Sup. Economía Domingo, 18 de agosto de 2019 | Edición impresa

Crisis: semana negra para la economía argentina

Tras la devaluación de la moneda, la tensión financiera en el país fue en alza. Cuáles serán los efectos del cimbronazo del dólar.

Por B. Del Pópolo y M. Zalazar mzalazar@losandes.com.ar

En pocas horas, el escenario económico argentino cambió de forma rotunda. Hasta la semana pasada el dólar se mantenía relativamente estable, cerca de los $ 46, las tasas de interés comenzaban a ceder lentamente y las perspectivas inflacionarias mejoraban. Tras conocerse el resultado de las PASO presidenciales, que dejaron muy bien perfilado al candidato del kirchnerismo, Alberto Fernández, las variables económicas se desequilibraron.

Sin duda, el lunes y martes fueron los días de mayor incertidumbre. El tipo de cambio superó en varias oportunidades la barrera de los $ 60, para luego retroceder hasta valores cercanos a los $ 57, mientras el Banco Central intervenía con subas de tasas de interés y venta directa de dólares. Entre las dudas y la inestabilidad económica, las acciones argentinas se mostraron particularmente volátiles, primero registrando una de las peores caídas de los últimos años (durante una misma jornada) y luego intercalando períodos de subas y bajas.

 

Todo eso se vio reflejado en el riesgo país, índice que miedo cuan riesgoso es invertir en un determinado país u otorgarle financiamiento. El viernes previo a las elecciones el indicador era de 872 puntos, con una leve tendencia a la baja, pero el lunes se disparó a 1.467 puntos. 

En los días posteriores algunos indicadores tendieron a estabilizarse, pero el escenario económico ya es otro y las expectativas de cara al futuro son inciertas. En este nuevo contexto, queda claro que el principal perjudicado será el asalariado, que salvo algunas excepciones, perderá algunos puntos más contra la inflación. Según economistas consultados por Los Andes, también es previsible una caída de sectores como el comercio, la industria y todos los vinculados directamente al mercado interno.

 

Son mejores las expectativas para los rubros exportadores, debido a la mejora de competitividad lograda con la suba del tipo de cambio, pero preocupa el impacto que la suba del dólar pueda tener sobre los precios. De acuerdo a los especialistas, el “pass through” (impacto de la devaluación sobre IPC) sería de 0,33 puntos. Eso quiere decir que por cada 10% que suba el dólar, el Índice de Precios al Consumidor se incrementará aproximadamente un 3,3%.

Al cierre de esta edición, el dólar acumulaba una suba del 23% en la semana. Por lo tanto, si el pronóstico fuera acertado, la inflación debería tener un salto del 7,5% en agosto (si es que el dólar se mantiene estable hasta fin de mes). De todas formas, son muchas las variables que entran en juego, por lo que los expertos recomiendan esperar a que se conozcan las estadísticas oficiales para evaluar la reacción del IPC. 

 

Los ganadores

Por los motivos explicados anteriormente, los exportadores serían los principales “ganadores” del tipo de cambio, especialmente aquellos que tienen operaciones en curso y aun no las han liquidado. Así lo aseguró Mario Lázzaro, director de ProMendoza: “el incremento del tipo de cambio ratifica el camino  a los que ya están exportando e invita a nuevas empresas a enviar sus productos al exterior. En ProMendoza estamos recibiendo muchas consultas acerca de los programas destinados a generar nuevos mercados”, comentó. 

La ventaja de los exportadores se debe a la cantidad de pesos que cobran por cada una de sus ventas. Hasta el 9 de agosto, los empresarios que comercializaban sus productos en el mercado externo recibían $ 45 por cada dólar exportado; hoy ganan $ 57 por dólar.

 

Sin embargo, esa competitividad ganada podría licuarse total o parcialmente con en el paso del tiempo, dependiendo del traslado a precios. “La suba del dólar nos pone en una posición mejor hasta, esperemos que no, haya alguna transmisión a costos”, señaló Lázzaro. “Quienes utilizan insumos en dólares (las industrias que importan acero inoxidable, instrumental o metales como cobre) sufren una transferencia directa de costos. El resto irá perdiendo la ventaja en la medida que se vayan acomodándose los salarios y vayan aumentando los costos internos (preocupan principalmente las tarifas de energía). Esperemos que esto no ocurra en el corto plazo”, agregó el director de ProMendoza.

