Espectáculos Sup. Cultura Sábado, 7 de septiembre de 2019 | Edición impresa

Cristina Pérez: empuñar pincel y charango

La artista vuelve a exponer en Mendoza luego de 9 años.

Por Daniel Arias Fuenzalida - darias@losandes.com.ar

“Siempre he fantaseado con ser la mujer primigenia”, dice Cristina Pérez, moviendo sus manos adornadas de pinceles. Mueve la cabeza hacia ambos lados y su pelo le sigue el ritmo, porque la voz se enciende: “Fantaseo con esa mujer que va caminando y ve una tormenta, ve vientos, rayos o una estrella fugaz, ¿qué habrá sentido ese ser que no tenía la información que tiene una mujer de hoy? Cuando pinto juego a que no sé nada, como esa mujer”, explica. Y su perfecta definición del acto de creación nos queda resonando. 

Su biografía resume así: artista plástica, música cantautora, investigadora y experimentadora audiovisual. Egresada de la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo, estudió además escenografía, animación y producción audiovisual aquí y Buenos Aires. “Soy en realidad performática”, prefiere definirse ante aquellos que van a ir a ver su inmensa retrospectiva en el anexo del Museo Carlos Alonso - Mansión Stoppel (ver recuadro). “Yo expongo todo el tiempo, solo que en Mendoza no. Esta es mi primera retrospectiva, que resume 20 años de experimentación visual”, sintetiza.  

 

En efecto, hace 9 años que no exponía en la provincia, y sana la ausencia a lo grande, pues son unas 70 las obras que están expuestas desde ayer. 

La obra plástica de Cristina Pérez prueba muchas técnicas (del acrílico a la escultura) en el estilo que le vaya dictando su sensibilidad primigenia. Siempre, eso sí, influenciada por las cosmovisiones andinas y otras originarias. 

 

-¿Qué fue primero, la música o la pintura?

-Primero el arte y después nací, porque esto viene desde antes.

-¿Con tus viejos, decís? 

-No, no. Es que en realidad, ¿qué somos? Yo tengo una visión que no tiene que ver con mi propia historia, porque siento que cada vez se amplía más ese universo de comprensión de las cosas y del arte, que es el camino a través del cual comunico.

 

-¿Qué es el arte para vos?

-El arte es mi puente. Es el puente que yo construyo para llegar a otros y para mí misma, incluso. Me gusta mucho imaginar que soy tal vez la expresión materializada del deseo de algún abuelo o abuela que quiso ser artista y no pudo. 

“Nadie es una isla, todos nos convidamos cosas, nos impulsamos a hacer cosas”, piensa. “Yo desde niña quería cantar, pintar y actuar. Yo me siento performática porque mi trabajo toma lenguajes de todas partes y cada vez estoy experimentando más y más. La parte académica la hice en la UNCuyo, pero en la música me fui formando de manera autodidacta”, comenta. 

 

Si bien estuvo ausente de las salas provinciales, Cristina expuso en Francia, Suiza, Alemania, Perú, Colombia, Ecuador, Brasil, etcétera... A la par, siempre viajando: “Porque mi naturaleza es nómade”.   

Sus inquietudes la llevaron a visitar muchos pueblos y practicar una suerte de antropología fuertemente vinculada al arte. De hecho está produciendo un documental sobre la figura de la sirena en la cultura andina: la sirena, no en su forma “occidentalizada”, sino como espíritu del agua y tañedora del charango, instrumento que ella también interpreta. 

 

“Uno tiene una casa enorme y maravillosa que es el mundo con todas sus culturas. si te quedás en tu cuartito, no descubrís nunca qué hay allí, pero si vas abriendo cada puerta y vas abriendo ventanas y se va iluminando todo y ves que eso es enorme, maravilloso y tiene muchas posibilidades, te das cuenta de que nuestras comprensiones culturales a veces son mínimas y estrechas”, sonríe, quizás recordando que en 2005 la Sala de Arte “Juan Scalco” del Banco Credicoop dio de baja una muestra suya por su representación natural del cuerpo femenino.

En su obra hay una amplia iconografía: sirenas, vaginas, cuerpos femeninos deseados y deseantes, naturaleza, huesos pintados y como materia prima. “Como información de la vida -cuenta-, porque esa es una vida en latencia, ¿qué te separa de esa vida? Solamente el tiempo, y el tiempo puede ser una marca sutil, porque si borramos lo que significa convencionalmente el tiempo, se cae un muro”, reflexiona. Nuevamente: la cosmovisión andina (y de otras culturas también). 

 

Una cosmovisión que no conoce la idea de genio creador ni de autor. Ella se considera una especie de médium, cuyo trabajo es expresar algo que preexiste: “Me pasa eso de sentir eso de la piel, del cuerpo que me va pidiendo, me va preguntando y me va diciendo cosas con las cuales yo voy dialogando, y un diálogo es una creación entre dos. Es una cosa fascinante, porque no tiene que ver con una misma. De hecho, ni siquiera pienso que doy vida a una obra, sino que la vida se expresa y yo soy un canal . ‘Qué hermoso que apareció esto y pude escuchar’, pienso. O cuando hago música: ‘Qué hermoso que pude escuchar esto que estaba en el aire’, me digo”.

Cristina, en la Stoppel

Ayer inauguraron tres muestras en el museo de calle Emilio Civit al 348. En el Espacio A quedó expuesta “Fronteras”, que reúne obras de Alberto Musso, con curaduría del profesor Daniel von Matuschka. Se extenderá hasta el 17 de noviembre. En el Espacio B se puede recorrer, hasta el 6 de octubre, “Pinturas”; de Gabriel Sainz.

 

La muestra de Cristina Pérez, una retrospectiva titulada “Exuberancia. Relatos de los Cuerpos”, ocupa el Espacio B (dos pisos) hasta el 6 de octubre.  En palabras de la curadora Ana Amico: “El arte interpela, transforma, enriquece miradas, rinde tributo a las mujeres presentes en obras como alegorías, donde las mismas sostienen la vida, el mundo, las creencias, son anacrónicas, deidades, fecundidades, sonrisas eternas, cuerpos desnudos y ataviados de símbolos, que construyen poéticas en donde son incluidas y se empoderan”.

Las entradas cuestan $50 para público en general y $30 para estudiantes y jubilados. Los martes la entrada es gratis. Grupos de más de 10 personas, solicitar turno a museoalonsomendoza@gmail.com. Horarios: de martes a domingo, de 10 a 19.