Espectáculos Sábado, 13 de abril de 2019 | Edición impresa

Dos rostros de nuestro cine independiente

Mañana finaliza el 21° Bafici porteño. Hacemos foco en dos referentes: José Campusano y Raúl Perrone.

Por Lorena Cancela - Especial para Cultura

El cine independiente en la Argentina se vuelve a celebrar en la nueva edición del Bafici porteño, que arrancó el 3 de abril. Con 21 años de realización, centrado en el cine independiente que se realiza en el mundo, y en la región, desde su creación ha sido plataforma de lanzamiento de realizadores argentinos. Los cineastas independientes más renombrados, como Raúl Perrone o José Celestino Campusano, presentaron sus nuevos trabajos aquí este año. Los Andes dialogó con ellos.

¿Qué hubiera sido de Pablo Trapero si en el primer Bafici no hubiera obtenido el reconocimiento a su ópera prima “Mundo Grúa” (1999)? La leyenda dice que llegó justo a tener un master para poder proyectarla y que iba por los pasillos del evento con las latas de la película bajo el brazo. Mito o realidad, lo cierto es que después de su paso por el festival Trapero logró posicionarse como para construir una carrera internacional que lo ha llevado a competir en los festivales más prestigiosos y a asociarse con los productores y exhibidores más destacados del mapa del cine internacional.

 

Con los años, el Bafici tuvo un apodo, su nombre mutó de Festival de Cine Independiente de Buenos Aires a Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente, y este año aterrizó en el tradicional Barrio de Belgrano, en los cines Multiplex. El motivo, de acuerdo a lo que sostuvo su actual director artístico el periodista Javier Porta Fouz en la presentación de esta nueva edición, responde a querer apostar por las salas que todo el año bregan por la diversidad cinematográfica.

A simple vista, el Bafici es indestructible. Los realizadores nóveles de todo el país quieren presentar sus películas allí. Y los consagrados, los referentes del cine independiente argentino, también. Tal es el caso del cineasta suburbano Raúl Perrone que este año presentó “Ituzaingó V3rit4” su nuevo opus de una filmografía que incluye más de 30 largometrajes y retrospectivas que fueron de Austria a México.  

 

Su cine, sostenido más por una voluntad inquebrantable para realizar que por dinero, es un ejemplo de cine independiente no solo a nivel económico sino estético.

Ituzaingó V3rit4. La película que Perrone presentó en la 21° edición del Bafici. | Gentileza

“Ituzaingó V3rit4” presenta a un grupo de autoproclamados artistas que deambulan por un mundo de selfies, autorreferencialidad e instagram. Más metatextual que otros trabajos del cineasta, más preocupada por dejar una idea del arte y/o del cine, esta apuesta atrapa por el uso de un majestuoso blanco y negro y porque recuerda a “Fellini, ocho y medio” (1963) o más acá en el tiempo a “La Grande Belleza” (2013) de Paolo Sorrentino, sin estar exenta de cierta comicidad. “Es una película satírica sobre un mundo patético, como tantos otros mundos. Me río de los actores, de las mentiras, de las falsedades, los críticos, los músicos, los productores. Es irónica pero también es un homenaje a un montón de cosas: al cine, a la pintura...”, comenta en exclusiva Raúl Perrone.

 

De las 21 ediciones de este festival, “El Perro”, como le dicen, estuvo en 18. “El Bafici es un lugar al que siento un poco mío, yo estoy desde el comienzo y creo que nos apostamos mutuamente. En las ediciones que no estuve fue porque lo decidí para estar más tranquilo, o porque antes habían pasado las películas en Europa. Me encanta el Bafici es casi al único festival que voy. Allí presento la película y me siento muy cómodo. Creo que hay un público interesante. A esta altura del partido me parece emocionante que siga el interés por ver lo que yo hago. Así que es un amor mutuo el que siento por el Bafici: lo defiendo a muerte, estaré ahí cada vez que me lo pidan y seguiré estando mientras siga haciendo películas.”

José Celestino Campusano, que presenta en este festival “Hombres de piel dura” empezó su carrera como realizador en el Festival de Mar del Plata de la mano de su tocayo José Martínez Suárez, pero el Bafici también lo hizo parte de su programación. A propósito de en qué redunda que su trabajo se exhiba en Bafici nos comenta: “Creo que los espacios de visibilización lamentablemente resultan cada vez más escasos, llámense festivales, salas de estreno o señales televisivas. En base a esta realidad estamos muy agradecidos al Bafici y Mar del Plata ya que no solo nos han programado en diversas instancias, sino que han incluido a nuestras producciones en video 360”.

 

También de origen suburbano, el recorrido de Campusano empezó en la zona Sur del Gran Buenos Aires y continuó por la Argentina hasta llegar a México, donde tiene actualmente un proyecto en pre-producción de contenidos holográficos y realidad aumentada. Este interés por experimentar con la técnica y las nuevas tecnologías lo ha llevado a filmar ni más ni menos que sobre el puente de Brooklyn, en New York, para contar historias de inmigrantes en Estados Unidos y la tensión que viven en su día a día, aumentada, valga la redundancia, gestión de Trump mediante. “The Brooklyn Experience”, tal su nombre, terminó siendo la primera película realizada con tecnología inmersiva (RV) en la Argentina y se proyectó el pasado Bafici en la carpa montada para tales fines frente al Cementerio de la Recoleta. Con su productora, CINEBRUTO llevó adelante este proyecto a través de su departamento de experimentación. Al respecto, nos dice “hemos rodado cuatro largometrajes en video 360 y uno con iPhone 8, actualmente estamos incursionando además en contenidos holográficos y realidad aumentada y estamos en la pre-producción de una nueva producción en video 360 a rodarse en México a través de instituciones como el CAPBA  (Cluster Teatral de la Provincia de Buenos Aires) y la Red Internacional de Clusters Audiovisuales”.

The Brooklyn Experience. La película que Campusano rodó en Nueva York. | Gentileza

Sobre si cree que su obra dio un giro al incorporar esta nueva tecnología en la producción, sostiene con convicción: “Creo que CINEBRUTO se fundó en base a lineamientos que han sido respetados hasta el momento a rajatabla construyendo una filmografía en base a actores o no actores ignotos, contenidos surgidos de anécdotas reales, incluyendo a sectores sociales invisibilizados, manteniendo un tono políticamente incorrecto y rodando tanto en la Argentina como en el exterior.”

 

Y concluye: “Es difícil responder si me considero independiente ya que la pregunta que se antepone es, independiente de ¿qué? Hemos recibido fondos INCAA y de Mecenazgo, como también apoyos muy concretos de instituciones académicas, municipios, fundaciones y empresas del sector.

El Bafici termina mañana en Buenos Aires. Este año, en las distintas secciones, hubo más de 100 películas nacionales programadas. En Mendoza tiene una edición itinerante de la mano de la Secretaría de Extensión de la UNCuyo y la ciudad de Mendoza.