Muy Tecno Domingo, 27 de octubre de 2019 | Edición impresa

Clasificados en Netflix: dime en cuánto tiempo terminas una serie y te diré quién eres

La plataforma define la renovación de sus contenidos con un modelo bastante lejano a la clásica sindicación de la TV.

Por Nicolás Nicolli - nnicolli@losandes.com.ar

Descifrar el modelo de Netflix es adictivo. Incluso, a veces mucho más divertido que varias series de manual que estrena la plataforma cada viernes. Ya hemos hablado del sistema de clusters, esas pequeñas comunidades que comparten gustos y ofrecen al sistema la información suficiente para que un suscriptor tenga el contenido de su agrado. Pero también hay un sistema de clasificación que la empresa usa para medir la popularidad de sus series y películas y asegurar así renovaciones y secuelas futuras.

 

En el marco de una investigación del servicio público en la era del video on demand, Netflix envió una carta al comité del Parlamento de Reino Unido en la que detalla cómo los suscriptores conectan con los títulos de principio a fin. Para el gigante de la N hay tres tipos de suscriptores, de acuerdo con el consumo que hagan en los siete días posteriores a un estreno.

En primer lugar están los “principiantes”, aquellos que miran dos minutos de una película o del episodio de una serie y luego la abandonan. Les siguen los “observadores”, una calificación que reciben los espectadores que ven al menos un 70% de una película o serie. Por último están los “finalizadores”, los usuarios que miran el 90% de una película o serie. Pero al contrario de lo que se cree, el tercer grupo de adictos no es el que determina los negocios a corto plazo de la empresa.

 

Después de reportar pérdidas y un crecimiento menor al esperado, Netflix anunció con algarabía que su hitazo “Stranger Things” volvió a disparar el interés de los usuarios. La tercera temporada fue devorada por 40 millones de suscriptores en los primeros cuatro días a principios de julio. Pero la cifra no es precisamente honesta: se refiere a los usuarios que habían visto al menos un capítulo en su 70%, es decir, a los “observadores”.

Con semejantes números, la serie ochentera de los pibes de Haw-kins se ganó la renovación para una cuarta temporada, pero no corrió la misma suerte para “Tuca y Bertie”, el revival de “One Day at a Time” y “Sense8” -se tuvo que conformar con un especial final de dos horas-, entre tantas otras que fueron canceladas. Si bien en Netflix no hay presión por la medición tradicional de rating y la publicidad del primetime, los creativos están atados a otros parámetros cuya suerte varía por el algoritmo.

 

Lisa Hanawalt, showrunner de “Tuca y Bertie”, lamentó el destino que tuvo la comedia animada pese a las excelentes críticas. ¿Le faltó más tiempo para captar adeptos? “T&B ha sido aclamada por la crítica como uno de los mejores programas del año. Nada de esto hace una diferencia en un algoritmo, pero es importante para mí y para la forma en que quiero seguir haciendo arte en este mundo”, tuiteó en su momento, además de advertir que vio pocos avisos publicitarios en la plataforma.

Lejana parece la época en que las astronómicas ganancias de la sindicación propiciaban múltiples temporadas para las sitcoms. Después de emitirse en las cadenas principales de Estados Unidos, las series pasaban al cable o a otras estaciones pequeñas. Generalmente, la cifra para comenzar la negociación era de 100 episodios; ahora se redujo a la mitad.

 

Si bien no corren con el mismo modelo de ventanas, veteranas de Netflix como “Orange is the New Black” y “House of Cards” (con siete y seis temporadas, respectivamente) son de las pocas que lograron vencer la llamada “maldición de la tercera temporada”. Ya sea en sus producciones originales o compartidas, Netflix emplea un modelo de pago por adelantado que evita arrastrar con series deficitarias en sus primeras temporadas. Aunque a cambio, los estudios externos renuncian a la ventaja potencial de sindicación que normalmente conlleva una serie de larga duración.

 

No hay demasiada ciencia. La de “Lost in Space”, por ejemplo, es una de las tantas carátulas que figuran en la home de Netflix. Si desembolsás 130 millones de dólares para otra tanda de 10 episodios, nada cambia. Los nuevos capítulos estarán “ocultos” detrás de la misma carátula. ¿Acaso alguien va a suscribirse al servicio porque un rectángulo -entre otros 500 iguales- tiene más o menos episodios detrás?