Sociedad Domingo, 31 de marzo de 2019 | Edición impresa

Conserje de lujo: la tarea de servir a tiempo completo

Jessica Rojo Savard es la única mujer entre los cuatro mendocinos que tienen la distinción de Les Clefs d’Or. Hay apenas 4.000 en el mundo.

Por Carolina Baroffio - sociedad@losandes.com.ar

Pasea por el lobby del hotel Hyatt con una sonrisa dibujada en su rostro, una mirada complaciente y el brillo de dos prendedores con cuatro llaves doradas cruzadas, cada uno en las solapas de su impecable traje negro. Son las “llaves de oro”, esas marcas del universo hotelero de alto rango que buscan y reconocen a lo lejos los viajeros internacionales más exigentes. Y ella es mujer en un mundo -como el de la conserjería- copado por varones.

Jessica Rojo Savard tiene 36 años, lleva 10 de carrera y porta con orgullo sus insignias. Para ellas trabaja denodadamente cada jornada, para cumplir con los pedidos más inusuales o estrafalarios que a otra persona cualquiera pudiera sorprenderle. Ella es, además, la única mujer mendocina en lograr esta deseada meta de prestigio que otorga la asociación Les Clefs d’Or. Tres colegas suyos, varones y mendocinos, también forman parte del exclusivo círculo de “conserjes de lujo” que abarca unos 4000 profesionales distribuidos en 42 países.

Jessica nos cuenta que no buscó los prendedores por dinero, ya que las cadenas de hoteles internacionales no pagan más por ello. Se lo propuso como meta laboral y personal porque los conserjes Les Clefs d’Or (“llaves de oro” en francés) hoy son casi imprescindibles en la hotelería mejor puntuada a nivel mundial.

 

Así es como esta “concierge” -así le gusta denominar su trabajo- pasa cada jornada laboral en el lobby del Hyatt resolviendo desde reservas para visitar una bodega en particular hasta itinerarios de viajes imprevistos o propuestas de casamiento. Es que para los conserjes de lujo como ella, casi no existe el “no”. “Salvo en cuestiones legales o moralmente incorrectas para mí”, aclara y ejemplifica desde las drogas y la prostitución hasta “la caza de cóndores que una vez pidieron que les consiguiera”.

Le dejan muchos vinos como propina y hasta cartas de agradecimiento que atesora en su mesa de luz. “Con varios pasajeros sigo en contacto, y con algunos entablamos una amistad”, dice, y confiesa que le gustaría trabajar en otra parte del mundo, simplemente para tener la experiencia, no porque aquí en su tierra natal no se sienta a gusto. “Acá tengo todo, y he viajado por el mundo bastante, lo proyecto a futuro, no es una necesidad inmediata”, nos advierte quien es mamá de una beba de un año. 

 

Jessica Rojo Savard (36) sabe inglés, portugués y francés. “El idioma es fundamental ya que la gente lo aprecia mucho cuando la comunicación se hace más fácil”, admite ella, una fiel amante del vino (de hecho, en un mes lanzará su propia línea junto a los otros tres conserjes Les Clefs d’Or de Mendoza). Y remarca que su tarea “no se resuelve gogleando”, debido a las exigencias de este tipo de huéspedes frecuentes que transitan los salones de los hoteles de lujo. 

“Vienen a vos para que los asesores o le soluciones un tema que no está en Internet. Se dan cuenta si estás recomendando tal lugar y no lo conocés personalmente. Por eso yo visito muchos restoranes y bodegas y tomo tours locales para vivir la experiencia y luego hablar con propiedad”, explica. 

Jéssica Rojo Savard, en su puesto en el lobby del Hyatt. | José Gutiérrez / Los Andes

-¿Por qué quisiste ser conserje?

-Porque soy fan de complacer a la gente, es parte de mi personalidad. Pero más allá de eso, es la oportunidad de aprender algo nuevo todos los días; soy muy curiosa, me gusta saber de todo, investigar, leer. Por ejemplo, el Raly de las Bodegas siempre es un desafío porque siempre hay alguien que te pide que le consigas cosas como un árbol de leva de un Porche del '64. Y la solicitud cae inesperada, eso "raro" que pueden solicitarte se da de un momento a otro, no estás esperando con la información en la mano. La conserjería es algo dinámico. Me apasiona aprender y que mi conocimiento esté al servicio del otro. Por ahí sé cosas que para la mayoría son inútiles y sin embargo para mí, para mi trabajo son relevantes.

-¿Y cómo se dio, tratándose de un oficio copado por los hombres?

-Fue de casualidad, empecé como moza y comunicándome con los turistas descubrí esta pasión de servirle en sus inquietudes. Los pasajeros vienen con muchas ganas de conocer de primera mano aquello que googleó o leyó en un libro. Mi misión es saber cuál será la mejor experiencia para ese pasajero.

-¿Cómo es ser una "conserje de lujo"?

-La conserjería es un servicio para los pasajeros que se alojan en el hotel. Y va más allá de los servicios que pueda ofrecer una agencia de viajes. Hacemos muchas cosas personalizadas, desde arreglar itinerarios de viajes hasta pedidos de niñeras o propuestas de casamiento. No sólo resolvemos consultas sobre las mejores bodegas o los tours citadinos. Somos referentes, embajadores de la ciudad que representamos. Y como miembro del Les Clefs d'Or, también somos embajadores del mundo. La organización está basada en una red de contactos, bajo el lema "servicio y amistad", entonces todas las personas que estamos conectadas a través de estas "llaves de oro" tenemos nuestros equivalentes en el resto del mundo.

