Opinión Sábado, 23 de mayo de 2020 | Edición impresa

De tal palo tal astilla - Por María del Rosario Ramallo

Por María del Rosario Ramallo - Profesora Consulta por la UNCuyo

Tenemos a disposición en nuestra rica lengua palabras que, a pesar de su escaso tamaño, son rendidoras y dicen mucho pues se usan en diferentes contextos. Veremos como ejemplo el término ‘tal’, de raigambre latina, pues proviene de “talis”.

En primer lugar, ‘tal’ puede recoger algo que ya se dijo, que se acaba de mencionar: Hizo una narración pormenorizada de los hechos y tal declaración fue muy útil. Otras veces equivale a decir “de estas o esas características o clase” y va pospuesto al sustantivo:  Se precipitaron los acontecimientos negativos. Nadie esperaba acontecimientos tales.

Además, se puede usar ‘tal’ para enfatizar: No puedo aceptar tal grado de intolerancia. Otras veces, se usa con el valor de “tanto o tan grande”; va en correlación con una construcción consecutiva: Tu actitud despertó tales sospechas que decidieron investigar.  Si se coloca junto a un nombre propio, servirá para expresar que no se conocía previamente a la persona o entidad designada por ese nombre propio: Te llama una tal Susana.

Puede tomar valor adverbial, como equivalente a “así, de esta manera, de esta suerte”: Tal pintó la situación que sorprendió a todos. Con este valor, se usa con frecuencia en correlación con ‘cual’ o con ‘así como’: Así como se comportó ayer, tal se debería comportar siempre.

Cuando se quiere indicar una condición, se puede utilizar la locución conjuntiva ‘con tal de’, seguida una cláusula de infinitivo: Con tal de satisfacerte, haré lo que esté a mi alcance. También puede usarse ‘con tal que’ y ‘con tal de que’: Yo pago todo con tal (de) que me deje en paz.

¿Y qué significa ‘tal cual’? Es una locución adverbial, equivalente a “de la forma exacta en que… ”; también, “sin ninguna alteración”: Esa representación ha pintado las costumbres tal cual las describen mis abuelos. Quiero que me restituyas este libro tal cual te lo entrego hoy. En otras ocasiones, la expresión ‘tal cual’ es usada para expresar asentimiento de un modo enfático: –Para mí, se trató de una broma de pésimo gusto.    –Tal cual, y muy fuera de lugar.

Uso similar registra la expresión ‘tal y como’ o ‘tal como’, fórmulas que encabezan cláusulas que indican modo: Me quiero comportar con vos tal y como vos te comportaste conmigo.

Cuando dos personas se parecen mucho o se complementan muy bien, se dice de ellas que son ‘tal para cual’: Eran tal para cual, amantes de la música y de las letras.

En cambio, si se elige la expresión ‘tal por cual’ se la estará utilizando en forma despectiva, como descalificadora: No le haga caso porque es un tal por cual que menosprecia el esfuerzo individual.

El refranero recoge una serie de paremias en las que el uso de ‘tal’ da idea de comparación e igualdad: Tal para cual, dijo el pardal. Este refrán es consignado en el Refranero multilingüe por el Centro Virtual Cervantes y se aplica a personas de poca valía y que por alguna razón se relacionan. Se establece semejanza o incluso igualdad y se aplica a personas que valen poco. Esa es allí la acepción de ‘pardal’: “aldeano; hombre astuto”. Por lo general, se emplea en sentido negativo. Se consigna que una variante es Tal para cual, Pedro para Juan.

Otro refrán sobre igualdad de condiciones es el que consigna la misma fuente como Tal amo, tal criado; se explica su contenido porque, según es el dueño de una casa, así son los que se encuentran a su servicio. En un sentido más amplio, se aplica a la influencia del jefe sobre sus subordinados.

Siempre con la idea de comparar e igualar realidades que se vinculan, hay varios refranes: De tal palo, tal astilla significa que, así como la astilla que se desprende de un tronco tiene sus características, los hijos o descendientes se asemejan en virtudes y en defectos a sus progenitores. A tal casa, tal aldaba es un refrán que puede explicarse sociohistóricamente: en una época en que no había timbres, el modo de llamar a la puerta era tocar la aldaba o llamador de hierro; esa aldaba era forjada por artesanos con motivos diferentes, según la ocupación o la alcurnia de sus habitantes: una lagartija en la aldaba era signo de estirpe real; una cabeza de león indicaba vinculación con la iglesia; un pescado mostraba a una familia de comerciantes. Así, pues, la figura labrada en el llamador o aldaba señalaba la actividad de sus pobladores.

Encontramos otro refrán, que iguala situaciones en Cual el rey, tal la grey. El vocablo ‘grey’ está tomado aquí como sinónimo de “pueblo”. Recogido también en el Refranero multilingüe, este proverbio nos indica la gran influencia que ejerce en las costumbres de un pueblo o de una comunidad el comportamiento de quien los gobierna. Una variante de este refrán es Cual es el rey, tal es la ley, para dar a entender que, conforme a la honestidad y proceder de quien gobierna, será el carácter duro o flexible de las leyes que rijan para su pueblo.

Reza otro refrán Cual el año, tal el jarro: según el Refranero multilingüe, con este proverbio se da a entender que, según haya sido meteorológicamente el año, así será la vendimia que se recoja y, por consiguiente, la calidad y cantidad del vino. Conforme sea la cosecha, abundante o escasa, así será el tamaño del jarro con el que se dé de beber. De modo general, señala la necesidad de que los gastos no superen los medios para cubrirlos.

Cual andamos, tal medramos indica la estrecha relación entre comportamiento y progreso; en efecto, según sea nuestro comportamiento, así hemos de mejorar. Recordamos que ‘medrar’ es “mejorar la fortuna, aumentar los bienes o la reputación, con artimañas o aprovechándose de las circunstancias”.

Por fin, el refrán Cual te hallo, tal te juzgo es una censura a quienes juzgan al prójimo, muchas veces y en forma errónea, por las apariencias, sin ponerse a ver los caracteres reales de su personalidad.