Fincas Martes, 29 de octubre de 2019

Cómo manejar el suelo en cultivos de frutales

La explotación frutícola necesita suelos ricos en nutrientes orgánicos e inorgánicos. La preparación y la calidad, son fundamentales.

Por Redacción LA

La formación del suelo se hace bajo la conjunción de dos fracciones claramente diferenciadas: la fracción mineral y la orgánica. La fracción mineral procede de las rocas, que se alteran bajo la acción de agentes físicos, químicos y biológicos. 

La fracción orgánica procede de materiales de origen vegetal y animal que se acumulan en los suelos, sobre los que actúan microorganismos que los descomponen y transforman en otras sustancias (dióxido de carbono, agua, sales) y en otras sustancias orgánicas como el humus clave en el desarrollo de los suelos. En este caso de estudio la explotación frutícola necesita suelos ricos en nutrientes orgánicos como inorgánicos. 

Factores que afectan la preparación del suelo

 La preparación de suelo para plantar especies frutales incluye todas las operaciones agrícolas encaminadas a dejar el suelo en condiciones para el desarrollo posterior de las plantas. Una correcta preparación del terreno influye positivamente en el crecimiento de los árboles y en su rápida entrada en producción. El propósito de la utilización de labores de labranza es crear un sustrato acorde a las necesidades de las especies que se van a plantar.

 La producción frutícola requiere del uso intensivo del recurso suelo y su manejo debe contemplar el empleo de prácticas sustentables. El exceso de labranza conduce a la degradación del suelo generando compactación, falta de oxígeno, desagregación de las partículas del suelo.

Estos factores afectan la capacidad productiva de los suelos por incidir directamente en el desarrollo radicular e indirectamente en la productividad de los frutales. Estas limitaciones propias de los suelos sumados a las compactaciones inducidas por el uso de la maquinaria agrícola y a las originadas por el sistema productivo, hacen que las técnicas ligadas a la preparación del suelo adquieran especial relevancia.

Factores que influyen en la calidad del suelo

La calidad del suelo esta condicionada por diversos factores:

-Actividad biológica.

-La capacidad de almacenaje de agua,

-La disponibilidad de nutrientes y la proporción de materia orgánica.

Existe un interés en determinar cómo el concepto de calidad del suelo se relaciona al uso de las tierras agrícolas en la producción sustentable, con la aceptación general que el uso sustentable requiere conservar propiedades edáficas que son importantes desde el punto de vista de la fertilidad y el laboreo del suelo.

Prácticas de manejo

La alteración de las condiciones del suelo por las prácticas de manejo puede afectar la producción de los cultivos a través de su influencia en la distribución de la materia orgánica, actividad microbiana y dinámica de nutrientes.

En lo referente al rendimiento de los cultivos y su relación con la compactación del suelo existen experiencias a nivel mundial con diversos resultados encontraron aumentos de rendimientos en maíz atribuibles al subsolado; a la vez señalaron que los beneficios del subsolado en soja y en maíz se justifican plenamente desde el punto de vista económico.

El objetivo de este trabajo es comparar estos dos sistemas de preparación mecánica de suelos en función de su calidad de labranza y sus beneficios físicos para el posterior cultivo de árboles frutales en el sustrato.

Labores de preparación

Los objetivos básicos para una buena preparación del terreno constan de labores culturales cuyos objetivos tienden remover, mullir, igualar y alisar el suelo para airearlo, aumentar su capacidad de retención de agua y facilitar las labores fundamentales Estas operaciones, así mismo, buscan la incorporación en profundidad de enmiendas y abonos, como también eliminar piedras, terrones, raíces y, en general, cualquier obstáculo antes de concretar la plantación.

Se destaca también el objetivo de facilitar el desarrollo radicular inicial de los árboles eliminando la compactación natural de las tierras. Normalmente la preparación incluye una labor especial que se suele llamar labor fundamental cuyos efectos se completan con las que se llaman labores complementarias.

Labores fundamentales o profundas

Las labores fundamentales, también llamadas labores profundas, tienen por objeto favorecer el enraizamiento y el desarrollo de las raíces durante el período de interrupción impuesto por el cultivo. Esta necesidad es tanto más imperiosa cuando las condiciones naturales del suelo sean menos favorables: nivel de compactación y falta de drenaje.

Deben practicarse en verano, aproximadamente dos meses antes de la plantación para que las tierras puedan recibir los beneficios de los agentes atmosféricos (dióxido de carbono, agua, materia orgánica, etc.), estas labores preparatorias de pre plantación pueden no obstante demorarse hasta la entrada del otoño.

Se realizan, si la naturaleza del suelo lo permite, a una profundidad de 0.6 m y 1m dado que a esa profundidad se optimiza el desarrollo de raíces de la especie que se va a plantar.

Técnicas de preparación del suelo

Según las características de la labor fundamental, las técnicas de preparación se pueden clasificar en:

-Preparación manual: cava manual por hoyos. Esta operación se realiza con palas y instrumentos rudimentarios hasta alcanzar una profundidad de 0.6-0.8 metros.

-Preparación mecánica: integral (desfonde, subsolado). Localizada (fajas, surcos, hoyos)

La preparación manual se realiza sin apoyo de elementos mecánicos, a base exclusiva de mano de obra. Son técnicas tradicionales que se han empleado durante siglos pero que hoy están soslayadas.