Opinión Sábado, 22 de febrero de 2020 | Edición impresa

Complicados decires - Por María del Rosario Ramallo

Por María del Rosario Ramallo - Profesora  y Licenciada  en Letras 

Escuchamos al locutor decir que tal situación “no se condice” con el testimonio de una persona. Quien está escuchando corrige esta expresión y, entonces, afirma: “Tal situación no coincide con el testimonio de esa persona”. ¿Cuál verbo utilizar como correcto, ‘condecir’ o ‘coincidir’?

El primero, ‘condecir’, no es un verbo muy utilizado en el lenguaje cotidiano. Su valor significativo es, dicho de una cosa, “convenir, concertar o guardar armonía con otra”, también “estar de acuerdo o corresponderse con algo”: Estas declaraciones no condicen con los hechos. Precio y calidad no condicen. Si recurrimos al Panhispánico, se nos entrega esta definición: “Dicho de una cosa, concertar o armonizar con otra”. Es interesante advertir que es un verbo terciopersonal, esto es, solamente se conjuga en tercera persona del singular o del plural; ello conduce a que no se use en imperativo. ¿Y cómo se conjuga, es irregular como ‘decir’? Efectivamente, se conjuga como ese verbo, pero en el futuro imperfecto de indicativo son admisibles las formas ‘condecirá’ y ‘condirá’; otro tanto ocurre en el condicional simple, en donde son igualmente correctas las formas ‘condeciría’ y ‘condiría’.

Habitualmente, ‘condecir’ aparece utilizado con la preposición ‘con’, por la misma naturaleza de su significado: La expresión de su rostro no condecía con el contenido de lo que estaba contando. También puede utilizarse como verbo pronominal, ‘condecirse’:

Su desparpajo no se condice con la terrible situación por la que atraviesa la familia.

¿Por qué se confunde con ‘coincidir’? En primer lugar, por el parecido de su estructura significante; pero, además, se da una semejanza en cuanto a su valor significativo; ‘coincidir’ tiene mayor cantidad de acepciones: la primera acepción se aplica a las cosas, cuando una conviene con otra, cuando está conforme con ella; así: No coincide la hora del reloj con la oscuridad reinante. En relación con ello y dicho de dos o más cosas, se dice que ‘coinciden’ cuando ocurren a un mismo tiempo, cuando convienen en el modo, ocasión u otras circunstancias: Coincidía el curso de ingreso con días de intenso calor.

Siempre refiriéndonos a dos o más cosas, ‘coinciden’ cuando son iguales o parecidas o se corresponden exactamente: El color de mi vestido coincidía con el que se había buscado para el uniforme de la institución. 

También puede usarse este verbo para referirse a personas e indicar que concurren simultáneamente a un mismo lugar: Coincidía su llegada al lugar con mi entrada al trabajo. Además, se lo utiliza para indicar el acuerdo con respecto a una idea, una opinión o el parecer acerca de algo:  Mis convicciones religiosas coinciden perfectamente con las suyas.

Se puede usar ‘coincidir’ para indicar que una cosa ocupa el mismo lugar que otra: Se instalará en un área que coincide con emprendimientos edilicios. Si se usa este verbo para aludir a un fenómeno o hecho, se estará indicando que ocurre en el mismo momento que otro: Coincide siempre el inicio de clases con los festejos vendimiales.

La lectura de todos estos valores significativos nos lleva a explicarnos la superposición que se da entre ‘condecirse’ y ‘coincidir’; sin embargo, el segundo verbo tiene más aplicaciones que el primero y, además, a diferencia de él, forma familia de palabras con el sustantivo ‘coincidencia’ y con el adjetivo ‘coincidente’.  Una coincidencia es una circunstancia en que se pone de manifiesto el estar de acuerdo dos o más personas acerca de un hecho: Hubo plena coincidencia de partes para el pedido de aumento.

Otras veces, ‘coincidencia’ indica igualdad o correspondencia de dos o más cosas: Se pudo observar la más absoluta coincidencia de los testimonios analizados. Finalmente, se habla de ‘coincidencia’ cuando, en relación con un aspecto, dos o más personas se ponen de acuerdo entre sí: Veo más coincidencia que discrepancias entre las partes.

Finalmente, ‘coincidente’ como adjetivo se puede aplicar a un plano o a una línea que se superpone, en todos sus puntos, con los de otra línea o plano: Lo había calcado perfectamente aplicando con paciencia los caracteres coincidentes. 

Otros términos que suelen presentarnos dudas son los relacionados con ‘devastar’. La mayoría de los hablantes, en sus comunicaciones cotidianas, dice *desvastar. ¿Cuál es la forma correcta? El término correcto es ‘devastar’, con el significado de “destruir completamente”: Las invasiones bárbaras devastaron la región. No debe decirse, entonces, *desvastar. Hay términos relacionados con este verbo: ‘devastador’, que se aplica a aquello que causa una destrucción completa, como en ‘tormenta devastadora’; también, el sustantivo ‘devastación’, cuyo valor significativo es el de “destrucción completa de un lugar”: Esa peste produjo la devastación de varias aldeas. Por otro lado, debemos advertir que sí existe el verbo ‘desbastar’, formado a partir del prefijo privativo ‘des-‘ y del adjetivo ‘basto’, que significa “grosero, tosco, sin pulimento”. Es por ello que ‘desbastar’ significa “sacar las asperezas o durezas de un material en el que se va a trabajar: Si la piedra tiene poco espesor se puede desbastar una sola cara.

Metafóricamente, se aplica a los seres humanos y, entonces, significa “quitar lo basto, encogido y grosero que, por falta de educación, tienen algunas personas”. De este verbo ‘desbastar’, proviene el sustantivo ‘desbaste’, con que se designa la eliminación de asperezas en un material para trabajar en él: Realizó el desbaste de la madera y, a continuación, le aplicó un barniz.  En un ámbito más específico, el de la ganadería, el desbaste es la pérdida de peso que afecta al ganado que se comercializa.

Nuevamente nos encontramos con vocablos que tienen una apariencia similar en la parte significante y cierto cruce semántico en lo significativo: en este caso, la confusión se ha dado entre ‘devastar’ y ‘desbastar’; más allá del parecido fónico, aunque no ortográfico, los dos verbos coinciden en la eliminación de elementos, uno que destruye todo, sea bueno o malo, y el otro que se limita a destruir lo impuro y descartable. Queda, por fin, la escritura distinta, a partir de la etimología, de ambos términos: ‘devastare’ tiene en su núcleo semántico el adjetivo ‘vastus’, con el significado de “desierto, vacío”; así, “devastare” era “saquear, asolar, dejar vacío”. En cambio, ‘desbastar’ contiene ‘basto’, con el valor apuntado de “grosero, tosco”.