Sociedad Policiales Jueves, 19 de septiembre de 2019

Qué fue de la vida del chico de 13 años que asesinó a toda una familia en Las Heras

El 8 de diciembre de 2011 se produjo el cuádruple crimen que conmocionó a Mendoza. Qué pasó con el asesino y por qué no lo condenaron.

Por Natalia Vázquez – Eduardo Ayassa

El 8 de diciembre de 2011 se produjo uno de los crímenes más inauditos en la historia de nuestra provincia: un nene de apenas 13 años asesinó a sangre fría a una familia en su casa del barrio 8 de Mayo, de Las Heras.

Las víctimas fueron el matrimonio compuesto por Sara y Alí Miguel, de 80 y 81 años respectivamente; su hija Mónica, de 49 años y madre de Ezequiel, de 10, también asesinado. El hecho conmocionó a toda la sociedad, tanto por la edad como por la saña del joven criminal.

 

Una masacre, un testigo clave y varias versiones

Cuando la policía Científica y la fiscal Claudia Ríos llegaron al lugar, se encontraron con un escenario contaminado con la sangre de cuatro personas, que acababan de ser brutalmente asesinadas. No se entendía bien cuales podrían haber sido los motivos, ni quién podría haber sido el autor de tremenda masacre. En plena pericia de la escena del crimen apareció un testigo, un niño de 13 años que aseguraba haber estado presente en la masacre pero que logró escapar gracias a que supo esconderse en un lugar estratégico.

El chico declaró ante la fiscalía que un hombre, aparentemente adulto, entró encapuchado y los mató a todos. A él lo alcanzó a lastimar en una mano de la cual a la vista se podía apreciar una herida profunda que sangraba, pero rápidamente se escondió abajo de una mesa y el sicario no pudo encontrarlo, escapó por el patio de la vivienda y entonces el nene salió de su escondite y logró volver a su casa a salvo. El “testigo-sobreviviente” era amigo de Ezequiel y vivía con su abuela justo en frente de la familia Miguel.

Secreto de sumario

Mientras se realizaban las pericias en el lugar de los crímenes, la policía comprobó que había rastros de sangre que coincidían con el relato del niño, efectivamente alguien se había escondido atrás de la mesa del televisor, y un delgado hilo de sangre marcaba un recorrido hacia el patio de la vivienda, el cual saltaba una medianera y continuaba en la calle. El nuevo giro en la historia era que ese mismo hilo rojo desembocaba justo en la casa de enfrente, donde vivía el supuesto testigo.

Las cosas empezaban a ponerse con un sabor macabro y casi difícil de creer que un niño de apenas 13 años haya matado con tanto ensañamiento a cuatro personas, de las cuales tres eran adultos. Cómo podía ser que la abuela - a su vez vecina de los Miguel - no hubiese notado nada extraño. Pues si lo había percibido, al punto de que cuando llegó la policía la mujer ya había lavado las zapatillas y la ropa ensangrentadas del nieto. El relato del niño caía a pedazos, mientras una marca de sangre lo delataba, las pruebas de científica determinaban cosas cada vez más estremecedoras, como que se habían usado dos tipos de cuchillos para los homicidios.

 

La causa empezaba a tomar otra dirección, ya que en pocas horas el testigo pasó a ser el primer sospechoso. Un nueva declaración al muchacho dio lugar a una nueva versión, muy diferente.

El chico esta vez afirmaba que su amigo Ezequiel -sin razón aparente- mató a su madre, luego a sus abuelos y que si él no actuaba rápido habría sido la próxima víctima, por lo que no tuvo más opción que apuñalarlo, en defensa propia. Esa versión fue la que el niño a partir de entonces sostuvo todo el tiempo.

El hecho y la condena

Las pericias de la investigación sumado a los resultados de las necropsias determinaron concretamente que la primera víctima fue Ezequiel, quien fue apuñalado por la espalda en el baño de la vivienda. La continuidad del crimen tuvo lugar en la habitación de enfrente, donde apuñaló a Mónica Miguel. Pero las cosas se complicaron cuando llegó el matrimonio de ancianos de improviso, Sara y Alí venían de misa por el día de la virgen María, el niño no alcanzó a escaparse por lo cual se escondió atrás de la mesita del televisor que estaba en frente de la puerta principal de la casa.

El primero en ingresar fue Alí quien se percató del niño porque un rastro de sangre lo seguía hasta su escondite, ante la sorpresa de ser descubierto el chico se abalanzó sobre el hombre mayor y le enterró una puñalada profunda en el cuello que le ocasionó una muerte casi inmediata. Sobre el mismo impulso atacó sin piedad a Sara, quien estaba entrando al hall principal de la vivienda, con la diferencia de que las puñaladas fueron varias y repartidas por diferentes zonas del cuerpo.

Tanto la mujer mayor como el pequeño Ezequiel permanecieron con vida por unas horas y fallecieron en la ambulancia mientras eran trasladados al hospital. En tanto Alí y su hija Mónica murieron en el acto.

 

Aunque sea difícil de creer, el menor nunca fue imputado. La justicia creyó en la eficacia de que el pequeño, supuesto asesino de la familia Miguel, fuera tratado en un instituto privado en San Juan. Tiempo después volvió a Mendoza donde fue asistido por personal de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (DINAF).

El nombre completo de este menor agresor al igual que su actual domicilio nunca trascendió. Sólo se logró saber algunos detalles de su vida, tales como que los padres estaban separados por lo que a él lo criaba una abuela, la mujer que fue su cómplice en ayudar a borrar pruebas claves del crimen y que tampoco fue imputada.

El caso se conoció como el “cuádruple crimen de Las Heras”, quedó grabado en la memoria de los mendocinos debido al grado de ensañamiento con el que se perpetuaron las puñaladas sobre las víctimas, la edad del agresor y que haya sido una familia completa. El joven de tan solo 13 años nunca reconoció ser el autor del crimen, sostuvo la versión de que fue su amigo Ezequiel quien mató a las tres personas y que él no tuvo otra opción más que matarlo para defenderse.

Este año se cumplirán 8 años de esa masacre, ese chico ya es mayor de edad y nadie sabe su nombre ni donde vive. Una tragedia que no sólo marcó la historia criminal de la provincia de Mendoza sino que tampoco tuvo la justicia que merecía.

Escucha la crónica completa en Secretos de Sumario, uno de los podcast que ofrece diario Los Andes, en el que te vas a sorprender conociendo el detrás de escena de los sucesos criminales más impactantes. Conducido por Eduardo Luis Ayassa, este programa rescata aquellos hechos policiales y judiciales que fueron noticia en el tiempo.