Espectáculos Sábado, 15 de diciembre de 2018 | Edición impresa

¿De qué habla la... “Rapsodia Bohemia”?

La joya musical de Queen es la más escuchada de la historia. Y una de las más extrañas del rock. Aquí, algunas de sus claves.

Por Mariana Guzzante - mguzzante@losandes.com.ar

Tenía que ser de los ‘70s. La canción más escuchada del siglo XX es “Bohemian Rhapsody” del grupo británico Queen. Escrita por el zoroástrico Farrokh Bulsara (más conocido como Freddie Mercury) para su álbum de 1975 “A Night at the Opera”, la canción nació como una rareza para el circuito rock de entonces y ahora volvió a todos los oídos, a causa por la biopic de Queen.

Tiene, claro, una estructura inusual. Por empezar, no posee estribillo y se puede analizar en seis secciones: una introducción “a cappella”, una balada, un solo de guitarra, un segmento operístico, una sección de rock y una coda que retoma el tempo y la tonalidad de la balada introductoria. 

El día “d”. Momento del show en que se estrenó este tema.

La leyenda cuenta que, cuando le preguntaron de qué iba la canción, Freddie dijo que era “un sinsentido aleatorio y rítmico”. Otros le oyeron decir “sobre relaciones”. La escribió en su casa de Holland Road (norte de Londres). “Interpretó el comienzo en el piano. Luego se detuvo y dijo ‘¡Y aquí es donde empieza la sección de ópera!’”, recuerda Baker, el productor. 

Claro que “Rapsodia Bohemia” sale de las normas de las canciones de rock y sigue la lógica operística: coros de muchas voces alternados con solos similares a arias, emociones desbordantes y una trama que vaga por diferentes climas. 

 

La letra hace referencia a Scaramouche, el fandango del acto III de “Las bodas de Fígaro” de Wolfgang Amadeus Mozart, a Galileo, a Fígaro, Magnífico, refiriéndose al “Magnificat” de Bach y al Bismillah (fórmula ritual islámica) como personajes que luchan por el alma del muchacho. Peirano llama a la secuencia “una suerte de juicio y un rito de pasaje. Un coro acusa y el otro defiende, mientras que el héroe se presenta como inocente”. La sección finaliza con un coro numeroso interpretando el verso “Beelzebub has a devil put aside for me” (“Belcebú tiene un demonio reservado para mí”).

Brian May explicó que el contenido de las letras hacía referencia a traumas personales del compositor. Pero también aclaró que “había una regla no escrita entre nosotros: que el significado de una canción era un asunto privado de su compositor, fuese quien fuese”.

“Mama, acabo de matar a un hombre”, “Nada tiene sentido” o “A veces desearía no haber nacido”, son sólo algunos de los versos de la rapsodia que darían para cientos de teorías. 

En 1975, Freddie estaba saliendo del closet. Un momento intenso, que anunciaba el final de su pareja con Mary Austin. Vivieron juntos durante seis años. Nunca se casaron pero él la llamaba “mi esposa”. Mercury reveló a Austin que era gay en 1976, aunque Mary declaró que llevaba notando un comportamiento extraño durante dos años. “Sabía que no estaba siendo sincero consigo mismo”, declararía después. Siguieron siendo amigos íntimos hasta el final. 

 

Cuarenta y tres años después del lanzamiento de la canción, con el arrastre de la película homónima que narra la vida deFreddie Mercury, el tema volvió a elevarse por los cielos. 

Según la discográfica, ya ha superado los 1.600 millones de reproducciones en streaming, convirtiéndose en la canción del siglo pasado más escuchada de la historia. 
Cuando se estrenó, el 31 de octubre de 1975, logró mantenerse nueve semanas consecutivas como número uno en el Reino Unido, un récord para la época, y es la única canción que ha llegado dos veces al top 1 de las listas inglesas en Navidad. 

 

"Bohemian Rhapsody" ha sido reconocida en muchas ocasiones como una de las mejores canciones de la historia y en el año 2004 fue introducida en el Grammy Hall of Fame. 

Además, la interpretación de Freddie Mercury fue considerada por los lectores de la revista Rolling Stone como la mejor de la historia del rock. Muchos artistas han versionado este tema, reconvertido en himno de la banda a lo largo de los años, como Pink, Kanye West, Robbie Williams, The Royal Philharmonic Orchestra, Montserrat Caballé o Elton John. 

 

El fallecido Freddie Mercury y John Deacon, Brian May y Roger Taylor han vendido como Queen más de 300 millones de álbumes en todo el mundo. ¿No dicen que los clásicos son los que vuelven, una y otra vez?