Sociedad Domingo, 22 de marzo de 2020 | Edición impresa

Cómo vivir en familia el aislamiento y evitar un ataque de nervios

Los especialistas recomiendan armar rutinas para grandes y chicos, respetar los espacios y evitar roces.

Por Oscar Guillén - oguillen@losandes.com.ar

“Aislamiento social, preventivo y obligatorio”, confinamiento en la casa, preservación hogareña o cuarentena total, como quieras llamarle. ¿Estás en cuarentena, no?

¿Estás leyendo esta nota y Martín, tu hijo, se está por tirar desde sillón encima de Boby, el inquieto caniche? ¿Estás queriendo leer la nota de cuarentena pero Marcelo (45), tu marido, desde la cocina hace mucho ruido lavando unas tazas?

¿O es que Carla (38), tu mujer, hace demasiado silencio con esos lentos movimientos de tai-chi? Es domingo, bajemos un cambio. Pensá que Marcia (14), tu hija adolescente, todavía no se levanta con esa frase célebre en los labios: “Mamá, papá, estoy aburrida”.

Entonces volvamos: ¿Cómo sobrellevar el aislamiento sin quedar al borde de un ataque de nervios? “Se puede”, dicen las dos psicólogas y el psiquiatra que, desde su casa, fueron entrevistados por un periodista que los consultó -gratis- también desde su casa.

Se podría pensar: “Pero yo no quería esto, es una imposición, estoy en cuarentena contra mi voluntad, quiero ir al cine, al parque”. No es tan así: estar en cuarentena implica poner en juego “un valor superior”. Estás en tu casa por una cuestión de salud, de tu salud y del bienestar de tu familia y de todos los seres que habitan Mendoza. No estamos aislados para no enfermarnos, sino para salvar vidas en un futuro inmediato.

 

“Parece hasta absurdo pero hay que cambiar la mirada: de sentirse rehén hay que pasar a ser colaborador”, advierte Nancy Caballero, psicopedagoga, doctorada en Psicología, orientadora familiar, mediadora y magister en Psicología Social.
“Está bien cambiar el chip pero…  ¡Tengo miedo, angustia!”, se puede pensar. Es normal.

“Hay que entender que la ansiedad y el temor son respuestas emocionales normales pero deben ser adaptativas. Hay que ser prudente y cuidarse de no tomar medidas irracionales, extremas. Que el temor no nos sobrepase”, apunta Emiliano Leytes, un psiquiatra que está preparando un grupo para apoyar psicológicamente a personas que, en el futuro, pueden estar comprometidas por el Covid-19.

“Hay que ocuparse para no estar preocupado”, sugiere Nancy Petri, psicóloga social y magister en salud mental, agregando que parte del problema es la “sobredosis de TV”.

Los tres especialistas concuerdan en que el bombardeo informativo constante es nocivo en este momento de cuarentena. “La información básica son los conocimientos preventivos, el aislamiento, el lavado de manos frecuente, el uso de alcohol. Luego, con dos veces por día que se escuchen las noticias es suficiente”, conciden.

Además la angustia es captada por toda la familia: tu pareja y los niños tienen despierta sus neuronas espejo. Si te enojas, si estás preocupado, todos nos damos cuenta y nos ponemos en guardia.

Así las cosas, hay que organizar el espacio y el tiempo. No estamos en vacaciones; hay que armar una rutina diaria. “Los horarios son un organizador psíquico”, sostienen los especialistas.

Infografía: Gustavo Guevara / Los Andes

Armar una rutina

“Es fundamental que todos tengan sus rutinas. Una hora fija para levantarse, horarios para comer, para ordenar la casa, para estudiar, para trabajar, para dedicarlo al hobby preferido”, afirman los especialista en salud mental.

El ser humano tiene en primera línea la falta de tiempo. Pues bien, este aislamiento temporal es el momento para hacer esas cosas que siempre postergamos. “El mayor deseo de la gente es tener tiempo pero cuando lo tenemos no sabemos disfrutarlo”.

Visto con otros ojos, esta cuarentena es el momento para empezar lo que siempre postergaste: una maratón de esa serie postergada, o terminar de leer esa novela “gorda” que abandonaste en las vacaciones, meterte en un museo virtual o disfrutar de tus amigos en espacios virtuales. Todo vale. Incluso no hacer nada, pero sin sentir culpa.

“Es un momento para autodescubrise y descubrir las cosas que nos producen placer. Aprender que la ansiedad es algo anticipatorio: uno está ansioso por lo futuro, por lo que va a pasar. Para no generar ansiedad lo mejor es organizar una rutina con horarios y luego, pensar: ‘Todo el tiempo que queda es para mí’”, recomiendan.

Cosas de parejas

Antes de preguntar sobre las relaciones de pareja y el efecto sobre el matrimonio del confinamiento en casa, el periodista le advierte a una de las psicólogas entrevistadas algo que huele a fake-news: en China la cuarentena ha disparado los pedidos de divorcio. La especialista se ríe y contraataca: la vida moderna -dice- nos ha llevado a que el trabajo nos demande más tiempo que el que estamos en casa y por lo tanto “hemos perdido la capacidad de convivencia”.

