+ Deportes Viernes, 29 de noviembre de 2019

De perder una pierna en un accidente a patear un penal con muletas para retirarse

Ezequiel Cabrera tuvo un accidente de automovilístico que lo dejó al borde de la muerte, pero se recuperó y decidió retirarse en una cancha.

Por Redacción LA

Ezequiel Cabrera jugaba de delantero en Club Atlético Quenumá, institución que se ubica al Oeste de la provincia de Buenos Aires. El 1 de febrero de este 2019, dos días después de cumplir 31 años, el atacante viajaba en su auto para ejercer su trabajo de policía, pero un accidente lo dejó al borde de la muerte. "Me dormí en mi auto, me crucé de carril. Se ve que me quedé dormido y aceleré. Cuando impacté lo hice a 180 kilómetros por hora -recordó- El guardarraíl se me mete por el lado del conductor, lo que empuja un amortiguador hacia adentro y me enrolla mi pierna izquierda, cortándomela".

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Cabrera estuvo 26 días en el hospital. El 6 de octubre, tras nueve meses, tuvo la posibilidad de volver a jugar en Quenumá con una pierda amputada para despedirse como siempre quiso: adentro de una cancha y con la camiseta de su querido equipo. Esto fue gracias al árbitro Sergio Orozco, quien le permitió retornar con sus muletas. "Fue una cuestión más humana que deportiva. Traté de que la vida le diera la oportunidad de retirarse jugando al fútbol", dijo el colegiado.

Gentileza: Cultural y Deportiva.
 

En ese histórico encuentro marcó un gol de penal y decidió decir adiós como jugador. "La gente empezó a aplaudir, a tocar bocina, a filmar. Fue tremendo ese momento, me queda en el corazón", observó Gustavo Tomasello, entrenador de reserva, sobre el instante en el que ingresó al campo de juego para darle a la bocha desde los 12 pasos. Luego, agregó: "Me abrazo y me dijo: 'Simplemente, gracias. Gracias por todo".

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Esta es la historia de Ezequiel Cabrera, la conmovedora historia de superación que conoció en Interior Futbolero (miércoles a las 22.00 por TNT Sports). "Sé que es la cabeza el motor más grande que tenemos. Hay que meterle para adelante. Voluntad y querer hacer algo. No necesitás más que eso. ¿Podés fallar? Sí, miles de veces. Ganamos una sola vez: Cuando cumplimos objetivos. Mientras tanto, fallamos muchísimo. Hay que aprender a chocarse con eso y a disfrutar mucho cuando se cumple un objetivo. Hay que vivir la vida como nos toque. A veces va a costar un poquito más, pero se va a poder vivir como uno se lo propone", cerró este joven que ahora busca conseguir una prótesis deportiva que le permita hacer deporte.