Espectáculos Domingo, 15 de diciembre de 2019 | Edición impresa

Daniel Quiroga y Gustavo Álvarez: una dinamita sin palabras

A más de tres décadas de haber hecho historia en la escena local, estrenan una versión de “MIMOnólogo”, su espectáculo sin palabras.

Por Daniel Arias Fuenzalida - darias@losandes.com.ar

Daniel Quiroga llega al diario y se suelta, se tira en el sillón y se larga a hablar. Se expresa con palabras, pero se expresa -sobre todo- con su cuerpo: es un tipo que habla con cada ademán. Gustavo Álvarez en cambio llega poco después, apurado, se disculpa, se apresura, se sienta y habla con palabras exactas, a las que se hinca con diente racional. Son dos materias distintas, como el yin y el yang, pero que funcionan bien juntas. Qué extraño que los haya unido, a lo largo de 36 años, una sola obra. La inolvidable “MIMOnólogo”, diseñada a partir del monólogo y la pantomima, que fue un verdadero suceso de las tablas locales a principios de la democracia y que ahora repite en el Teatro Mendoza con una única función excepcional y explosiva. 

¿Y qué pasa si el público les pide más? “Y haremos más, pero no estaba programado. Sería una tontera negarse a eso”, dice Daniel, asumiendo la posibilidad. Eso mismo pasó en 1983: estrenada en la Universidad del Aconcagua, esta obra se pensó para una noche y el público quedó sediento. En total, terminaron haciendo una larga temporada de un año y medio, viernes - sábado - domingo, más visitas entre semana a escuelas; siempre a sala llena, con gente que se quedaba afuera y otra que iba una y otra vez a verlos. “Había gente que la veía por quinta vez porque su psiquiatra le recomendaba reírse”, recuerda Gustavo. Un fenómeno total. Sin embargo, tamaño éxito no salió de una fórmula secreta. Más bien fue una conjunción de factores: “Congeniaron varias cosas: gustó porque era para toda la familia, y porque era un código fácil de ver. Las otras obras de teatro en esa época eran de protesta, decían muchas cosas (y por eso muchos terminaban exiliados). Nosotros veníamos con algo más lúdico para el espectador”, explica Daniel. 

 

Y él se encarga de dejar en claro esto: no fue una estrategia comercial, no fue una lectura del contexto sociopolítico, no fue un servicio de evasión entre el horror que se estaba dejando atrás. Solo fueron un par de actores principiantes, dos pibes locos, que se mandaron a hacer lo que les gustaba con inocencia y total descaro. 

Ayer y hoy

Después de esas funciones, solo una vez se volvieron a juntar: en 1993, cuando festejaron los diez años de la obra en el Teatro Independencia. “Y quedó gente afuera”, recuerda Gustavo. 

 

Desde entonces, cada uno de ellos tomó un rumbo distinto. Daniel se volvió uno de los actores más activos y prolíficos de Mendoza y formó una dupla fabulosa con Ernesto “El Flaco” Suárez. Álvarez se dedicó a la docencia, a dar conferencias y a instruir en materia de dramaterapia, por lo que viajó mucho, pasando largas temporadas fuera de la provincia. 

Hasta que en ocasión de la función de “Educando al nene” en el Teatro Mendoza, Guillermo Romero le dio total libertad a Quiroga de que propusiera otro espectáculo. A Daniel, al “Negro”, se le ocurrió revivir “MIMOnólogo” y tuvo rápidamente el sí de su colega. Ambos dejan en claro que este reencuentro en realidad es el festejo de esa amistad: “Hacía un montón que no nos veíamos”, dicen.

 

Ahora, presentarán una versión remozada. “Había que ajustarlo en muchas partes, porque en aquel momento teníamos cero experiencia y hoy tenemos un bagaje de conocimiento que había que aplicar al espectáculo. Sin deconstruir la esencia de su humor, pero ponerlo en este lugar, en la experiencia. Hubo que cambiar algunas cosas, entre ellas físicas”, explica Daniel. Y le sigue Gustavo: “Por ejemplo, hacíamos un cuadro que se llamaba ‘El mundo del deporte’ y era netamente físico: nos tirábamos al piso, nos parábamos, etcétera... Si hoy nos tiramos al piso, no nos levantan más”, ríe señalándose la panza. 

Mariana Villa / Los Andes

No hubo retoques a nivel temático, porque la pieza no habla de política ni de economía ni de otras coyunturas. Los retoques son un enriquecimiento técnico, como apuntaba Daniel: “Actualizamos la teatralidad, la actuación, los tiempos, las pausas, darle más importancia a algún silencio que a algún gesto corporal. Cosas que en ese tiempo no las sabíamos”. 

 

Ahora, los cinco cuadros que conforman la obra son “Las manos”, “El helado”, “El globo”, “Aburrido”, “Bah!” y “Mimonólogo”. El paso del tiempo, aseguran, no ha hecho mella en la idea original, que es demostrar que el humor puede prescindir de las palabras.

Y el oficio también

Pero “MIMOnólogo” fue, ante todo, el puntapié para la carrera de estos dos inmensos actores. La escribieron mientras trabajaban en una editorial, y presentarla con tal éxito fue la motivación para que largaran todo y se dedicaran al teatro. “¿Vos te acordás en dónde la escribimos?”, le pregunta Gustavo a Daniel, que le responde con sorna: “Soy muy mayor, no me acuerdo”. Los dos ríen. En “MIMOnólogo”, que según testimonios le provocaba a algunos dolor de mandíbula de tanto reír, se sostuvo con autogestión y amor por el oficio. La técnica se la hacían las novias que tenían o ellos mismos: prender o apagar la luz, poner el cassette y elegir la música. 

 

-En este reencuentro, ¿cómo definís a Daniel?

-Al Negro lo estoy redescubriendo. Redescubro sus conocimientos. Lo que tiene él no es un cerebro sino un corazón enorme. Todo lo pasa por ahí. Él siente lo que siente el personaje pero al mismo tiempo sabe lo que siente la gente al ver ese personaje. Es un corazón arriba del escenario. 

Mariana Villa / Los Andes

-Y para vos, Daniel, ¿cómo definís a Gustavo?

-Trabajar sobre un escenario en dúo no es fácil. Yo no puedo hacer lo mismo con uno que con otro. Puedo llevarme muy bien con alguien, pero no tener esa afinidad en el escenario. Eso me lleva a acercarme a él, a escucharlo, a respetarlo. En lo personal, soy un hombre de pocas palabras, pero cuando quiero decir algo, lo digo; como el respeto que le tengo a él. Considero al Gustavo un hombre de teatro, y me gustan los hombres de teatro: es el tipo que sabe limpiar, encender la luz y que respeta al otro que lo hace.

 

“MIMOnólogo”, con Daniel Quiroga y Gustavo Álvarez 

Fecha y hora: Hoy, a las 21.  

Lugar: Teatro Mendoza (San Juan 1427, Ciudad). 

Entradas: $300, $250, $200.