Sup. Economía Domingo, 6 de octubre de 2019 | Edición impresa

Consumo: sin piso y con bajas perspectivas de mejora

El sector de supermercados, centros comerciales y comercio minorista, lleva doce meses de resultados negativos.

Por Sandra Conte - sconte@losandes.com.ar y Mariano Zalazar - mzalazar@losandes.com.ar

Aunque el gobierno nacional implementó diversas medidas para atemperar los efectos de la devaluación posterior a las PASO, el consumo no se reactiva. De hecho, en diversos rubros de la economía mendocina se acumula más de un año de números negativos. La inflación, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, las altas tasas de financiamiento y la incertidumbre sobre lo que puede ocurrir en los próximos meses se conjugan para provocar que la mayoría de las personas opten por restringir los gastos al mínimo indispensable. 

Pero lo cierto, es que los magros resultados ya vienen acarreandose desde hace varios meses. En junio y julio la suba de precios había empezado a frenarse. De hecho el IPC (Índice de Precios al Consumidor), que mide la DEIE (Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de la provincia), presentó una variación de 2,6 y 2,3%, respectivamente, con respecto al mes anterior; los valores más bajos desde marzo de 2018, cuando fue de 2,2%. Esto, sumado a la tranquilidad de la divisa estadounidense, había favorecido que la economía mostrara los primeros indicios de reactivación. 

Sin embargo, a horas de conocerse los resultados de las PASO, la demanda de dólares hizo que la cotización trepara un 30%, lo que arrastró consigo la mayoría de los precios y volvió a elevar el IPC, que en agosto tuvo una suba de 4,2% (la más alta desde octubre de 2018, que fue de 6%). 

Tres días después, el gobierno nacional anunció un paquete de medidas que tenían como objetivo aliviar a los consumidores y las pymes, como el congelamiento de los combustibles (que no pudo sostener por más de un mes), el aumento de 20% en el piso de Ganancias para los trabajadores, el no pago de las contribuciones patronales por parte de los empleados en setiembre y octubre, un aporte extra de $ 1.000 por hijo a los beneficiarios de la AUH. Esto, además de la eliminación del IVA en productos básicos alimentarios.

 

Ya en abril había lanzado otras acciones para estimular el consumo: los beneficios y créditos Anses, los cortes de carne a precios accesibles, el congelamiento de las tarifas de servicios públicos, y los precios esenciales -congelados durante 6 meses- para productos de 14 categorías. Luego, implementó un plan para incentivar las compras de autos 0 kilómetro. 

Sin embargo, aunque algunas de ellas han tenido un efecto positivo, no han logrado revertir la tendencia. La baja del consumo parece no tener piso en Mendoza ya acumula un año de caída en las ventas del comercio minorista y supermercados, y en los patentamientos de autos. Uno de las razones es que, según la DEIE, los precios subieron 21,8% en el primer semestre -es decir, no incluye los incrementos de agosto-, mientras los salarios, de acuerdo al relevamiento del Indec, crecieron apenas 17,9% en promedio en el mismo período. Pero no es la única.

Supermercados

Uno de los datos más representativos es sin duda el de los supermercados, que pese a las ofertas y los programas oficiales, como Precios Cuidados y Productos Esenciales, no logran mejorar sus resultados. Según los informes publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), la última vez que crecieron los súper de Mendoza fue en marzo de 2018 (4% de crecimiento respecto a igual mes de 2017). A partir de entonces, los balances fueron siempre negativos y en algunas oportunidades las caídas fueron superiores al 10%.

Puntualmente, en 2019, las ventas de los supermercados locales cayeron 5% en enero, 6% en febrero, 6% en marzo, 4% en abril, 4% en mayo, 6% en junio y 4% en julio.

Juan Pablo Quiroga, gerente de Relaciones Institucionales de Wal-Mart y Chango Más, detalló que ha habido un incremento en las ventas en unidades de los productos de las 14 categorías de precios sin IVA, lo que evidencia que los clientes se inclinan por esas opciones. También optan por las segundas marcas, las marcas propias y la simplificación de categorías, particularmente en perfumería y limpieza. 

Sobre esto último, detalló que en vez de llevar limpiadores específicos para la cocina o el baño, eligen productos genéricos, como la lavandina, que con un precio considerablemente menor cumplen la misma función. En cuanto a las marcas propias, las de Wal-Mart -A cuenta, Equate y Great Value- han superado en 18% de participación sobre la venta. Esto evidencia, señaló, que el precio sigue siendo el principal motivador de compra.

 

Quiroga indicó que en la empresa suelen realizar eventos como las maratones de descuentos, para acompañar la tendencia del cliente de aprovechar cada vez más los beneficios en lugar de hacer una gran compra mensual. Así, con las promociones del tipo 2x3 apelan al consumidor que puede hacer una compra fuerte, sobre todo de productos no perecederos, para ganarle unos puntos a los futuros aumentos. 

