+ Deportes Sábado, 5 de octubre de 2019

El Barrilete Cósmico cayó en Mendoza y miles de corazones latieron- Por Analía Cuccia

Anoche arribó Diego Maradona a la provincia y fue recibido por miles de personas. Sin dudas, Diego será por siempre el más querido.

Por Redacción LA

Como una estrella de Hollywood llegó El Diego, ese que los de mi generación y el de anteriores supieron disfrutarlo como jugador, como ilusionista a la que hizo sostener como con un hilo la redonda, la de cuerdo, esa "que no se mancha".

Maradona fue recibido anoche por una multitud en el Aeropuerto Francisco Gabrielli y después en el hotel de Tunuyán.

 

Había gente de todas las edades. Incluso las que conoció a ese Diego verborrágico, hablador y tira bomba. Al kircherista, castrista y adorador del Che. Al que quedó como leyenda porque los millennials prefieren a un astro más mediático y cuidado en su imagen como Lionel Messi.

Al zurdo que más quiso el pueblo en medio de un  capitalismo naciente. Al que hizo enamorar a muchos y se hizo odiar por otros. Al Maradona, el dios humano. Al argentino más conocido por el mundo, por mal que a muchos les pese.

Ayer, llegó Diego. Humilde con los humildes, tomándose el tiempo para saludar con la mano, con la misma que le hizo aquel gol inolvidable a los ingleses. La que supo engañar antes de que existiera el VAR.

 

Maradona, no importa cómo salga hoy el partido entre Godoy Cruz y Gimnasia La Plata, al cual dirige. Su presencia en nuestra provincia es un capítulo aparte. Si visita esta más allá de todo acontecimiento deportivo.

Para quienes pudieron fotografiarlo, robarle unos segundos, verle la cara al “Pelusa”, será la anécdota más contada de sus vidas. Estar a dos metros de él, aunque sea detrás de unas vallas, para estas personas fue una meta exitosa. Anoche, el “Olé olé olé, Diego Diego”, fue nostálgico. Y un escenario inolvidable.

 

Ayer, 4 de octubre sera otra fecha para recordar, ojalá que no sea la última, ojalá que hayan muchas más. Porque queremos al eterno Diez en Mendoza cuando se pueda y siempre en nuestro país, en su tierra, la que siempre representó con la celeste y blanca. La que adoró y amó como nadie. La que más sintió en su pecho y a la que defendió y defenderá por los siglos de los siglos.