Sociedad Jueves, 17 de octubre de 2019

El ajedrez ario: el increíble juego que inventaron los nazis para planear su "dominación"

En la Alemania de Hitler desató furor. Con diversos estilos, todos buscaban las ambiciones territoriales del Tercer Reich.

Por Luciana Sabina - Especial para Los Andes

En la Alemania de Hitler jugar al ajedrez era sumamente popular. El investigador español Jesús Cabaleiro Larrán realizó un interesante informe sobre la obsesión de los nazis por este juego. La pasión era tal que llegaron a declararlo “deporte de lucha nacional”, considerando que fortalecía la relación entre clases e incentivaba el intelecto.

Como muchos a lo largo de la historia, los nazis hicieron sus propias versiones del ajedrez, adaptándolo a la ideología imperante lo llamaron “ario”. Hubo de diversos estilos. En algunas oportunidades las piezas tomaban formas de armamento y la jugada se centraba en concretar las ambiciones territoriales de la Alemania del Tercer Reich. Así, el tablero poseía inscripciones dando cuenta del lugar que representaba cada casilla.

 

Otros incluían tanques, artillería, aviones, soldados o bombas. Generalmente no se respetaban los colores originales, estos mutaban en azul y rojo. Algunos ejemplares de los juegos de mesa hitlerianos se conservan en museos europeos, pero también en hogares germanos, lejos de los ojos curiosos.  

Debemos señalar que el juego era furor en toda Europa. Llegó al continente siglos atrás a través de España e Italia, durante las invasiones árabes. Desde 1924 contaron con la FIDE, asociación que nuclea a los ajedrecistas, organizando torneos por diversas ciudades del Viejo Mundo. La inseguridad creciente los obligó a trasladarse momentáneamente, siendo Buenos Aires el lugar seleccionado. Así, en 1939, el famoso torneo se jugó cerca del Río de la Plata. Pocos días más tarde estalló la Segunda Guerra Mundial.

 

A lo largo de esta gran conflagración, para muchos el ajedrez fue un refugio que los alejó del dolor y distrajo del horror. Los prisioneros pasaban horas y horas jugándolo. Una práctica usual, especialmente en los campos de concentración, fue crear piezas con cera de la vela e improvisar tableros con maderas viejas.

Si bien se estima que durante esta época este deporte alcanzó su punto culmine, con anterioridad fue practicado por hombres de la política como Napoleón Bonaparte, George Washington o Lenin. Al igual que los nazis lo empleaban como modo de entrenamiento mental. 

 

Un poco más cercano en el tiempo, Fidel Castro realizó declaraciones sobre esta verdadera pasión del siglo pasado: “El Che sabía más que yo, porque realmente Che había estudiado y yo jugaba más bien por intuición. Era un poco guerrillero y algunos partidos se los gané, pero él ganaba la mayor parte de las veces porque sabía más ajedrez que yo. Y realmente le gustaba. Aun después de la Revolución, él siguió estudiando el ajedrez”.