Opinión Lunes, 12 de agosto de 2019 | Edición impresa

Desde la óptica económica - Por Arnold Rubén Simoni

Por Lic. Arnold Rubén Simoni - Ciencias Económicas. Universidad Nacional de Cuyo

La óptica, generalmente describe el comportamiento de la luz. En nuestro caso de la Economía Política.

El comportamiento económico social, que afecta a toda la comunidad, no lo determina la ciencia económica que es conocimiento, sino, la aplicación de sus teorías, que resultan favorables o perjudiciales.

No cabe la menor duda que las políticas económicas aplicadas en el país, desde hace tiempo, no han sido favorables, como demuestran los índices económicos adversos y que entre 1870 y 1910 la economía argentina sostuvo una tasa media de crecimiento superior al 5% anual y desde 1881 hasta 1929 la moneda solo se devaluó el 1,14% anual. 

La génesis del error, es no admitir que la economía política es una ciencia que estudia el fenómeno natural consecuencia de la necesidad humana, y que por ser un fenómeno natural tiene leyes naturales que deben respetarse, caso contrario provocan pobreza, crisis y recesiones.   

¿Por qué se insiste en el déficit fiscal, que es la causa de inflación; en intervenir los precios que ocasionan deseconomía; y  en el desequilibrio económico?

Indudablemente por creencias erróneas o por lo menos,  que dichas medidas no son dañinas ni la causa del efecto.

El modelo que se ajusta a las políticas  practicadas en el país coincide con tres ideas básicas que describen la obra de John Maynard Keynes. 

1. La política económica es la herramienta clave para sacar a un país de la crisis.

2. Los gobiernos  deben tratar de estimular la demanda.

3. Utilizar la política fiscal, el déficit público.

El modelo es una teoría enunciada en el siglo XX, cuyo autor, alumno y profesor de la Universidad  de Cambridge dedicó la mayor parte de su extensa obra a entender las crisis financieras.

Las crisis nunca son financieras, siempre son económicas. Primero porque  finanza es parte de la economía y porque el término finanza se aplica al conjunto de operaciones de compra-venta de instrumentos legales, es decir, transacciones de bienes económicos, es decir, economía.   

Todos los valores financieros están sujetos a las leyes económicas de oferta y demanda, de escasez y necesidad; son valores económicos; efecto de los patrimonios que representan.

Sucede, por ejemplo, que cuando  la demanda de propiedades inmobiliarias baja, porque aumentó la tasa de interés de los créditos hipotecarios (crisis 2008), los precios inmobiliarios y todas sus conexiones, también bajan: bonos, acciones de las empresas constructoras y anexas, etcétera. Dicha situación se traslada a los mercados de valores donde se transan los activos financieros y dado que las cotizaciones de las empresas del sector y vinculadas al mismo, han bajado de valor, los indicadores de las variaciones de dichos valores acusan las mermas y se muestran negativos. 

La crisis que originó el incremento de la tasa de interés en los créditos hipotecarios, comenzó con la disminución de las transacciones inmobiliarias y su consecuencia: bajas de precios.

Volvamos a lo nuestro y analicemos las ideas básicas del modelo:

1. La política económica es la herramienta clave para sacar a un país de la crisis.

Es evidente, como lo demuestra la historia económica argentina que la política económica aplicada no solo no ha contribuido a sacar al país de la recesión, sino que por el contrario la ha profundizado.

No se trata entonces, de política económica sino de medidas correctas que favorezcan la actividad económica, que es intercambios, transacciones de bienes y servicios por otros bienes y servicios.

¿Y cuáles son las medidas correctas?

Inequívocamente aquellas que favorecen  e incentivan los intercambios, o a contrario sensu, las que no impiden ni traban las transacciones, las inversiones, el comercio nacional e internacional, la industria, las inversiones, etcétera, tales como intervenir  los precios, reglamentaciones,  promociones, gravámenes, etcétera.

Escribieron Milton y Rose Friedman en Libertad de elegir: “La crisis económica (de los años 30) hizo añicos la creencia de que la política monetaria constituía un potente instrumento para alcanzar la estabilidad económica. La profesión económica cambió radicalmente de opinión y afirmó que el dinero no importa. John Maynard Keynes ofreció una teoría alternativa. La revolución Keynesiana  suministró  una justificación atractiva  para una serie de medidas que condujeron a una amplia intervención pública. El cambio de opinión se debió a una incomprensión  de lo que en realidad  había  sucedido. La depresión se debió al fracaso de la administración (Pública)”.    

2. Los gobiernos deben tratar de estimular la demanda.

¿Qué provoca la demanda?

Sin lugar a la menor duda, la necesidad humana (física, psíquica, espiritual), que es la génesis de la economía política.

Y la necesidad humana no necesita provocación ni estímulo porque es una ley natural.

Lo que necesita para su desarrollo y satisfacción, es ausencia de piedras en el camino. Toda limitación o traba de la oferta es una limitación o destrucción del poder adquisitivo, que son los bienes y servicios disponibles por la comunidad. La primera condición para que no falte poder adquisitivo es que no se restrinja la oferta. Los estímulos son contrarios a una sana y eficiente economía, porque favorecen lo que cuesta más de lo que vale a costa de lo que vale más de lo que cuesta. Son privilegios.

3. Utilizar la política fiscal; el déficit público.

Se trata del más común y grave de los errores  en materia económica. Es creencia generalizada, inclusive  de gobernantes y economistas, que el Estado puede gastar sin límite. No se reconoce que el presupuesto del Estado es una carga que inevitablemente recae sobre la colectividad y el poder adquisitivo de ésta. Es una nefasta idea que los gastos del Estado son una salvación para todos. 

Es obvio que el déficit público es desequilibrio económico; y el desequilibrio no permite estabilidad, porque la estabilidad es consecuencia del equilibrio y no viceversa; como el equilibrio universal.

Roger Myerson, profesor de la Universidad de Chicago y Premio Nobel de economía 2007, admitió: “Todavía tenemos mucho que aprender acerca de como lograr la estabilidad  macroeconómica”.

Dicha expresión de tan reconocido economista, implica dos cosas: 

a) que el equilibrio económico es esencial e imprescindible para una sana y eficiente economía;  

b) que la estabilidad no es el punto de partida del bienestar social, sino el equilibrio económico.

Por lo general se considera a Keynes como un economista liberal, pero está muy lejos de serlo. Es el principal precursor de la economía mixta  y del estado de Bienestar, mientras que el liberalismo limita la intervención del Estado en materia social, económica y cultural. Está más cerca del arpa que de la guitarra, del marxismo que del liberalismo.