Mundo Club House Sábado, 23 de noviembre de 2019

Cómo hablar de sexualidad en familia

Polémica, tabú y trauma: son las palabras asociadas a la educación sexual de los niños.

Por Redacción CH

Por Renata Piglionico

“Se cree que la familia es la institución más adecuada para hablar de sexualidad, pero en la mayoría de los casos esto no es así”, afirma el licenciado Claudio Pilot, especialista en Sexualidad Humana y director de la Diplomatura en Sexualidad de la Universidad de Congreso. “Las instituciones educativas, desde el Nivel Inicial, deben implementar por ley la enseñanza de la Educación Sexual Integral (ESI)”, amplía el sexólogo, pero actualmente aún es una deuda del sistema educativo. Entonces, ¿qué hacer desde casa? En primer lugar, seguir apoyando la ESI como método democrático y científico para transmitir estos conocimientos, en segundo lugar, “debemos asesorarnos para poder educar”, tarea a la que intentaremos contribuir con las siguientes recomendaciones del psicólogo Pilot.

Sexo y sexualidad: Son términos generalmente tomados como sinónimos, aunque es importante que sepamos diferenciarlos. “Sexo se refiere exclusivamente a lo biológico, a lo anatómico, a la genitalidad. La sexualidad es mucho más amplia porque, además del sexo, abarca a las identidades, los roles de género, las orientaciones sexuales, el erotismo, el placer, los vínculos interpersonales y demás”, define Pilot y explica que “siempre tenemos que hablar de sexualidad con los hijos”, intentando no transmitir errores, mitos ni prejuicios que dañen su  desarrollo.

La información tiene que ser adecuada para la etapa de desarrollo en la que se encuentra cada persona. Dar información de más puede generar dudas y confusión. La falta de información, por el contrario, tiene un alto costo.

Regular y dosificar la información: Tiene que ser adecuada para la etapa de desarrollo en la que se encuentra cada persona y, para saber esto, “es esencial consultar los cuadernillos sobre Educación Sexual Integral disponibles en la página web del Ministerio de Educación”, enfatizó Pilot. Por otro lado, si nos hacen preguntas, “tenemos que responder puntualmente a lo que nos están consultando con total sinceridad, en un lenguaje comprensible y asegurarnos de que nos entendieron. Y si no tenemos la respuesta, decirles claramente que eso no lo sabemos, pero que lo vamos a averiguar para poderles responder”.

Dar información de más puede generar dudas y confusión. La falta de información, por el contrario, tiene un alto costo: “En estos casos pueden producirse, por ejemplo, embarazos no deseados, transmisión de ITS, situaciones de abuso que se naturalicen y no se denuncien. Si a una persona que va a menstruar no le anticipamos con tiempo qué va a sucederle, probablemente se asuste y angustie mucho cuando vea que sangra y no entienda qué le está pasando. Lo mismo si no le anticipamos a quien tiene pene, que puede que alguna noche eyacule, quizá le pasa pero cree que se hizo pis. Si a una edad muy temprana hablamos de métodos anticonceptivos, no van a entender a qué nos estamos refiriendo. De ahí la importancia de educar a tiempo”, concluyó Pilot.

Qué y cuándo: Debemos hablar sobre sexualidad desde la infancia, enseñándoles el nombre correcto de las partes del cuerpo y cómo higienizarse; “debemos explicarles que el cuerpo no puede ser tocado por ninguna otra persona y que, si eso pasa, lo tienen que comunicar: así prevenimos situaciones de abuso sexual”. Además, es el momento para enseñar que ninguna persona es superior o inferior a otra por sus características físicas o de personalidad, por su género, por su orientación sexual, por su forma de hablar o de comunicarse, por el lugar en el que vive, por cómo es su familia. Así estamos haciendo prevención de situaciones de bullying, de discriminación, de violencia de género. Estaríamos fomentando la aceptación y el respeto por la diferencia.

Cuando se acerca la pubertad hay que hablar sobre los cambios físicos que vendrán, la primera menstruación, los “sueños húmedos”. Sobre el acto sexual concretamente, se habla apenas empieza la pubertad. Es muy importante hablar sobre el uso del preservativo, la prevención de infecciones de transmisión sexual y los métodos anticonceptivos.

En la adolescencia es fundamental hablar adecuadamente acerca del consentimiento en las relaciones sexuales, de la violencia, de maternidades y paternidades deseadas y voluntarias, de métodos anticonceptivos, del uso correcto del preservativo y campos de látex para prevenir infecciones de transmisión sexual.

Cómo abordar estos temas sin estigmatizar

Al respecto, el licenciado puntualiza que hay que abordarlos con total naturalidad. Así como necesitamos saber de Lengua para hablar y comunicarnos, de Matemáticas para saber cómo dar o recibir un vuelto, debemos saber sobre Sexualidad para relacionarnos. Porque la sexualidad se manifiesta cotidianamente cuando interactuamos, sentimos y pensamos, cuando nos vestimos, cuando nos expresamos.

Se debe tener en cuenta, remarca el psicólogo, que las religiones asocian la sexualidad a la reproducción y que defienden un sistema sexual binario, según el cual solo existen dos posibilidades “correctas” con respecto a la sexualidad: ser hombre, masculino, macho y heterosexual. O ser mujer, femenina, hembra y heterosexual. Esta postura puede limitar la libertad de las personas a la hora de construir su sexualidad y, como padres, debemos evaluar responsablemente cómo acercamos estos conceptos a nuestros hijos.

Siempre tenemos que hablar de sexualidad con los hijos intentando no transmitir errores, mitos ni prejuicios que dañen su desarrollo.

Impacto de la educación sexual en la vida adulta

El sexólogo declara que las personas que no tienen educación sexual en su infancia, o la tienen de forma parcial o sesgada, probablemente llegarán a la adultez con creencias erróneas en torno a la sexualidad. Hay muchos “problemas” sexuales, ejemplifica, que se deben a falta de información sobre el funcionamiento del propio cuerpo. Entonces, hay quienes consultan por disfunción eréctil y no la tienen. O gente que nunca ha tenido un orgasmo porque no sabe cómo masturbarse. “Están también quienes presentan problemas de ansiedad vinculados a cuestionamientos en torno al rendimiento en las actividades sexuales, porque han aprendido sobre sexo a través de películas pornográficas y sufren al ver que en la realidad sus relaciones sexuales son diferentes”. 

Sin dudas, la sexualidad es uno de los aspectos humanos que más sensibilidad y respeto merecen. “Hay distintas situaciones que nos llevan a preguntarnos qué está pasando con la Educación Sexual”, alerta Pilot. “Una de ellas es, por ejemplo, el aumento de casos de sífilis y gonorrea. Los noviazgos en la adolescencia y en la adultez, que se caracterizan por situaciones de celos y control excesivo, están asociados a situaciones de naturalización de violencia en los vínculos de pareja. Con respecto a las identidades de género y orientaciones sexuales, hay mucha gente que no conoce de qué se tratan. Entonces, con respecto a personas trans o que no son heterosexuales, hay muchos casos de violencia y discriminación. Preocupan también las depresiones y los suicidios en la adolescencia vinculados a la no aceptación sufrida dentro del entorno familiar”.

La salud sexual de nuestros hijos e hijas depende, en conclusión, de la responsabilidad con que la abordamos. Los pasos: familiarizarnos con los cuadernillos sobre Educación Sexual Integral, asesorarnos con profesionales, charlar sobre los temas vinculados al sexo y la sexualidad y contener desde una postura abierta ante los tópicos y situaciones que puedan surgir.

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