Sociedad Viernes, 5 de abril de 2019 | Edición impresa

Comunidades: la radicación de inmigrantes extranjeros beneficia a Mendoza

El trabajo de italianos, españoles y bolivianos ha sido un aporte clave en el desarrollo de la industria vitivinícola de nuestra provincia.

Por Carlos E. Abihaggle - Especial para Los Andes. Embajador Mandato Cumplido de Argentina en Chile y Presidente del Foro Diplomático en Mendoza

Un estudio reciente llevado a cabo por los especialistas Ian Goldin y Benjamín Nabarro demostró que la inmigración ha producido una contribución muy importante al crecimiento de los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) desde el año 2008, pero que sus beneficios globales no se han distribuido equitativamente entre las regiones del mundo y entre los distintos sectores sociales.  

Aproximadamente dos tercios del crecimiento de Estados Unidos entre 2011 al 2016 fue posible gracias a los efectos que la migración tuvo en el mundo del trabajo. Las estimaciones para Gran Bretaña muestran que si la migración hubiese sido congelada en 1990, la economía en el 2014 habría sido menor en un 9%. En Alemania, tal proporción es del 6%.  

 

Sin embargo, estas estimaciones no tienen en cuenta otros efectos positivos tales como:

-Incremento de la participación de la mujer entre los trabajadores;

-Aporte a la innovación. En el caso de EEUU y Gran Bretaña se comprobó que son más emprendedores e inventores;  

-En este orden, se puede apreciar también el importante aporte que la tuvo la inmigración en el desarrollo de la industria vitivinícola argentina y últimamente la influencia positiva de los migrantes bolivianos en la cadena hortícola de Mendoza;

-Hay numerosos indicios de que la migración contribuye al incremento de la productividad global de la economía;  

-A nivel de determinadas ciudades, se ha comprobado el círculo virtuoso que se produce con los migrantes calificados, quienes a su vez generan innovación y crecimiento, lo que a atrae a nuevos talentos. 

Sin embargo, también es cierto que aparecen ciertas desventajas, argumentos que son esgrimidos fuertemente por ciertos grupos para criticar las políticas migratorias de puertas abiertas.

 

Por ejemplo, cuando la migración afecta los empleos nativos en determinadas regiones o ciudades declinantes. Para afrontar la cuestión, hay que reconocer la existencia del problema y de tales disparidades. Los que más sufren son los trabajadores nativos o no pocos cualificados. El desafío, entonces, está en diseñar políticas que sean capaces de difundir los beneficios de la migración en todas las regiones y sectores sociales.  
 

Un impacto positivo en el PBI
 

Lejos de ser un problema para la economía, la llegada de migrantes suele ser beneficiosa en el mediano y largo plazo. En torno al tema de los migrantes se ha dicho de todo.

Desde que son un peligro para la seguridad, que roban el trabajo, que son un costo para los gobiernos. Lo cierto es que toda vez que se han realizado estudios serios sobre el fenómeno, la realidad desmientes estos prejuicios.

En materia económica, una investigación realizada tomando datos de los principales países europeos en los últimos 30 años, muestra que los inmigrantes en general y los solicitantes de asilo en particular tienen un efecto positivo en variables como el producto bruto interno (PBI), los impuestos y hasta el empleo.

Se confirma así la idea dominante entre los economistas de que la inmigración tiene efectos positivos y que son otras razones alejadas de la racionalidad económica las que alimentan el rechazo.

 

El estudio realizado por investigadores del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS) -publicado en la revista Science Advances- analiza el impacto de la llegada masiva de inmigrantes en la evolución de una serie de variables económicas desde 1985 y hasta 2015, el año de la gran crisis de los refugiados en Europa.

El estudio revisa por separado el efecto de los inmigrantes y el de los refugiados que solicitan asilo. Los 15 países estudiados recibieron el 89% de las peticiones de asilo en 2015, según datos de la agencia Eurostat. 

En el caso de los inmigrantes, cuando su tasa (medida por 1.000 habitantes) sube en un punto, el Producto Bruto Interno (PBI) per cápita mejora en los cuatro años siguientes, llegando a una suba del 0,32% en el segundo año tras la llegada.

Los efectos también son positivos en el ingreso de impuestos y, aunque más modestos, en la reducción del desempleo que, sin embargo, se reduce aunque sea levemente y no se incrementa como se suele hacer creer.

Fuente: ciudadnueva.com.ar