Sociedad Jueves, 18 de julio de 2019 | Edición impresa

Dos estudiantes mendocinos crearon un asombroso simulador de vuelo

El dispositivo está pensado para entrenamiento de pilotos de aviones, entre otras funciones. Buscan inversores para hacerlo a escala real.

Por Carla Romanello - cromanello@losandes.com.ar

Utilizando elementos reciclados, otros fabricados con impresión 3D, conocimientos de su carrera y cantidades de horas de investigación, los mendocinos Federico Fabiancic (24) y Pascual Gargiulo (25) crearon un simulador de vuelo a escala, que reproduce los movimientos de un programa con el que se puede manejar un avión y que a su vez está conectado a un visor de realidad virtual.

Los jóvenes estudiantes de Ingeniería en Mecatrónica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) armaron este dispositivo como proyecto final de su carrera, con el que obtuvieron un “10” y quedaron a apenas un trámite de graduarse. Ahora buscan ofrecerlo a posibles inversores para continuar el desarrollo y poder llevarlo a la realidad.

 

Entusiasmados, los jóvenes explicaron que podría convertirse en un simulador de vuelo de tamaño real que permita experimentar los efectos a los que están sometidos los pilotos de aviones sin tener que abordarlos pero también dejar de lado esta función para pasar a ser desde un simulador para videojuegos y montañas rusas, hasta un equipo de entrenamiento para manipuladores de grúas, pilotos de auto o astronautas. 

Es que, a diferencia de otros dispositivos similares, el de los mendocinos permite realizar giros indefinidos en sus tres grados de libertad: asiento, circunferencia interior (blanca) y circunferencia exterior (azul).

Ignacio Blanco / Los Andes

Proyecto integral

Sobre un soporte rígido en la casa de uno de los estudiantes, descansaba ayer el robot (como ellos llaman) que presentaron el pasado 27 de junio en su facultad. 

Para probarlo uno de ellos se colocó los lentes de realidad virtual, tomó el joystick y un avión empezó a remontar vuelo en la pantalla de una computadora. Simultáneamente el dispositivo iba girando y dando vueltas, demostrando su gran versatilidad.

Pero lo que hoy pueden ver como un sueño hecho realidad no fue un desarrollo fácil, sino que les llevó más de dos años de preparación y estudio. “Como en nuestra carrera tenemos que hacer varios proyectos para las distintas materias, buscamos empezar a trabajar en una sola idea que englobara muchas áreas y a su vez nos dejara avanzar en nuestro proyecto final”, comenzó a contar Federico.

 

Así fue que arrancaron con la asignatura “Robótica 1”. “Había que plantear un robot y arrancamos con la idea del simulador de vuelo, que no era como el que tenemos ahora sino que era un cartoncito que giraba”, recordó con gracia su compañero Pascual quien detalló que siguieron con otras materia haciendo la parte del programa, en otra planificando cómo dirigir los motores y así sucesivamente. “Fue creciendo a medida que avanzábamos en la carrera, por lo que cuando llegamos al final ya sabíamos lo que teníamos que hacer”, aseguraron.

Al tratarse de un proyecto universitario, los jóvenes utilizaron principalmente elementos que encontraron en sus casas: “Las circunferencias son llantas de bicicletas; el motor es de un limpiaparabrisas y los sensores, de una impresora”, enumeraron.

Ignacio Blanco / Los Andes

Además de estas partes recicladas también diseñaron y crearon piezas específicas que necesitaban (como por ejemplo el asiento del piloto) utilizando una impresora 3D, mientras que otras las hicieron traer de China. “Hace dos años pedimos por internet escobillas múltiples y aunque no teníamos mucha fe, nos llegaron”, añadió Federico.

Justamente estas piezas son las que permiten que el simulador gire de forma ilimitada y que los cables no se enreden. “Es el valor agregado que le sumamos, ya que si bien hay una gran variedad de simuladores, no es muy común encontrar aquellos que puedan girar lo que quieras en cualquier sentido”, apuntó Pascual. Y su compañero agregó: “Muchos de los simuladores actuales son planos que tienen por debajo una columna o pistones y van subiendo, pero de movimiento ilimitado”.

Ignacio Blanco / Los Andes

Futuras aplicaciones

El modelo de los estudiantes es de una escala 1 en 15, pero en un futuro próximo ellos esperan poder convertirlo en un simulador de tamaño real. “Estamos en un punto en donde todo lo básico está hecho y falta enfocarse en la utilidad final”, indicó Federico, a la vez que aclaró que para que efectivamente se convierta en un simulador de vuelo para pilotos deberían cumplir varios estándares de aviación.

En tanto, ambos aclararon que desde un principio la idea fue crear un simulador universal, por lo que también tendría otros usos: “Puede ser para videojuegos o montañas rusas, para pilotos de auto, manipuladores de grúa y hasta para astronautas”, aseguraron. 

 

Su plan por el momento es ofrecerlo: “Nuestra idea es salir a venderlo y ver si alguien aguanta el proyecto”, manifestaron, dejando la puerta abierta para todos aquellos interesados.