-¿Cuántos son los integrantes?

-Somos unos 4000 en todo el mundo, la asociación abarca más de 40 países. Todo empezó hace casi un siglo, en París, cuando 11 conserjes de los mejores hoteles de la capital francesa se unieron para formar una asociación como "red de conocimiento". Porque la clave en nuestro trabajo está no en saberlo todo, sino en tener el contacto de quien sabe lo que uno no. Y así la organización creció hasta extenderse por el mundo. En Argentina tenemos nuestra Asociación Les Clefs d'Or.

-¿Por qué quisiste conseguir estas ansiadas llaves? ¿Por una cuestión económica, de ascenso laboral?

-No, para nada. Desde que me inicié en el mundo de la hotelería, me interesó la conserjería, esto de poder ayudar o servir al otro. Cada pedido o requerimiento lo tomo como un desafío personal. Y hace casi 10 años que llevo de conserje, en marzo de 2015 se realizó aquí en Mendoza el Congreso Internacional y en ese marco se tomó la evaluación, y me presenté. Para llegar a la meta necesitás mínimo tres años de experiencia como "concierge en lobby" en hoteles de lujo, entre otros requisitos como saber al menos tres idiomas. 

El intenso y prolongado examen escrito de cultura general que rindió Jessica le llevó cinco horas, "y fui una de las primeras en terminar", rememora. "Había estudiado mucho, cuando me hicieron la entrega de llaves, que la hizo el gobernador de ese entonces, no lo podía creer", cierra, y se disculpa: “Tengo que comunicar a personal de limpieza que repase los baños urgente, por reclamo de un pasajero”.

José Gutiérrez / Los Andes

Un caso que ilustra el quehacer del “llave de oro”

Jessica Rojo Savard ha pasado por muchas situaciones inolvidables en su trayectoria como “concierge”. Pero la que elige destacar es una que ella misma no pudo creer haberla resuelto en récord en tiempo.

Es la historia de un sudafricano que, apenas vio sus “llaves de oro”, se acercó confiado en que ella era la única persona que podía ayudarlo. “Simplemente me dijo: ‘Necesito que me agendes una reunión con Víctor Navajas para este viernes, decile que vamos a seguir adelante con el tema de los óvulos y el esperma’. Era miércoles por la tarde y no me brindó más datos”, comienza el relato Jessica.

“En esos momentos, las preguntas del conserje deben ser muy pocas, adecuadas y precisas, que no incomoden al huésped”, explica y continúa su anécdota: “Así que sólo le pregunté si ese tal Víctor Navajas lo conocía a él, si tenía un contacto con esa persona y de qué eran los óvulos y espermas. Por supuesto no iba a preguntarle quién era Víctor Navajas”, detalla quien con esa breve solicitud inició la búsqueda del personaje, sin contactos, sólo sabiendo que los óvulos y espermas eran de ganado.

 

“Así que inicié investigando en el mundo de la equitación hasta que descubrí que Navajas es el dueño de Estancia Las Marías-Taragüi en Corrientes. Mandé mail a un contacto remoto pero no podía quedarme a que me contesten. Entonces llamé al 0800 de Taragüi, con poco tiempo, me pasan con otro 0800 en Corrientes y de ahí, eplicando todo nuevamente, me dan el teléfono de la oficina corporativa desde donde me comunican con la gerencia. Cuando la secretaria de Víctor Navajas me escucha, inmediatamente me pasa con Víctor Navajas que estaba en el medio del campo esperando el llamado”.

La cosa no termina ahí. Jessica coordina la reunión entre el sudafricano y el empresario argentino para el viernes por la tarde. Arma itinerarios de vuelos, alternativas en privado y por aerolíneas para que el huésped viaje a la brevedad de Mendoza hasta el pueblo correntino donde estaba Navajas. Todo con escalas incluidas, aéreas y terrestres, de estricta confianza y seguridad para el huésped, hasta con alojamiento en Buenos Aires porque en ese momento no había directo de Mendoza a Corrientes.

“Ocurrió todo en el lapso de una hora. Preparé el informe con todas las novedades para el sudafricano. Le detalle las opciones para llegar a tiempo a la reunión. Y finalmente me respondió: ‘Gracias, pero es mucho viaje. No me voy a reunir nada. Ya me disculparé con Navajas’. Y luego me contó que con esa persona se habían conocido en su castillo en Sudáfrica, en la despedida de soltero del príncipe Harry”, termina Jessica y concluye: “Me agradeció, elogió mi trabajo, de todos modos para mí el desafío de haberlo logrado sola ya fue suficiente”.

 

Se viene el vino de los “conserjes de lujo” mendocinos

Junto a Daniel Alonso, Martín Rodríguez y Charlie Raiteri, los otros tres conserjes con “llaves de oro” en Mendoza, Jessica Rojo Savard está a punto de lanzar un vino propio.

El Quinto Concierge se denominará este vino malbec, y están entusiasmados con el emprendimiento. “Como enófila que soy, estoy feliz con este proyecto. Con los chicos estamos etiquetando las primeras botellas y cosechando la segunda añada”, revela.