Espectáculos Domingo, 7 de abril de 2019 | Edición impresa

Dady Brieva: “Soy un actor que le echo mano a todo lo que hay”

El integrante de Midachi es uno de los protagonistas, junto a Peter Lanzani, de la impactante “4x4” que dirige Mariano Cohn.

Por Leo González - Especial para Estilo

Rubén Enrique Brieva nació en el seno de una familia conservadora de Santa Fe que se oponía a que su hijo siguiera el sueño de ser actor. Por eso primero pasó sus días trabajando en la administración pública, hasta que pudo unirse a Miguel Torres del Sel y Darío Chino Volpato. Y así nació Midachi en 1983; que el próximo 22 de junio se presentará en el teatro Plaza de Godoy Cruz.  

El trío supo ganarse su lugar en una época en que los capocómicos y los grupos humorísticos eran moneda corriente en el país. Pero Dady mostró su versatilidad y talento, no sólo en la actuación sino tambiéncomo conductor. Así, el santafesino pasó por programas como “Agrandadytos”, “Gasoleros”, “El Sodero de Mi Vida”, “Costumbres Argentinas”, “Los Secretos de Papá” y “Guapas”, y siguen los títulos.

 

El cine tampoco le fue ajeno: realizó un par de películas con sus compañeros de escenario, “Incorregibles” (2007), “Isidoro, la película” (le puso la voz al porteño canchero); “Más que un hombre” -que escribió, dirigió y protagonizó-, la afamada “El ciudadano ilustre”, “Cantantes en guerra” y participó de un segmento de “Fontanarrosa”, lo que se dice un ídolo. Eso sin mencionar sus participaciones en programas como el de Susana Giménez, o en “Bailando por un sueño” o incluso su faceta como conductor de ciclos radiales.  

Dady hace de todo y le pone pasión a cada cosa. En este filme se vuelve a juntar con Mariano Cohn y Gastón Duprat como en “El ciudadano ilustre”, sólo que esta vez el primero dirige y el segundo es el guionista y productor. El largometraje comienza con una lujosa 4x4 que está estacionada en la vereda en un barrio porteño. Hacia ese tentador tesoro es arrastrado Ciro para robar. El problema surge cuando, después de entrar, quiere salir y no puede. Las puertas no responden, los vidrios tampoco, la 4x4 es un bunker blindado: está encerrado. Alguien desde afuera tiene el control del vehículo y parece tener un plan. Ese alguien es el Dr. Ferrari, interpretado por Brieva. También participa Luis Brandoni como un negociador de la policía, ya retirado, que va a terminar participando de toda esta caótica situación.  

 

En exclusiva, charlamos con Dady sobre la película, en un reportaje que bucea entre sus típicas frases hechas, las divertidas comparaciones y algo de política, que siempre tiene a flor de piel.

- Es la primera vez que te toca hacer un personaje tan siniestro...

- Es cierto, creo que nunca había hecho uno así. Sí toqué alguna cuerda de oscuridad con el Antonio de “El ciudadano ilustre” (2016) y su “cabecitas de cordero” (NDR: se refiere a la escena en que su personaje invita al de Oscar Martínez a comer a su casa). Pero la tenía un poco más camuflada. Este es un personaje que está mucho más al límite.

 

- ¿Pudiste aportar algo a la creación del Dr. Ferrari?

- Puede aportar, claro. Yo le meto, le meto y construyo. Soy un actor que le echo mano a todo lo que hay. Siempre cocino con lo que hay en la heladera, pero tengo mucho vivido, viajo mucho también, ando en mucha gira. Me dieron la derecha para que pueda construir a este personaje, ahondar y profundizar. Lo que tienen estos realizadores es que te dan bastante hilo para que puedas improvisar también.

- Es probable que la película genere mucha polémica, en cuanto a lo que cuenta y la mirada sobre con qué personaje el espectador desea empatizar: el de Peter Lanzani o el tuyo.

- Entiendo el punto, pero juro que no es la intención. Pareciera que la película busca provocar, pero en realidad lo que quiere es tener una mirada distinta sobre ese tema. Mirá, hay una enfermedad en psiquiatría que se llama ‘Síndrome de hospitalismo’, que es algo así como el tipo que sale del loquero y hace un hueco para volver a entrar. Pareciera como que el público tiene como intención tener miradas distintas, pero terminan todos leyendo el zócalo del canal de televisión. Le ponen un título y se los graban como DNI. Y si no te meten en la discusión los que manejan los medios, te metés vos solo. En realidad, no es el gollete ni el sentido de la película. Lo lindo es ver que estos tipos son dos hijos de puta, dos pobres tipos que quedaron fuera del sistema. Viven en un mundo que no es el que vivimos la gente de mi edad que era mejor.

 

- ¿No interesan los motivos por los cuáles el personaje de Peter se tuvo que dedicar a robar?

- Es que no hay tiempo para preguntarse eso. No está apuntado tampoco el largometraje para que el público se pregunte eso. Por ejemplo, basta con repasar los titulares de los diarios de hoy. Está todo bien, yo no soy un ingenuo. Sé cómo funciona el sistema, por eso no me como el discurso cuando salen todos a pedir justicia por un reclamo en particular. Hoy somos una cosa, y mañana otra. Estos penduleos que hacemos como sociedad en un minuto, en un centímetro, no me los creo para nada. Pasamos de fumar adentro de los aviones a matar al que fuma…

- ¿Vos creés que no va a generar polémica este filme?

- Está bien. Bueno, sí, medio de eso se trata. Vengo haciendo un ejercicio subversivo de tres años de andar limándome, así que no me extrañaría el titular hablando sobre esta película que diga: “Beto Brandoni y Dady Brieva en una película. ¿Cómo hacen para sobrevivir a la grieta?”. U otro que diga: “garantismo vs mano dura”. Está bien, ¿tienen ganas de ver eso? Vean eso. ¿Quieren comer mierda? Cómanla. Pero, si les interesa, guarda que puede haber otra cosita de la que habla el largometraje y se les puede estar pasando.

