Turismo Domingo, 19 de enero de 2020 | Edición impresa

Córdoba: El Valle de Punilla, al tope de visitantes este verano

Con más de 10 millones de turistas anuales, la provincia mediterránea es un producto turístico instalado. La ocupación crece entre 20 y 30%.

Por Daniel Peralta - dperalta@losandes.com.ar

La temporada viene con un crecimiento de entre el 20 y 30% de la ocupación, respecto de 2018, dependiendo de la localidad. Uno de los picos de ocupación lo tiene el Valle de Punilla, conformado por un sinnúmero de pueblos que tienen como as de espadas a Villa Carlos Paz.

En ese corredor concentra alrededor de 45% de la oferta total de plazas hoteleras y su nivel de ocupación llegó, en las primeras dos semanas de enero, al 75%.

 

El otro dato es que la actualización de precios en hotelería y gastronomía ascendió a 35% respecto del verano pasado, es decir, por debajo del índice inflacionario.

El Valle de Punilla está al noroeste de la ciudad capital cordobesa. Es atravesado por la ruta 38. La localidad más al sur del valle es Carlos Paz y es uno de los productos turísticos más conocidos de la provincia. Sin embargo, hay otras localidades reconocidas del valle como Cosquín o La Falda.

 

La distancias no son tan largas. Entre Carlos Paz y la localidad más lejana del Valle de Punilla, que es Capilla del Monte, hay 45 minutos en auto por la ruta 38. Es decir que se puede elegir hacer base en la ciudad de más desarrollo o en algunos de los pueblos más chicos, en función de lo que el turista busque y tener acceso a toda la oferta.

Carlos Paz tiene la mayor oferta comercial, gastronómica y de espectáculos, por lo que la noche es su patrimonio. Del otro lado, el resto de los pueblos del Valle de Punilla, salvo las lunas de Cosquín, tienen sierras, balnearios de río y tranquilidad.

 

Santa Cruz del Lago, Bialet Massé, Santa María de Punilla, Cosquín, Valle Hermoso, La Falda, Huerta Grande, Villa Giardino, San Esteban y Capilla del Monte son las localidades sobre la ruta 38. Dentro del Valle de Punilla también están Tanti (hacia el Oeste de Santa Cruz del Lago) y pasando Villa Giardino, se abre hacia el Este, el camino hacia cuatros pueblitos sepultados en el verde de la vegetación: La Cumbre, Cruz Chica, Cruz Grande y Los Cocos. En todos los pueblos hay alojamiento y oferta gastronómica de buena calidad.

Todos los pueblos del Valle son un destino ideal para familias o parejas, así como para los amantes de las cabalgatas, los recorridos en bicicleta o caminatas. En todos hay un río o un dique que permiten un chapuzón. La tranquilidad y el contacto con la naturaleza son patrimonio de los poblados desperdigados sobre la ruta 38, hacia el norte de Villa Carlos Paz.

 

Santa Cruz del Lago está a 7 kilómetros de Carlos Paz y sobre la costa oeste del Lago San Roque, se caracteriza por los deportes náuticos. 

Bialet Massé recuerda al vecino catalán que impulsó la construcción del dique San Roque. Está enclavado a la vera del río Cosquín. Allí se ubica la singular capilla de San Plácido, construida sobre un tanque australiano.

Al norte, sobre la ruta 38 y siguiendo el río, se encuentra Cosquín, con sus balnearios, trekking, pesca deportiva y los reconocidos festivales de folclore y de rock.

 

Más al norte está Valle Hermoso. Allí se puede encontrar la reserva natural Vaquerías donde, además de poder hacer trekking por el bosque serrano, se puede disfrutar de las cascadas del Ángel y de los Helechos.

Siguiendo la ruta 38 al norte, se encuentra La Falda. El paisaje serrano, con ríos y cascadas se repite. Hay que agregar para las caminatas un paseo a la caverna El Sauce y, para quienes disfrutan de los festivales, el de Tango en Julio, la Fiesta Nacional del Alfajor en octubre, La Falda Rock en noviembre y La Falda Bajo Las Estrellas en enero y febrero.

 

Para el viajero desprevenido, salir de la ruta 38 y transitar el camino que une La Cumbre y Los Cocos es sumergirse en el verde. La vegetación cambia y el camino de sierras serpentea entre la densa arboleda que oculta las bellas casas de la zona.

Vino y jesuitas

En el siglo XVII se hizo en Córdoba el primer vino americano que se sirvió en la Corte española. Fueron los jesuitas quienes impulsaron la actividad en su Estancia de Jesús María. El vino, conocido como lagrimilla, resulta un ejemplo de la fecunda labor de esta orden religiosa. Con el tiempo, la producción vitivinícola se vio reforzada con el arribo de los inmigrantes friulanos a la zona, a fines del siglo XIX y principios del XX. En 2009 se creó la Ruta del Vino de Córdoba y su incorporación a los Caminos del Vino de nuestro país. El circuito turístico está integrado por 8 bodegas y 6 productores artesanales, donde es posible conocer viñedos propios, bodegas y museos. Hablando de los Jesuitas, la Compañía de Jesús dejó una fuerte impronta en la provincia. La “Provincia jesuítica del Paraguay”, que abarcaba las misiones de Brasil, Paraguay y Argentina, era coordinada desde Córdoba, donde instalaron la principal Iglesia de la Compañía, el Colegio Máximo y el Convictorio. El Colegio Máximo fue el antecedente de la Universidad Nacional de Córdoba. Las actividades de la orden en la ciudad, incluidas las educativas, eran financiadas con el trabajo en las cinco Estancias Jesuíticas de Colonia  Caroya (1616), Jesús María (1618), Santa Catalina (1622), Alta Gracia (1643), La Candelaria (1683) y San Ignacio (1725), declaradas Patrimonio de la Humanidad en 2000.