También el especialista en comercio exterior, Marcelo Elizondo, mostró preocupación por el traslado a precios. “En principio, un ajuste cambiario genera competitividad para los exportadores, pero si este ajuste cambiario se produce en medio de mucha inestabilidad, se genera mucha inflación y los cotos empiezan a recuperar terreno”, señaló.

 

Desde su punto de vista, en este caso la mejora del tipo de cambio no es tan ventajosa, como sí lo sería un escenario económico más estable y predecible. “Lo mejor es la estabilidad, con inflación baja y tasas de interés a niveles normales. Es preferible tener un tipo de cambio real no tan conveniente, pero con un contexto de más certezas”, advirtió.

La misma situación se repite para el turismo internacional receptivo. Si bien el aumento del dólar abarató la estadía en Mendoza por parte de los visitantes extranjeros, los hoteles, restaurantes y todas las empresas vinculadas al rubro deberán enfrentar las subas de costos que surgirán a partir de la devaluación. 

 

Los principales perdedores

Los sectores vinculados al mercado externo pueden encontrar aspectos positivos dentro del nuevo escenario económico, pero para el resto de las actividades la realidad es otra. Según los economistas, la preocupación más grande pasa por el mencionado traslado a precios y el impacto sobre el poder adquisitivo de los trabajadores. Es que los salarios ya venían perdiendo la carrera contra la inflación y el nuevo salto del dólar vuelve inevitable pensar en una aceleración del ritmo inflacionario. 

José Vargas, economista y director de Evaluecon, consideró que si el IPC sigue avanzando a mayor ritmo que los sueldos, la caída del consumo se seguirá profundizando. En ese sentido, “perderían el comercio (minorista y mayorista), la industria y todos los sectores que dependen del mercado interno”. El panorama no es muy alentador. “Hasta hace poco se prevía que la IPC aumentaría cerca del 40% en el año, pero ahora se habla de un 55%”, advirtió. 

 

Daniel Garro, economista y director de Value International Group, coincidió en que el aumento del ritmo inflacionario y el impacto sobre el bolsillo de los consumidores, es un hecho. “Hay una emisión monetaria que genera las subas de precios. El dólar responde a esa emisión, que estaba encajada en bonos argentinos, en emisión de letras de liquidez o títulos del Estado (Letes) que no han podido renovarse por fuera de la Anses u organismos públicos. Toda esa masa de precios salió afuera e hizo que el dólar se fuera para arriba, porque la gente no tiene como protegerse”, indicó.

Garro, se mostró de acuerdo respecto al impacto que la inflación tendrá sobre el consumo, pero destacó que se dio un fenómeno de “stockeo” que generó muchas ventas en poco tiempo.  “Para protegerse de las subas de precios, la gente está comprando mercaderías. Si necesita un paquete de fideos, compra seis, y eso, a su vez, hace subir los precios”, completó.

 

El panorama es más preocupante aún para el consumo que no se considera de primera necesidad. Para contener la suba del dólar, el Banco Central aumentó de 63,7% a 74,9% la tasa de interés de referencia. De esta forma, se atrae la atención de los inversores y se le quita demanda al dólar, pero al mismo tiempo encarece los créditos para inversiones y consumo. Así, las compras de “bienes de lujo” o las que no son de primera necesidad, seguramente pasarán a segundo plano. 

El impacto de las medidas

Motivado por la reacción de los mercados y el mal resultado de las elecciones, el presidente Macri anunció un paquete de medidas económicas orientadas principalmente a subsanar el bolsillo de la clase media. Algunas son permanentes, como la suba  del 20% del mínimo no imponible de Ganancias, pero otras son temporales, como la suspensión por dos meses de los aportes personales (representa un beneficio de $ 2.000 para los trabajadores en septiembre y octubre), la eliminación del IVA en alimentos de la canasta básica y el congelamiento del precio de los combustibles hasta fin de año.

 

Para Daniel Garro, los anuncios “son pequeños paliativos para ajustar la diferencia (de las elecciones) e intentar una segunda vuelta”, pero no están pensados en función a una reforma impositiva. “Esto va a generar desconfianza y volatilidad hasta que se sepan los resultados de las elecciones generales”, apuntó.

