Espectáculos Sup. Cultura Sábado, 22 de diciembre de 2018 | Edición impresa

Daniel Bernal: el filo peligroso del pincel

El artista plástico recibió a Estilo en su taller, luego de haber inaugurado dos muestras.

Por Daniel Arias Fuenzalida - darias@losandes.com.ar

“El arte es como un idioma”, dice al pasar Daniel Bernal en esta charla con Estilo. Lo dice después de reflexionar mucho, masticando las palabras junto a su mate. Es un idioma con sus gramáticas y sus metáforas. Es un idioma personal, y cada artista debe descubrir el suyo: “En mis obras se ve mi interés por la crítica al poder, pero lo fundamental más allá del tema es lo que uno quiere decir a través del arte”, insinúa. 

Bernal (mirada oscura, amplia frente, boca recta y sagaz) recuerda lo que alguna vez dijo un crítico sobre él: que él hacía Figuración Crítica, escribió. Esa vez él, y su inseparable amigo Egar Murillo, montaron una muestra con ese título en Buenos Aires. Echando un vistazo en su taller, se puede entender a qué corresponden esa figuración y esa crítica. 

 

Sus obras (entre algunos bocetos, cartones, lienzos, libros y sus gatos) representan imágenes religiosas como vírgenes y catedrales, armas, golfistas y dibujos de anatomía, entre otras cosas. Estos temas insisten a lo largo de su obra, que viene desarrollando desde hace al menos tres décadas y que puede verse en dos muestras recientemente inauguradas. 

Una es individual y retrospectiva, abarcando esos años, en ArteH (el espacio de Hipercerámico); en la otra, en Bodega Monteviejo, se puede ver una instalación nueva, creada junto a las demás obras, bajo el concepto “¿Qué es lo que lo-cura?”.

Las armas y los jugadores de golf son imágenes recurrentes. | Gustavo Rogé / Los Andes

Conceptos y gramáticas

El lenguaje de Bernal siempre habló con intención crítica. “Crítica al poder, crítica a la iglesia, crítica a la situación económica, a todo lo que está ‘arriba’”, explica. Sin embargo, hasta el año 2000, lo hizo con paletas oscuras y técnicas que, eventualmente, podían incluir fogonazos sobre madera. Cuando cambió el estilo, empezó a desarrollar figuras con trazos más precisos y preferencia por los colores primarios. 

Hoy, además de exponer, da clases en su taller (“empecé a dar clases en escuelas, pero el sistema me apabulla”, confiesa) y lo invitan a dar conferencias sobre su especialidad: el arte conceptual. 

 

En la exposición de Bodega Monteviejo, por ejemplo, ha montado una instalación enorme, con figuras en tamaño real pintadas sobre paneles de plástico: “En esta instalación se ve a una ‘Virgen enfermera’. Jugué con dos conceptos: el de la cura del cuerpo, a través de la enfermera, y la cura espiritual, con la Virgen. A ambos lados hay filas. En una, personajes relacionados con la carne: un capitalista, soldados, lo que tiene que ver con la guerra y la desnutrición, un refugiado con chalecos salvavidas; del otro lado, aparece lo que es la parte espiritual, como un monje, gente rezando... Son dos colas para recibir su cura”, nos cuenta. 

Si bien el descubrimiento de pintar sobre plástico transparente sorprende a los que presencian la instalación, no es la primera vez que Bernal la usa. La primera fue a finales de los ‘80, cuando descubrió que el plástico transparente le permitía imitar la tridimensión. 

Gustavo Rogé / Los Andes

-¿Qué lleva a un artista a elegir una técnica en lugar de otra?

-La situación económica te lleva a elegir otros materiales. Cuando hice esas figuras en el ‘89, yo quería hacer esculturas, o cartapesta tamaño natural, o comprar maniquíes y desarmarlos y ponerlos en posición. Pero era una fortuna. Me quedé pensando y busqué alternativas. No podía ser tridimensional, porque eso es mucho más caro siempre, entonces se me ocurrió pintar sobre plástico, porque se ve desde los dos lados y, si bien no tenía tridimensión, pensé que pintando así se iba a ver muy bien e iba a dar la sensación de tridimensión desde lejos”. 

 

Pasó también cuando empezó a trabajar con centímetros.  Decenas de ellos. Es la serie “Los centímetros, la medida de todas las cosas”, que tiene varios años, donde él volvió a trabajar con su iconografía usual: figuras anatómicas contrapuestas, golfistas capitalistas. revólveres asesinos. Todas, repetimos, pintadas sobre cientos de metros de cinta. 

Cada una dispara un concepto, a través de la sumatoria de imágenes que simbolizan otras cosas: “Los golfistas representan para mí el poder. Me recuerdan a Menem”, explica. Tan es así que, para él, la Argentina puede representarse así: varios golfistas en posición tienen en sus manos, en lugar del palo característico, una espada. Están sobre el lomo de una vaca gorda, como queriendo sacar su rebanadita, en el medio de la pampa. 

Gustavo Rogé / Los Andes

Esta forma de construir sentido a través de diferentes elementos ha llevado a que Laura Valdivieso, la artista plástica y curadora, lo relacione con la teoría cinematográfica de Sergei Eisenstein: “[Sus pinturas] no relatan acontecimientos, sino que combinan cosas, cuya convivencia es aparentemente arbitraria, sin sentido narrativo lineal. El espectador tiene la tarea de reconstruir el mensaje. Las partes construyen significados conjuntos, y así dan lugar a un todo común”, escribió para la muestra de ArteH. 

Allí ha jugado con las figuras de personajes históricos y la frase “Yo no soy John Lennon”. 

Bernal comenta: “Yo no tengo ningún referente en el arte. El artista ‘roba’ de todos lados, en el sentido de que puede usar lo que han hecho otros para decir cosas propias”.

Con ese diccionario, el mensaje puede incorporar figuras de Andrea Mantegna, Vincent van Gogh, seriar imágenes como un artista pop y remitirse, con metáforas explícitas e incisivas, al gran León Ferrari. Ese es su idioma.

Gustavo Rogé / Los Andes

Sobre las muestras

En ArteH está expuesta “Pintura pintura”, una exposición que reúne obras de Daniel Bernal, bajo el título “Montaje de atracciones”, y de Eli Hafner, en “La materialización poética de una obsesión”. Inauguró el martes pasado y puede verse hasta el 15 de febrero, en la sala que gestiona Daniel Rueda en el Espacio Hipercerámico (Av. Acceso Norte 6.5 KM, Las Heras). Las visitas son de lunes a sábados de 9 a 13 y de 16.30 a 20.30, con entrada libre y gratuita.

En Bodega Monteviejo (Clodomiro Silva, Vista Flores), la muestra “Curar” reúne a los artistas visuales Egar Murillo (artista anfitrión y co-curador), Daniel Bernal, Andrea Cazorla, Guillermo D’Anna, Estela Labiano, Octavio Joaquín, Sabrina Kadiajh, Leandro Pintos, Verónica Sguazzini, Marta Vicente y Angie Villé. Está expuesta hasta el 10 de junio.