Espectáculos Sup. Cultura Sábado, 6 de abril de 2019 | Edición impresa

Cover

Por Gaspar Gómez

Me encantan los covers. Una canción que me gusta renueva mi placer por la música si la interpreta otro con su propia impronta. Esa noche Edu se explayaba sobre esas bandas que no sólo tocan exactamente igual al artista original sino que lookean igual, se mueven igual e impostan igual. “Están del culo” coincidimos con Iñaki mientras yo jugaba con un sobrecito de azúcar. “Es de no creer que hagan sus carreras artísticas con el molde de otro” volvimos a coincidir y dejamos caer algunos ejemplos irrefutables de locura total. El lugar empezaba a silenciarse  mientras le encontrábamos aristas al tema y el aroma a café le ganaba tres a cero al cansancio de madrugada. De pronto Iñaki detuvo la charla en seco y me preguntó “¿Podemos continuar la charla en tu depto? Es que quisiera irme porque ese hombre nos odia”. Balanceándose un poco, con mirada perdida y sin expresar furia, ese hombre contemplaba la noche a través de los ventanales. Nuestras voces eran prácticamente las únicas e Iñaki tuvo que esforzarse para hablar más bajo y yo para oírlo. “Nos odia” volvió a sentenciar. “Nos maldice, no deja de contar los segundos de vida que pierde a causa de nuestra charla pelotuda”. Empecé a observarlo mientras Edu asentía sin dudar de la hipótesis de último momento. Su aparente e inocente imagen calma, ahora con el relato susurrado de Iñaki hablando de su desprecio profundo hacia nuestras personas, lo transformaron muy rápidamente en un asesino en potencia. Lo supe. Lo experimenté en mi cuerpo. Nuestras vidas estaban en riesgo y alguien tenía que actuar con celeridad. A veces los momentos de presión y miedo hacen que uno cobre fuerzas que ni siquiera sabía que tenía. Sólo por eso me sobrepuse, carraspeé intentando aclarar mi voz, lo miré a los ojos, le hablé con seguridad y le pedí la cuenta. Él amablemente nos cobró, nos sonrió con la calma de un psicópata y nos despidió. Tras nuestro, el bar cerró. Por suerte puedo contarlo. Esa noche zafamos por poco. Un poco más de charla y nos armábamos una banda de covers.