También dejó su opinión Sebastián Laza, asesor del Ministerio de Economía de Mendoza. “Macri ha tomado medidas que llevarán alivio principalmente a la clase media. Son normativas ‘simbólicas’ para reconciliarse con un sector de la población que fue sometido a un ajuste mayor al esperado”, comentó.

 

“Uno de los anuncios más importantes fue sin duda el congelamiento de los combustibles. Con la suba del dólar, se esperaba un fuerte impacto en precios”, agregó.

Panorama incierto

De cara al futuro, no hay nada claro. Aun es pronto para reconocer cuál será el nuevo punto de equilibrio del dólar, en que nivel quedarán las tasas de interés y cuál será el resultado de las elecciones.

 

Además, según el economista José Vargas, “es probable que aún quede un paquete de medidas adicionales y quizás hayan cambios de gabinete”. De cualquier forma, indicó que las perspectivas para el resto del año no son muy alentadoras. “La suba del mínimo no imponible, los bonos o patear para adelante el aumento de los combustibles (en lo que no hay acuerdo todavía) no son de efecto inmediato”, justificó.

En tanto, Jorge Day, economista del Ieral (Fundación Mediterránea), señaló que “el Banco Central tiene muchos dólares que le permiten calmar algo la ansiedad (saliendo a vender), pero hay dudas respecto a cuál es el límite de intervención”. 

 

Para el experto, el escenario económico actual es una situación extraordinaria, y se requiere de  alguna noticia, como un plan económico creíble, que le traiga paz a la población. “Mientras tanto es difícil hablar de un precio real para el dólar”, concluyó.

Para Leandro Fisanotti, gerente de Desarrollo del Mercado Argentino de Valores, no hay nada peor que un escenario de incertidumbre, que genera una devaluación del 10% en una sola jornada y con disparidades de cotizaciones enormes durante un día. Por eso, estima que “cualquier mensaje tendiente a un ordenamiento será bienvenido por el mercado y consolidará la formación de precios”.

 

Coincidió en ese punto Alejandro Bianchi, Gerente de Inversiones de invertir On Line. “todavía no queda claro cual va a ser la política económica de Alberto Fernández, quién va a ser su ministro de economía y si su política va a ser más moderada o será similar a la que propuso el Kirchnersimo, que dio pruebas de no tener una trayectoria de cumplir obligaciones y contratos social-económicos. Por eso, el diálogo entre los candidatos fue muy importante y servirán para que se estabilice el tipo de cambio”, opinó.

Preocupación del sector empresario

Entre las medidas anunciadas por Mauricio Macri para intentar estabilizar la economía y mejorar su imagen de cara a las elecciones de octubre, se incluyó un plan de pagos para que las pequeñas y medianas empresas de todo el país regularicen sus deudas con la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). En el plan pueden incluirse solo deudas vencidas hasta el 15 de agosto.

 

El anuncio fue bien recibido por parte de los empresarios locales, aunque sigue siendo grande la preocupación por el futuro económico del país.  El titular de la Unión Industrial y Comercial de la provincia (UCIM), Daniel Ariosto, consideró que las medidas que se han tomado hubieran tenido mayor relevancia si se hubieran implemantado hace algunos meses, pero reconoció que “seguramente traerán serenidad en los mercados”. 

El empresario opinó que con el plan de pagos y las suspensión de embargos, la AFIP hace una división entre evasores y empresarios que no están pudiendo pagar por la situación económica actual. “Castigar a una pyme, es castigar a un trabajador, y estas medidas ayudan a sostener empleos y evitar cesantías”, agregó.

 

Se mostró menos optimista Julio Totero, de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza (Asinmet), quien indicó que con la devaluación del lunes, y el traslado a precios que se espera, es inevitable que exista un impacto en los salarios, y por tanto en las obligaciones patronales del sector.

“Las empresas siguen pagando el 931, tributando, y cubriendo cuentas bancarias. La política tiene que encontrar puntos  de equilibrio. Quienes tienen la responsabilidad de gobernar, así como aquellos que han sido votados, deben disipar dudas”, señaló.

 

Sin financiamiento

Otro punto que preocupa a los empresarios mendocinos es la  falta de financiamiento accesible. Desde diferentes cámaras consultadas sostuvieron que las tasas de interés ya eran altas antes de que se disparara el dólar, pero al menos venían retrocediendo algunos puntos. 

