Arquitectura Jueves, 13 de junio de 2019

Dime cuál es tu problema de humedad y te diré cómo solucionarlo

Te recomendamos de qué manera terminar con esta patología que limita el confort en la vivienda.

La humedad es el inconveniente más común y a la vez, el de mayor preocupación dentro del hogar. Debe solucionarse de manera rápida, para evitar el deterioro de la estética de nuestra casa y problemas en la salud de sus habitantes.

Se manifiesta a través de la aparición de moho y hongos, generalmente ubicados en cielorrasos, paredes y techos, evidenciados por paredes frías, húmedas y hasta mal olor.  A la vez, puede ser de varios tipos: humedad ascendente, por agua de lluvia o condensación, entre otras.

Para saber de qué manera combatirlas, te acercamos algunos consejos para que la humedad deje de ser un problema.

Humedad ascendente

Es la que aparece en las zonas bajas de los muros, que absorben el agua del terreno. La humedad de remonte capilar puede ser permanente cuando el nivel freático (la acumulación de agua subterránea que se encuentra a una profundidad relativamente pequeña bajo el nivel del suelo) está muy alto.

Este tipo de humedad está relacionada con las condiciones metereológicas, suele aparecer en invierno y secarse en verano. También es muy frecuente en sótanos y subsuelos, que se encuentran enterrados y por debajo del nivel freático. Con el tiempo provocan desprendimiento de la pintura y degradación del revoque.

Para una obra nueva, la solución es materializar correctamente el cajón hidrófugo para generar barreras impermeables en muros y revoques, logrando que la humedad no traspase. En cambio, cuando el problema de la humedad ya está dentro nuestras casas, es necesario realizar un tratamiento para curar nuestras paredes, impidiendo que la humedad por ascensión capilar se acumule y se forme y permitiendo que nuestros muros respiren y eliminen cualquier resto de humedad contenida.

Humedad por agua de lluvia

Es la que se produce por filtraciones de agua de lluvia, que penetra directamente a través de muros, techos o carpinterías de un edificio. Éstas pueden darse a través de grietas o fisuras, o bien por un mal sellado de las carpinterías y una deficiente impermeabilización.

Aquí se recomienda utilizar un sellador poliuretánico flexible, que nos ayudará no solo a evitar el ingreso de agua a través de las grietas, sino también acompañará posibles movimientos del edificio, evitando futuras fisuras.

Humedad por condensación

Cuando cocinamos o nos bañamos generamos vapor, que intentará salir a través de nuestros techos y paredes. Si no contamos con una adecuada aislación térmica, nuestras paredes se encontrarán a una temperatura similar a la del exterior. En invierno estas superficies pueden estar muy frías, y cuando el vapor de agua entra en contacto con ellas, se produce lo que se llama condensación. El vapor se transforma en pequeñas gotas de agua que favorecen la formación de microorganismos perjudiciales para la salud.

Con las estaciones frías y la llegada de las lluvias, los problemas de humedad se agudizan, por lo que debemos garantizar que nuestro refugio se encuentre saludable para convertirlo en un lugar confortable y seguro.   

Asesoró: Weber