Sociedad Domingo, 29 de octubre de 2017 | Edición impresa

Cómo enseñar en el aula con Whatsapp o códigos QR

Una capacitación a docentes mostró cómo el celular puede ser un aliado, y no un enemigo, en una clase.

Por Gisela Manoni - gmanoni@losandes.com.ar

El pedir que los alumnos apaguen los celulares o los inhabiliten sobre la mesa del profesor son estrategias que están perdiendo adhesión. Hay docentes que comprueban día a día que vale la pena perder el miedo de aprender junto a sus alumnos y que usar los teléfonos como herramientas pedagógicas agiliza y mejora los procesos de enseñanza y aprendizaje. 

La directora de una escuela rural de Maipú se detuvo asombrada al ver por la ventana que todos los alumnos de una clase estaban con la vista fija en su celular. Estaba a punto de reprender a la docente, cuando prefirió observar. Los chicos habían escaneado un código QR que les pasó la profe y leían entusiasmados un fragmento literario para comparar con imágenes y responder un cuestionario.

“Que los alumnos se distraen y dispersan son excusas. Si usás los celulares en el aula los acercás a su entorno, hablás su mismo idioma, fomentas su creatividad y -en contra de lo que se cree- favorecés el trabajo colaborativo”, asegura Romina Iragorre, quien incluso ha devenido en youtuber para subir a la red un video con su explicación oral sobre un tema de clase. 

“El límite es su imaginación”, les dijo confiada a un grupo de docentes, que se reunieron el viernes en la Casa de la Cultura de Tunuyán para aprender a “aprovechar los teléfonos inteligentes en el aula”. Junto a Darío Gélvez, capacitan a maestros y profesores de zonas alejadas del Gran Mendoza, gracias a un convenio entre en el área de Desarrollo Territorial de la UNCuyo y la escuela Tomás Alva Edison. 

Llevar el celular y bajar algunas aplicaciones de forma previa fue la única premisa que recibieron los docentes, que participaron del curso. Después, el encuentro fue pura diversión y aprendizaje. Trabajando con el código QR, resolvieron adivinanzas, se desafiaron con juegos de ingenio y crearon clases prácticas para trabajar con sus estudiantes.

“Que los alumnos se distraen y dispersan son excusas. Si usás los celulares en el aula los acercás a su entorno, fomentás su creatividad”.

“Depende mucho de la institución el poder usar tecnología. Hay escuelas donde el sistema informático está bien y con Internet, y otras donde no contás con nada de eso. Además, juega mucho la posición de los directivos”, comentó Jésica Quispe, profe de TICs del Valle de Uco. 

Al contrario de lo que se cree, los especialistas sostienen que el uso de esta herramienta nivela las clases sociales. “Las netbooks están siempre en reparación y son pocos los que las tienen en condiciones. En cambio, todos -hasta en escuelas rurales- cuentan con un celular y se pueden pasar las aplicaciones por Bluetooth, sin necesidad de Internet. Si no tienen plata para las fotocopias, les sacan una foto y leen”, agrega Iragorre.

“Hay que salir del paradigma que usar el teléfono es de chantas. Romper estructuras tradicionales con las formas lúdicas”, arremete Gélvez, quien hace 17 años que investiga esta herramienta y, junto a otros docentes, luchan para que se derogue el artículo de una ley que prohíbe el uso del celular en las aulas. Esto está a tono con otros sitios: por ejemplo, en octubre del año pasado Buenos Aires dio de baja esta normativa. 

Elio Guzzo es director del Centro de Capacitación 6-059 de Colonia Las Rosas. Tiene 54 años y una curiosidad por aprender digna de un joven. Don Elio no teme que sus alumnos le enseñen. Por ello, ha investigado aplicaciones que ellos manejan y las usa en sus clases para resolver cálculos, entre otros tantos recursos. 

“Veo que los docentes tienen mucho interés en estas tecnologías, sólo que muchos no cuentan con el tiempo y las posibilidades de capacitarse”, sostuvo el docente. 

Armar una tarjeta de presentación en un código, corregir también por código las pruebas en casa, autoevaluarse con videos, involucrar a los padres con consignas reenviadas en grupos de Whatssap, buscar satélites, recorrer sitios del mundo, grabar lecturas y programas son algunas de las funciones que los docentes idearon para volver y aplicarlas en sus cursos. 

“Es cuestión de animarse. Creo que puede ser una excelente herramienta. Ahora, hay que crear hábitos a los chicos para que los usen sólo con responsabilidad”, opinó Virginia Fornés, profe de Geografía. “Surgen nuevos usos todos los días. Hay que atreverse a investigar”, cerró Gélvez, quien aplica esta herramienta desde nivel inicial.