El Banco Central demostró que la suba de tasas de interés es una de sus herramientas preferido a la hora de controlar la devaluación. Por lo tanto, las expectativas de cara el futuro, al menos en lo que respecta a financiamiento, son negativas. 

 

Leandro Fisannoti, gerente de Desarrollo del Mercado Argentino de Valores, hizo referencia a este problema. “Vemos con preocupación el cierre del financiamiento para las pequeñas y medianas empresas, que habían tenido un crecimiento (en la demanda de préstamos)”, comentó.

“En los últimos meses, el 30% o 40% del financiamiento de las pymes se alojaba en fondos comunes de inversión. El resto se financiaba con cheques de pago diferido y pagares, lo que generó una ruptura en la cadena de financiamiento”, indicó. 

 

“Hoy vemos muy retirada la demanda del instrumento pyme, pero tendremos que ver si hay una reaparición en ese sentido para aliviar la necesidad de crédito creciente”, agregó. 

Qué hacer con los ahorros en este contexto económico

Luego de las PASO, las reglas de juego cambiaron mucho para ahorristas e inversores. Mientras el dólar busca un nuevo punto de equilibrio, las diferentes opciones de inversión abren y cierran puertas permanentemente. La bolsa de valores, por ejemplo, ofrece la posibilidad de ingresas al mercado con precios “baratos”, luego del desplome que las acciones argentinas tuvieron el lunes en Wall Street, pero están atadas a la incertidumbre del mercado. También mejoraron los rendimientos de letras, bonos y plazos fijos, aunque para lo especialistas hay un alto riesgo de abrir inversiones que cierren después de octubre.

Alejandro Bianchi, fundador de asesordeinversiones.com,  recomendó comprar dólares o adquirir letras cotizadas en esa moneda con vencimientos cortos, “que caigan dentro del paraguas de este gobierno, con vencimientos anteriores a diciembre”. Esta alternativa, ofrece hoy un rendimiento del 6%.

“También se pueden hacer inversiones en el exterior, para lograr una diversificación. Hoy se pueden invertir desde $ 10.000 en la bolsa local, pero se quiere hacer una operación  a nivel internacional, se deben destinar U$S 50.000 como mínimo, para que el repago cubra los costos”, explicó. 

 

Por su parte, Elena Alonso, presidente de Nix Valores, aconsejó que quienes tienen ahorros en pesos aprovechen las tasas de interés altas que ofrecen bonos y plazos fijos, pero fijando los vencimientos hasta el 30 de septiembre. “Quienes tienen dólares, deberían quedárselos”, comentó. 

“Desde mi punto de vista, no conviene entrar en Letes, aunque hay gente más arriesgada que está ingresando en activos altos”, indicó la especialista.

 

Alonso, recomendó realizar inversiones con montos mínimos de entre $ 20.000 y $ 30.000. “Cuando se opera con $ 1.000, se licua el interés por la comisión mínima que cobra el intermediario. En cambio,  desde $ 20.000 o $ 30.000 la situación es diferente y mientras más tiempo se deje abierta la inversión, es más redituable. De todas formas, hoy no hay que invertir más allá de septiembre”, insistió. 

El economista Daniel Garro, advirtió que para los próximos días se espera mucha volatilidad, por lo que opinó que “lo recomendable es quedarse líquido en moneda dura (dólares), por si más adelante aparecen oportunidades”. 

 

“Poner plata en los bancos no es un buen negocio y menos ahora. Quienes tengan posibilidades de ahorrar tendrían que ahorrar en moneda dura, no importa la cotización, porque tienen que intentar resguardar los pesos que tienen. Después, si ganan dinero mejor, pero lo importante es resguardarse. Usar tarjeta de crédito también es una locura, por el costo financiero adicional”, completó.

En tanto, el economista José Vargas sostuvo que “los ahorristas que tienen plazos fijos en pesos deberían mantenerlos, porque la tasa llegó al 60% anual”. El mismo consejo da a quienes ya tiene dólares, pero no recomendó salir a comprar moneda extranjera hoy. “Para comprar dólares, es mejor esperar a se termine de estabilizar, porque en estas subas y bajas puede salir perdiendo, hay que esperar que la situación se aquiete”, afirmó el titular de Evaluecon.