 

No soy yo, no sos vos, son nuestros respectivos trabajos que nos juegan en contra. Pero ¿qué hacemos ahora? “Círculos superpuestos”, dice una de las psicólogas consultadas. Generar círculos superpuestos significa que el hombre y su circunstancia conforman un círculo y su pareja y su circunstancia, otro. Ambos círculos deben superponerse parcialmente y durante un tiempo prudencial. Entonces, cada uno debe buscar un espacio particular en el hogar y otro común, tiempos para estar solos y otros, acompañados.

“Hay que buscar un equilibro entre invasión y exclusión. Un término medio: ni invado a full ni no comparto nada”. Entonces, para una convivencia pacífica, hay que buscar momentos para trabajar, momentos para el esparcimiento, “a veces es solo pasar un mate o compartir el mismo ámbito, mientras uno mira la tele y el otro Facebook en el teléfono, por ejemplo”.

Obviamente, el encierro rompe el equilibrio y genera tensiones en la pareja. En ese caso la vía de salida es ser asertivos, decir las cosas de buena manera y si hay algún desajuste, calmarnos un poco: la ira es una emoción que no tiene vuelta.

“La solución es calmarse, separarse hasta que baje la adrenalina, y entender que no todo amerita una hora de discusión. Estamos en un microclima cerrado. Hay que saber qué batalla hay que dar. No pelear por cosas cotidianas. Equilibro es lo que necesitamos. En un microclima aislado cualquier cosa puede transformase en una pelea interminable”, afirman los psicólogos.

En un consultorio esto se llama “economía emocional”: si se discute eternamente hay desgate, se invierte un tiempo desproporcionado sin ningún resultado.

La violencia doméstica queda afuera de todo análisis. Si durante esta cuarentena sos víctima de violencia machista, denuncia al 144 o al 911.

Los niños primero

Lo primero a la hora de organizar la agenda de los más pequeños es entender que no estamos en vacaciones y las clases siguen pero en casa. Hay que cumplir con los contenidos que le envían sus maestros y profesoras.

“Les sugiero que las tareas escolares no se hagan ni a las 7 de la mañana, ni  a la noche. Hay que buscar un horario, negociarlo con los niños -a media mañana, por ejemplo- de lunes a viernes. Cada chico en un lugar distinto de la casa”, dicen los especialistas.

Luego, como las clases recién comienzan, se puede organizar un momento para la lectura de algún libro que tengan en casa o bien bajar de internet algunos cuentos. Los padres que también están en casa no tendrán excusas para no supervisar las tareas.Luego viene el tiempo del esparcimiento.

 

A los más pequeños hay que armarles actividades manuales y juegos de mesa, juegos didácticos que se pueden bajar de internet. Pero hay que tener un cuenta un detalle: deben ser actividades serenas, nada de luchas y carreritas “porque si no se aceleran y no pueden bajar de inmediato. Si hay peleas entre ellos, enviarlos a distintos ambientes hasta que se tranquilicen”.

En cambio para los niños de 10 a 12 años, que se aburren fácilmente, hay que sugerirles actividades que los puedan entretener media hora, como máximo.

A los pequeños hay que hablarles sobre medidas preventivas y de la forma más simple posible sobre el Coronavirus y la posibilidad de contagio.

En cuanto a los adolescentes -grandes consumidores de la red-, el consejo es armarles una rutina con tareas flexibles. Por ejemplo, que antes del mediodía ordenen sus cuartos. Que asuman que hay momentos de la rutina que deben trabajar y estudiar y que luego todo el tiempo es para ellos.

Esto va para todos y todas: regular el tiempo que se pasa frente a las pantallas. Nada de celulares y tablets durante el desayuno, almuerzo, media tarde y cena. Este es un buen momento para hablar, compartir aún desde el disenso; que los chicos se puedan expresar y que los mayores escuchen.

¿Y dónde está el abuelo?

Si los adultos mayores están en casa, hay que respetar sus rutinas y horarios. Las salidas deben ser reemplazadas por paseos por el patio o caminatas por el living. “Que no se queden quietos. Nutridos, hidratados y en movimiento”, es un buen consejo de los psicólogos consultados.

Cuando los abuelos viven solos en su casa, sus hijos deben llamarlos con frecuencia para preguntarles si necesitan algo y tener el afecto de sus nietos.

Psicólogos y psiquiatras ayudarán por videollamadas

Unos 60 profesionales de la salud mental de Mendoza están organizando un grupo de voluntarios para brindar asistencia vía Skype o videollamadas, para contener los casos de coronavirus.

La iniciativa partió del psiquiatra Emiliano Leytes, integrante de la Asociación de Psiquiatras de Mendoza, que hace unos 10 días hizo un llamado a sus colegas a través de Facebook.

La idea es prestar servicios a personas que pueden ser afectadas por la pandemia, a sus familiares y a otros profesionales de la salud.

“Nos hemos comunicado con las autoridades provinciales para trabajar conjuntamente, si lo creen necesario”, explicó Leytes.