hay fondo sino un abismo al que nos dirigimos. 

La salida es comenzar a trabajar, no pensando en el salto de calidad inmediato sino en el mediano plazo, y generando con las actuales estructuras más horas de clases, desarrollando espacios en las horas en que se superponen los turnos de actividades lúdicas, deportivas, artísticas o de prácticas en terreno, y no pensar solamente en la escuela edificio sino en la escuela hecha de personas.

Deberemos entender a la escuela como institución en la que se generan escenarios para la transformación social, económica y política, que debe ser de una vez por todas una política de estado. 

En este aspecto hay tanto para hacer, y sin embargo parece imposible. 

A modo de ejemplo se encuentra consolidada una burocracia para mantener los edificios escolares, algo que con vocación y descentralizando recursos en las cooperadoras, podría generar que las familias se involucren y obtener mejoras sustanciales en la situación edilicia con menores costos.

Sabemos que hay un rol importante que inconscientemente le asignamos a la escuela y es trascendente en el futuro de nuestros hijos, que con una buena educación van a adquirir las capacidades para ascender en la escala social. 

Debemos exigir una amplia discusión para hacer de la Educación lo que queremos como camino del deseo de todos.