 

- Está bien construido Ciro, el personaje de Peter...

- ¡Muy bien! El principal acierto es no haber caído en el pibe chorro estereotipado. Después, el tipo entra desde el minuto uno en un lugar común como para odiarlo. ¿Cuál es? A todos nos robaron. Entonces, una vez que hace las maldades que hace, cuando entra a robar a la camioneta, te genera un odio. Muchos espectadores pueden sentirse identificados como víctimas por haber sufrido esas consecuencias. De ahí, para adelante, es fácil que no te caiga tan bien el pibe.

- Son muy importantes las llamadas por teléfono que hace Ferrari. El tono, cómo dice las cosas, todo eso es de un cuidado increíble y le suma muchísimo al personaje. ¿Te pidieron algo específico?

- Me tuvieron muy contenido, era como un dóberman enjaulado. Había veces que iba para adelante con todo y me frenaban, me decían que aguante. Eso fue lo que me hizo tener como un in crescendo dramático que estuvo muy bueno. Tenía que tener un tono desafectado, hierático, que sea en tercera persona y que no muestre nunca que fuera malvado o algo por el estilo. Por ese lado, fue muy interesante construir a mi personaje. Es un tipo que ve cómo un conejito cae en su trampa y se regodea viendo cómo se comporta, qué come, qué hace, y haciéndole cosas para que sufra.

 

- Claro, ése es otro punto importante. Ferrari estaba a la espera de que alguien caiga..., lo cuál lo hace bastante oscuro... 
- Lo hace totalmente de forma premeditada. Sí, claro. Nunca sus intenciones eran otras que hacer pasar el peor momento al tipo que se subiera a su camioneta para querer robársela. Por eso digo que se trata de dos hijos de puta: el que va a robar y el que le tiende la trampa.

- De todo lo que presenta la película, ¿qué es lo que más te llama la atención?

- A mí me da mucha tristeza mi personaje. Sacando lo del robo, creo que hay mucha gente de mi edad que tiende a quedar fuera del sistema. Y no hablo de no tener plata, una 4x4, un departamento o vacaciones en Miami; me refiero a que, generacionalmente, tendemos a quedar fuera del sistema. Digo que, y sin centrarme en la tecnología tampoco, cuando aprendiste a usar el Whatsapp ya hay otra cosa que salió. Venimos muy de atrás. Cuando aprendiste a manejar el DVD, salió el streaming. Es una pérdida de fibra blanca que tenemos la gente de mi edad que, aunque llegue a la cabeza, al cuerpo no. Eso te da bronca, te deja sin reacción, en desventaja. Eso lo vi cuando construí el personaje, que se encuentra con este mundo sin ideología, pasteurizado, con un cielo parcialmente nublado…  Todo tiene demasiada relatividad. Cuando yo era chico existía el Cielo o el Infierno, y hoy el tema es que parece que el Cielo no está tan bueno y en el Infierno no hace tanto calor como decían, ¿me explico? No hay nada que esté tan mal, aparentemente. Es jodido pararse en un lugar así. En esas cosas quedás fuera del sistema.

 

- ¿Cómo fue trabajar con Peter Lanzani y con Luis Brandoni? Dos generaciones distintas de actores increíbles.

- Peter tiene una formación que va más allá de lo actoral, para mí. Es muy personal, parecida a la que tienen ciertos actores norteamericanos de ponerle el cuerpo, de meditar, de hacer yoga, de trabajar con el interior y la expresividad, deespiritualidad. Todo un conglomerado de cosas que antes no se veían en la formación de los actores de mi época. Laburar con todo el calor que hizo durante los días de filmación, o el frío por las noches, y meterle el cuerpo. O, mismo, comer papel, porque en una oportunidad comió en serio (NdR: tiene que ver con una escena en donde Ciro está muerto de hambre y decide comer papel). Heavy, el pendejo.  

Dady junto a Peter Lanzani en el rodaje de "4x4" | Gentileza

Y trabajar con Brandoni es como jugar al fútbol con Pipo Gorosito, porque lo hace con categoría, mostrando su talento y tocándotela de mil maneras distintas devolviéndotela redonda. Fue muy lindo ver a Beto Brandoni, el último mohicano, y a Peter trabajar porque dignifican este oficio. Sentí que en todo momento me hacían un regalo.

 

- ¿Podés contarnos algo de tu experiencia visitando Mendoza?

- Lo primero y principal: me puse de novio con la Chipi (Mariela Anchipi) en Mendoza. Fue un 12 de abril de 2003, mientras trabajábamos juntos. Los mejores vinos están ahí, tengo a mi amigo que era el dueño de los vinos Judas. Alberto Flamarique, ministro del radicalismo, también es otro gran amigo que hice allá. No sé si mucha gente sabe, pero yo fui el primer operado de hipermetropía en Latinoamérica, caso único de protocolo de revista americana, y lo hizo el Dr. Roberto Zaldívar en 1995. Me hice muy amigo de él, e incluso la llevé a Susana Giménez a operarse allá. Tengo muchos lazos con Mendoza y me gusta muchísimo la provincia.

- ¿Qué proyectos tenés para el futuro?

- Ahora mismo estamos de gira con Midachi (que irá para Mendoza en junio), y el 20 de mayo nos vamos a España, a las ciudades de Barcelona y Madrid. Hasta noviembre estamos con este tour. Está el estreno de “4X4” y, si todo va bien, tal vez surja la posibilidad de ir a Cannes el 14 de mayo con la película. Todavía no lo sabemos.