Comercio minorista

Los negocios y centros de compras de la provincia han transitado el último año en un escenario muy particular. Por un lado, han sufrido las duras consecuencias de la recesión y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. Pero por otro, se han visto favorecidos por un crecimiento exponencial del turismo receptivo. Lamentablemente, el resultado final de ese “combo” de factores fue negativo.

De acuerdo a los números publicados por la DEIE, las ventas del sector vienen cayendo en forma consecutiva desde julio de 2018. En tanto la Federación Económica de Mendoza planteó que en agosto las ventas minoristas se redujeron un 18,7% en promedio con respecto a igual mes del año pasado.

Las caídas anuales más profundas se registraron en los rubros: calzados y marroquinería (-23,87%); joyería, relojería y bijouterie (-23,09%); electrodomésticos, electrónicos,  computación, celulares y accesorios (-22,45%); ropa y artículos deportivos y de recreación (-21,67%); y mueblerías, decoración y textiles para el hogar (-20,45%). 

Desde la FEM expresaron que si bien antes de las PASO el  56% de los comercios consultados esperaba una suba de las ventas en los próximos meses, y el Ahora 12 había logrado movilizar sectores muy estancados, el panorama cambió radicalmente después del 11 de agosto. En esto influyeron el aumento del dólar y la incertidumbre sobre su evolución, las demoras en la entrega de mercadería por falta de precios y la cancelación de pedidos.

 

Ahora, las expectativas se modificaron: apenas 10% de los comercios espera que sus ventas aumenten en los próximos tres meses; 60%, que se mantengan sin cambios; y otro 20% que continúen cayendo.  

Mercado automotor

A diferencia del comercio minorista, las concesionarias de autos 0 km no tuvieron ningún atenuante a los problemas económicos del país. La suba del dólar, el encarecimiento de los créditos y el atraso de los salarios respecto a la inflación han golpeado con extrema dureza a todo el sector. 

Los datos presentados por la Dirección Nacional de Registros de la Propiedad del Automotor (Dnrpa) indican que el mercado mendocino se ha contraído sin parar desde junio de 2018 hasta setiembre de este año. Los números son tan contundentes que en el acumulado de este año la baja es del 47%. De hecho, el período enero-setiembre de 2019 ofrece los peores resultados registrados desde 2008 (no existen datos disponibles de 2007).

Pese a eso, Sergio Montanaro, gerente general de Territorio Yacopini, comentó que el mes pasado hubo más de 35 mil patentamientos, lo que no es un número bajo si se considera el contexto macroeconómico. Esto se debe a que hay clientes que siguen viendo al auto como un refugio de valor y, además, aprovechan la oportunidad de comprar un vehículo que hace 6 meses estaba un 25% más caro en dólares. Para ilustrarlo, indicó que un auto que costaba 19 mil dólares hoy se puede comprar por 15 mil. 

 

De todos modos, indicó que se ha reducido considerablemente la venta de planes, ya que como las tasas son altas y el salario real ha caído, muchas personas no alcanzan la relación cuota-ingreso. Aun así, hay quienes optan por el financiamientos porque el interés en las concesionarias es menor al del mercado. 
 

Incertidumbre

Gustavo Reyes, del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana, planteó que la gente, aun aquellas personas que tienen un cierto capital para gastar, no lo hacen por la incertidumbre sobre las medidas que puede implementar quien asuma como presidente en diciembre.  El economista indicó que, cuando los consumidores tienen miedo, se vuelven más prudentes y no gastan. De modo similar, las empresas no hacen nuevas inversiones ni contratan más personal.

En este sentido, señaló que la gente necesita dinero para consumir, pero también certidumbre. “El ejemplo que pongo es que si una persona lleva unos días en el desierto y alguien le trae una hamburguesa pero nada de líquido, a lo mejor come un poco, pero lo que necesita es beber”, ilustró.

Reyes opinó que es muy difícil que este panorama se modifique en el costo plazo y que va a ser “un verano duro y un primer trimestre (de 2020) difícil”. Además, recordó que varias de las acciones del gobierno nacional, como el congelamiento de las tarifas y de algunos precios en supermercados, se terminan en los próximos meses.

Tasas altas

La economista y docente Carina Farah consideró que las medidas implementadas por el gobierno nacional no lograron reactivar el consumo porque son superficiales y no tienen que ver con cambios profundos que involucren, por ejemplo, una reforma fiscal para pymes y grandes empresas. También, a que se observa un profundo divorcio entre la economía monetaria y la real, con una tasa de referencia que supera el 80% y que no se puede sostener en el tiempo.

Farah comentó que ya el FMI le advirtió que fijar una tasa alta para contener la inflación era riesgoso. Además, tampoco tuvo el efecto deseado. Y de hecho, las empresas no pueden financiarse porque para descontar un cheque los intereses son del 120% anual, con lo que se corta la cadena de pagos. Lo mismo ocurre con las familias, que evitan usar la tarjeta de crédito ya que al pagar el mínimo la tasa es excesiva, y esto ha deteriorado el consumo de quienes podrían comprar un bien durable.

La economista indicó que se han desfinanciado los sectores que generan trabajo y movilizan la economía, mientras se han visto favorecidos los especulativos.