Economía Jueves, 16 de enero de 2020 | Edición impresa

El año pasado registró la inflación más alta en casi tres décadas en el país

La de 2019 fue récord en los últimos 28 años: 53,8% según el Indec. Salud fue lo que más aumentó, pero Alimentos y Bebidas golpeó más.

Por Javier Alvarez - Corresponsalía Buenos Aires

La inflación nacional de 2019 fue del 53,8%, la más alta de los últimos 28 años, impactada principalmente por la devaluación del 38,3% del peso contra el dólar y la incertidumbre e inestabilidad que provocó el proceso electoral. 

La vuelta del kirchnerismo al poder generó parte de esa incertidumbre por sus errores o desaciertos, sobre todo en los dos mandatos de Cristina Fernández. La otra parte la provocó el macrismo al confirmarse que sus planes para combatir el flagelo tampoco habían funcionado. 

 

En un mar de volatilidad económica, lo más cruel de la inflación récord fue que uno de los rubros que más se encareció fue el de alimentos y bebidas, con un salto del 56,8%. Es clave porque este ítem en soledad representa casi el 25% de la inflación medida entre los doce que son relevados por el Indec. 

Pero el rubro de la salud fue el que más subió a lo largo de 2019, con un salto del 72,1% promedio a nivel país (y con un pico del 77,3% en el Noreste). Esto fue motorizado por la suba de hasta el 90,9% en los precios de los medicamentos y equipos utilizados por la sanidad.

 

Que las principales subas le hayan pegado más a rubros en los que más gasta la base de la pirámide socioeconómica explica el aumento de la pobreza a por lo menos el 35,4% y de la desigualdad, debido a que la diferencia de ingresos entre la base y la punta de ese triángulo trepó de 19 a 23 veces, según datos oficiales hasta el tercer trimestre. 

Después de Salud, el podio de lo que más se encareció lo completan las comunicaciones, con un alza del 63,9%; y equipamiento y mantenimiento del hogar, con un salto del 63,7%. Además, los bienes y servicios varios subieron 55,9%. 

 

Por debajo del nivel general quedaron las prendas de vestir y calzados (51,9%); restaurantes y hoteles (50,3%); bebidas alcohólicas y tabaco (50,2%); transporte (49,7%); recreación y cultura (48,5%); educación (47,1%); agua, electricidad y otros (39,4%).  

De acuerdo con el desagregado por regiones, la inflación más alta del país estuvo en el Noreste, la zona más pobre, con el 57,6%. Le siguieron el Noroeste, con 55,5%; Cuyo, con 54,7%; la región Pampeana, con 54,1%; la Patagonia, con 54%; y el Gran Buenos Aires, con 52,9%.

En tanto, según análisis realizados por las consultoras Econviews, Ecolatina, C&T Asesores, Analytica, Eco Go, y Libertad y Progreso, la inflación acumulada a lo largo del mandato de Mauricio Macri fue superior al 284%. 

 

Un drama recurrente 

Según el Indec, el nivel general del Índice de precios al consumidor (IPC) representativo del total de hogares registró en diciembre una suba mensual del 3,7% (inferior al 4,3% de noviembre). El dato anual general arrojó un 53,8%.

Y el núcleo (que no contabiliza los precios regulados ni estacionales) se ubicó en el 56,7%. Esto indica que si no se hubieran congelado las tarifas en medio del proceso electoral, el IPC se hubiera acercado al 60%.   

 

Esta situación deja un piso muy elevado para 2020: Cambiemos había estimado un arrastre de 21 puntos porcentuales en su proyecto de Presupuesto (que no será debatido por el Congreso) y el nuevo titular del Indec, Marco Lavagna, calcula que será aún más alto, de 25 puntos.

Hay que remontarse a 1991 para hallar un dato más alto de inflación, el 84%, de cuando empezaba a surtir efectos la convertibilidad que entró en vigencia en marzo de aquel año. Se venía de un pico histórico de 3.079,5% en 1989 y 2.314% en 1990. 

 

En estos 28 años, otros períodos con alta inflación fueron: 2002, con 40,9% por el impacto de la devaluación post convertibilidad; 2016, con 36,2% por el descongelamiento de tarifas; y 2018, con 47,6%, por una devaluación del 51,3%. 

Para analizar los doce años de kirchnerismo hay que mirar dos cuestiones: en primer lugar, el congelamiento de tarifas de energía y transporte que rigió entre 2004 y 2015, a cambio de subsidios que llevaron a un déficit fiscal inmanejable que se cubrió con emisión monetaria sin respaldo. En definitiva, inflación reprimida. 

 

Y en segundo lugar, la intervención del Indec entre febrero de 2007 y 2015. Esto hizo que el organismo reportara variaciones del IPC de entre 7,2% y 26,9%. Los consumidores veían otra cosa en las góndolas y las consultoras privadas llegaron a estimar 38% en 2014, casi el doble que el dato oficial.

Futuro incierto: en 2020 sería de al menos 40%

La carrera que la indómita inflación acumulará este año es una gran incógnita tanto para el Gobierno nacional como para los referentes del sector privado. Dada la inercia, la falta de un plan consistente y los efectos contrarios que podrían tener las medidas de emergencia para reactivar el consumo, la única certeza es que los precios volverían a acumular un avance de alrededor del 40%.

 

Los pronósticos de los analistas y de los bancos que formaliza mensualmente el Banco Central indican que el IPC terminará con un avance interanual del 42,2%.

Y hasta Marco Lavagna avaló la proyección de una inflación cercana al 40% antes de asumir oficialmente al frente del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).