Sociedad Miércoles, 16 de octubre de 2019

Una pelea familiar impidió que las famosas milanesas de El Gallego desembarquen en Ciudad

Luego de la muerte del fundador del reconocido bodegón de Tunuyán, se habló de la apertura de una sucursal y un familiar salió a aclarar.

Por Redacción LA

A fuerza de exquisitas, y gigantes, milanesas logró posicionarse como una parada obligada para mendocinos y turistas que visitan el Valle de Uco. “El Gallego Restaurante”, situado en el corazón de Tunuyán (San Martín 1575) es un ícono gastronómico visitado diariamente por decenas de comensales.

En febrero de este año, murió Pepe Marín, creador del mítico bodegón valletano, como toda empresa familiar consolidada, el comercio continuó su frenética rutina con los hijos “El Gallego” a la cabeza. Sin embargo, meses más tarde una disputa interna desató una batalla por la explotación de la marca.

 

Durante estos últimos días, una noticia, que comenzó a circular en redes sociales luego de trascendidos periodísticos, hizo ilusionar a los fanáticos de la milanesa: el famoso “El Gallego” abriría una sucursal en Ciudad, más exactamente en una transitada esquina de Costanera.

Sin embargo, esta posibilidad fue negada rotundamente por uno de los hijos Marín. Este hombre, titular del comercio desde hace 15 años, contó que uno de sus hermanos quiere instalarse en Ciudad y que por esto, se habrían iniciado conversaciones con un tercero para abrir un nuevo comercio en el Gran Mendoza.

“Esta no es una opción factible por ahora. Nadie ha firmado nada, ni nadie ha autorizado el uso de la marca ni de las recetas. Es falso que vayamos a abrir una sucursal en Ciudad”, sentenció.

 

Además agregó que la mayoría de sus clientes son visitantes internos que llegan a Tunuyán desde departamentos del Gran Mendoza y que abrir una sucursal céntrica significaría contraproducente para el comercio central.

Pepe Marín fundó el ahora mítico bodegón en la década del 80, luego de que un problema de salud lo obligara a dejar su oficio y sustento económico: la herrería. Sin embargo, fue su esposa la que tuvo la idea de crear la milanesa gigante que los catapultó al éxito.