Opinión Sup. Economía Domingo, 8 de marzo de 2020 | Edición impresa

Economía estancada, inflación indomable: malas noticias para todos - Por Rodolfo Cavagnaro

Los datos oficiales muestran que la economía no reacciona y que la inflación tiene múltiples causas para seguir vigente.

Por Rodolfo Cavagnaro - Especial para Los Andes

Los datos de la recaudación impositiva de febrero volvieron a poner la sobre la mesa el problema del estancamiento, que lleva más de dos años, que sufre la economía argentina. El problema de los datos de febrero, cuando la recaudación subió 43% respecto del mismo mes del anterior, contra una inflación, en la misma comparación cercana al 52%, es confirmar que la inflación ya no estimula a la economía sino que la frena.

Los números de febrero muestran que sigue habiendo retracción en el consumo, aunque habría una leve mejora en alimentos, producto de la tarjeta Alimentar y de aumentos otorgados a los jubilados de menores ingresos. No obstante, el IVA consumo creció sólo un 36,8% interanual, lo que muestra la retracción por el efecto que la inflación genera sobre los bolsillos de los asalariados.

Las retenciones a las exportaciones crecieron sólo 19,9% dado que los exportadores anticiparon liquidaciones en los dos últimos meses del año anterior ante el anuncio de que habría aumentos en los derechos de exportación. En el caso de los aportes a la seguridad social la recaudación alcanzó un crecimiento del 42,8%, en parte por mayor desempleo y porque el gobierno anterior había iniciado un camino de disminución de aportes patronales.

Lo real es que las medidas adoptadas no han conseguido traccionar las ventas de bienes de consumo durables, como electrodomésticos o electrónica. Mucho peor es el negocio de los autos, que este primer bimestre fue bastante peor que el mismo bimestre de 2019. La falta de créditos y la desconfianza imperante no estimulan a empresas ni a particulares a tomar créditos.

Pero se ha comenzado a advertir conductas esperables cuando se cierra la economía y se estimula la demanda. Algunas empresas, ante las mayores ventas, deciden aumentar precios y no incrementar su producción. Saben que la competencia está restringida por la acción de los políticos que protegen a  las empresas pero desprotegen a los consumidores. 

No obstante, los analistas están mirando las consecuencias negativas que para la economía tienen el cepo y el impuestazo al dólar ya que, además de afectar la situación de los exportadores, impide el ingreso de nuevos capitales ya que sufren el peso del impuesto y pierden un 30%, más allá del golpe posterior del Impuesto al Patrimonio.

Hoy el Banco Central no está autorizando venta de dólares para importaciones. El que trae algo del exterior debe comprar las divisas en el mercado paralelo, a precios entre 75 y 80 pesos por dólar. Esta situación estaría justificando los aumentos de precios que el Presidente se niega a reconocer y promete combatir. 

La inflación no cede

El presidente salió con los tapones de punta contra los empresarios por los aumentos en los precios. El primer mandatario afirma que con un dólar quieto y las tarifas congeladas, no habría justificación para estos aumentos y les prometió toda la acción del Estado para combatir estas conductas. Las empresas dicen que los que aumentan son los súper y éstos dicen que sólo trasladan las listas de las empresas.

Las consultoras están estimando una inflación en febrero menor a la de enero, cercana a 2,2%, mientras en el gobierno afirman que podría estar en 1,9%. La diferencia no es significativa pero muestra una inercia muy fuerte en la suba de precios. Pero lo que enoja al Presidente es la suba del rubro Alimentos y Bebidas, que el mes pasado habría aumentado un 3,5% aproximadamente mostrando un ritmo similar al de enero y duplicando al índice general

Algo a lo que el gobierno no presta atención, pero sí lo hace el mercado, es a la expansión de la base monetaria por efecto de la emisión que hace el Gobierno para pagar deudas y financiar el déficit. El gobierno, por concepción ideológica, no cree que la emisión sea causa de la inflación y la atribuye a la concentración de la economía.

Tampoco valoran la importancia de las expectativas.

El gobierno viene emitiendo a un ritmo de 45% anual, algo similar a la inflación calculada por las consultoras para todo el año. Desde que asumió, el Gobierno de Fernández lleva emitidos más de 243.000 millones de pesos. Si dicha emisión no ha impactado más en los precios es por la recesión, pero tarde o temprano lo hará.

La renegociación de la deuda

Mientras el Gobierno sigue trabajando en varios frentes para negociar la deuda en dólares, le está costando renovar financiamientos en pesos de corto plazo. No pudo renovar el Bono Dual y tuvo esta semana muy pocas ofertas por el Bogato, por lo que tuvo que emitir otro bono. El mercado, sobre todo los bancos, temen que les hagan quitas, por eso no quieren prestar a largo plazo.

Por ahora, ya se designó a tres bancos internacionales de gran prestigio para actuar como intermediarios con los tenedores de bonos, lo cual es una buena señal de que el gobierno quiere evitar un default. Pero subsisten entre todos las dudas acerca de cuál será el plan económico del gobierno y si el mismo conseguirá, además de postergar pagos, evitar un nuevo default a futuro.