Opinión Jueves, 5 de marzo de 2020 | Edición impresa

Economía ordenada mendocina: realidad o ficción - Por Dante Moreno

Por Dante Moreno - Economista

Ha concluido el mandato del Lic. Alfredo Cornejo como Gobernador de la Provincia de Mendoza y es necesario hacer un balance de la economía local. Para tal objetivo me permito partir de datos sobre el comportamiento de algunas variables macroeconómicas.

La administración Cornejo siempre puso de relieve que el manejo de las finanzas publicas requiere de un esfuerzo adicional porque los gobiernos precedentes cometían el mismo error por ignorancia o concepción intelectual: gastos superiores a los ingresos, y la evidente ausencia de equilibrio originaba un desbalance de las cuentas oficiales y el consiguiente freno al diseño de políticas públicas de crecimiento. A partir de esa simple premisa, se inició un proceso metodológico e ideológico que hasta la fecha no parece ser la solución.

La gran mayoría de las medidas diseñadas e instrumentadas, no lograron la solución buscada. Ante el avance de los problemas económicos, Cornejo ensayó como respuesta asignar al gobierno nacional la totalidad de la responsabilidad. Posiblemente culpar a otros de errores propios no es un rasgo de la personalidad de Macri, sino una estrategia colectivizada de los dirigentes de Cambiemos.

La obstinada persistencia en declarar a las políticas públicas del peronismo como la única causa del actual presente, no sólo demuestra cerrazón intelectual, sino también ausencia de autocrítica. 

Al concluir su mandato Cornejo deja la provincia un 400,8% más endeudada. La composición de la misma es 60% en dólares y 40% en pesos (Informe de la Deuda Consolidada del Ministerio de Hacienda y Finanzas). Este solo dato expone claramente que el futuro de las finanzas públicas de Mendoza está íntimamente ligado a la volatilidad del tipo de cambio.

El actual Gobernador Suárez, al igual que su predecesor Cornejo, otorgan a la obra pública un rol significativo, no sólo por la dinámica que genera en bienes y servicios, sino por la posibilidad de incorporar mano de obra en poco tiempo. En el caso del ex gobernador los datos emitidos por la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP) indican que el consumo de cemento de Mendoza en el año 2019 fue de 557.458 toneladas, que representa un 9,7% menor al consumo de 2015 (617.186 toneladas). Se debe destacar que en el Producto Bruto Geográfico (PBG) de Mendoza la construcción pública aporta en promedio el 18% y la privada el 82% restante. 

El empleo en Mendoza recorre el mismo camino que el trazado en la Nación. En el caso de los asalariados registrados del sector privado (aquellos que cuentan con recibo de sueldo y acceden a los beneficios de las discusiones salariales encaradas por los gremios) no han tenido mejor suerte que el resto de la fuerza laboral. El Observatorio de Empleo y Dinámica Laboral (OEDE) del Ministerio de Trabajo de la Nación señala que en Mendoza, al comparar los datos del 2do. trimestre de 2019 con igual período temporal de 2015, la industria manufacturera, la agricultura y el comercio han perdido de forma conjunta 8.320 empleos. El sector industrial es el más golpeado con 5.610 empleos, de dicho total. Asimismo, el Indec, en su publicación “Mercado de trabajo. Tasa e indicadores socioeconómicos” en base a la EPH, informa que la desocupación del Gran Mendoza en el 3er trimestre de 2019 fue 8,6%. En el mismo trimestre de 2015 la tasa fue del 3,1% es decir 2,8 veces menor a la última medición.

¿Qué cambio? 

Cornejo y sus funcionarios no deberían haber dinamizado con ayuda de algunos medios de comunicación la hipótesis sobre el desmanejo de las cuentas públicas. Existen razones tanto teóricas como empíricas para desconfiar de ella. Teóricamente, la argumentación del orden fiscal con sus opciones operativas se asemeja a un libro de dietas alimenticias cualquiera, basado en reglas prácticas. 

Luego de cuatro años de gestión es claro que la economía mantiene y ha profundizado una tendencia declinante. La estructura productiva provincial no ha logrado superar las barreras propias de la inconsistencia de un modelo económico como el capitalismo neoliberal cuya premisa es la destrucción de actividades productivas de capital nacional, un creciente proceso de desempleo en el sector industrial y una generalizada inequidad en la distribución de la riqueza.

El economista George Akerlof, planteó que la economía, al igual que los leones, es salvaje y peligrosa. Entonces es lógico pensar que el ex gobernador Cornejo no tuvo los atributos básicos de un domador de leones. El interrogante que subyace en el presente contexto es si la sociedad mendocina tolerará indiferente la continuidad de un deterioro económico, que vulnera derechos sociales.