Política Martes, 15 de octubre de 2019 | Edición impresa

El balance hídrico de la provincia, pendiente del acuerdo legislativo

Según la Carta Magna mendocina, el Departamento General de Irrigación debe realizar el “aforo” de la cantidad de agua disponible.

Por Gabriela N. Sánchez - gasanchez@losandes.com.ar

Ante los alarmantes datos de la presentación de la estimación anual de la Dirección General de Irrigación (DGI) que indica que en promedio este año habrá un 11% menos de agua que el año pasado en el caudal de los ríos que conforman las cuencas Mendoza, Tunuyán, Diamante, Atuel, Malargüe y Grande, reflotó la importancia de que Mendoza tenga un balance hídrico. 

Aunque la Constitución Provincial ordena la confección de este documento, su aprobación es una deuda pendiente de todas los gobiernos de la provincia desde 1916. 

 

La primera vez que se hicieron estudios, se analizaron datos y se confeccionó un balance hídrico fue durante la gestión de José Luis Álvarez al frente del DGI (2012-2017). Los informes se elevaron a la Legislatura para su aprobación en 2017 y quedaron en manos de la Comisión de Recursos Hídricos presidida por el peronista Guillermo Amstutz. En ese lugar se debían analizar, los miembros de la comisión sacar despacho y después tratarse en el recinto, pero nada de esto sucedió porque los balances hídricos fueron requeridos por el DGI. 

“Los expedientes fueron retirados y están en Irrigación. Los reclamamos por todos los medios, elevamos notas, pero nunca los devolvieron”, explicó Amstutz.

 

Esta situación también fue confirmada por el titular del DGI, Sergio Marinelli. “Se están revisando los informes de los ríos Tunuyán y Mendoza”, dijo a Los Andes el fin de semana que pasó. 

Por lo tanto, el ordenamiento de las concesiones en Mendoza sigue pendiente desde hace más de 100 años.

“En la gestión anterior presentamos los balances. Es una herramienta muy importante por la variabilidad del cambio climático. Necesitamos saber dónde estamos parados y hacia dónde vamos con el desarrollo”, dijo el Gerente Hídrico de la Primera Zona Río Mendoza, profesor titular de la cátedra de Planificación de los Recursos Hídricos de la Facultad de Ingeniería de la UNCuyo y secretario de Gestión Hídrica de la gestión anterior de Irrigación, Mario Salomón. 

 

“Es muy importante que la Legislatura convalide la situación porque el balance hídrico viene a hacer un saneamiento de la concesiones precarias”, añadió.

La importancia

El balance hídrico determina el estado actualizado de la oferta, la disponibilidad del agua y la presión por la demanda en un lugar y tiempo determinado. Además, el informe permite establecer lineamientos a seguir para su cuidado, correcto uso en proyectos actuales y futuros.

 

“Hay balances contables, energéticos que relacionan la oferta y la demanda; el hídrico está orientado al grado de satisfacción de las demandas hídricas. Constata demandas con las ofertas hídricas en una determinada cuenca, así se puede ver la disponibilidad, hacer una simulación, anticiparse y hacer una gestión integral para la planificación estratégica”, explicó Salomón. 

“Es importante cuantificar el recurso hídrico para buscar el equilibrio entre las necesidades humanas y el requerimiento natural de los ecosistemas y esta cuantificación se efectúa a través del cálculo del balance hídrico”.

 

Además, Salomón resaltó la necesidad de tener los cálculos de todas las cuencas porque cada una es independiente de la otra y alimenta distintas zonas. En 2017 se terminaron los estudios de todos ríos. En las investigaciones participaron estudiosos del Conicet, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Instituto Interamericano para la Investigación en Cambio Global (IAI), el Stockholm Environment Institute (SEI), la Universidad de Arizona y la Universidad de Davis. 

A pesar de que se conocían los datos de todas las cuencas, solo se presentaron en la casa de las leyes los informes de los ríos Mendoza, Tunuyán inferior y Tunuyán superior. 

“Los balances sirven para saber hasta dónde se puede urbanizar, avanzar la actividad agrícola o la urbanización, autorizar la minería o el fracking”, explicó Salomón. 

 

Por otro lado, también hay una serie de concesiones precarias que ha ido otorgando Irrigación que con la implementación del balance hídrico deberían resolverse. 

“Con un permiso para una finca después no se puede hacer un barrio privado porque el uso urbano es cuatro veces mayor que el agrícola. Hay muchos permisos que deberían ser revocados porque no se usan o porque no se pagan. En Mendoza casi la mitad de las plantas potabilizadoras funcionan o se ampliaron con permisos precarios”, indicó. 

 

Un deuda que alguna vez fue denunciada

En 2011, el entonces superintendente del Departamento General de Irrigación Eduardo Frigerio, fue destituido por el Jury de Enjuiciamiento. La destitución llegó por haber otorgado pozos en la zona de Agrelo, una zona prohibida por el nivel de la napa. Pero una de las denuncias era por “incumplimiento de los artículos 194 y 195 de la Constitución Provincial”. Ese articulado es el que dispone que Irrigación debe encargarse de confeccionar el balance hídrico que nunca se completó durante su gestión.  

“No puede continuarse en forma indefinida con derechos o permisos precarios ya que deben definirse las concesiones”, indicaba el ex diputado Roberto Blanco, quien impulsó el Jury contra Frigerio.

 

Crisis tan reiterada que ya es nueva normalidad

Según el DGI, este año va a haber una oferta 50% menor al promedio de los últimos 33 años. Esto surge de analizar que desde la temporada 87/88, la oferta de agua promedio es de 7.714 hm3, mientras que para la temporada 2019/2020 apenas habrá 3.880 hm3.

La temporada pasada hubo ríos que marcaron sus peores registros. Y en estos mismos ríos el pronóstico para los próximos meses está por debajo de lo que fue la temporada 2018/2019. Sólo se espera un poco más de agua en la cuenca del Malargüe, donde la pasada temporada el derrame anual fue de 130 hm3 y para este año se espera 140 hm3.

 

Esto se verá reflejado además en una marcada merma también en la disponibilidad de agua en la provincia para los ríos con hectáreas bajo riego, ya que se espera sea poco más de la mitad de un año medio (54% para ser exactos).

Claves

-Constitución Provincial. Los artículos 134 y 195 indican que el DGI debe confeccionar el balance hídrico. 
 
-Ley de Aguas. El artículo 22 dice que los derechos de aprovechamiento eventual no pueden perjudicar a los que tienen derecho de aprovechamiento definitivo o indefinido. 

 


 
-Leyes provinciales. Exigieron la realización del balance hídrico las leyes N°386, N°430, N°6105 y N°7444. 
 
-Ley N°8051. Para aplicar en su totalidad la ley de Ordenamiento Territorial y Usos de Suelo es indispensable tener un balance hídrico provincial. 
 
-Resolución 575/12 de DGI. Dispuso la realización de los estudios y acciones que determinen el Balance Hídrico de las cuencas mendocinas.