Turismo Domingo, 12 de mayo de 2019 | Edición impresa

Ciudad del Cabo: donde confluyen los océanos

Una urbe cosmopolita, colorida, de contrastes y rodeada de montañas. Una de las Siete Maravillas Naturales del mundo.

Por Federico Chaine - fedechaine@hotmail.com

Sudáfrica tiene tres capitales: Pretoria es la administrativa, Bloemfonteim la judicial y Ciudad del Cabo la legislativa. Este era mi destino en el extremo sur del país y del Continente Negro. 

La fundaron los holandeses en 1652 y en 1806 pasó a manos británicas. Rodeada de montañas, destacan especialmente el Devil´s Peak, Lion´s Head y Table Mountain que con su forma rectilínea es el sello de Cape Town y una de las Siete Maravillas Naturales del mundo. Se accede a la cumbre por funicular.

La más bella

Una ciudad cosmopolita, colorida, multirracial y de contrastes, atrapada entre el mar y las montañas. La tengo incluida en mi top cinco de las más bellas que he conocido. Pasamos frente al Hospital Groote Schuur donde el afamado cardiocirujano local Christian Barnard realizó el primer trasplante de corazón humano de la historia el 3 de diciembre de 1967 cuando colocó el corazón de una joven muerta en un accidente vial en el pecho de Louis Washkansky de 55 años.

 

Cuando le contábamos a la gente que éramos argentinos la asociación inmediata era con Diego Maradona y Lionel Messi. Algo que ocurre a menudo en varios países. Guste o no, el futbol es un vinculante de culturas y razas. Pasamos por el llamativo barrio malayo de Bo-Kaap ubicado en la Colina Hill con sus casas pintadas con un colorido similar al de La Boca. 

Una de las palabras en zulú que aprendimos era Sawubona que significa ¡Hola! en esa lengua tribal. A los que nos cruzábamos les espetábamos un ¡Sawubona my friend!

Notamos que no todos respondían con entusiasmo y el guía nos dijo que eran de otras tribus ya que el zulú se habla más en el norte.

En el sur se habla en dialecto Xhosa de una tribu rival de los zulúes. Aún así, nuestra desinformación lingüística les caía simpática al notar que la intención era establecer un lazo con ellos. Llegamos hasta el fuerte en cuya explanada Nelson Mandela se dirigió al pueblo en febrero de 1990 luego de su liberación del largo cautiverio en Robben Island en tiempos del Apartheid que aisló a Sudáfrica. Se congregaron un millón de personas para escuchar su primer discurso como hombre libre. 

La gente de color, el 90 por ciento del país, ha progresado muchísimo pero la minoría blanca sigue dominando. La bandera multicolor sudafricana flameaba en el fuerte donde nos explicaron el significado de cada tono: verde, la selva; celeste, el cielo; amarillo, el sol; negro y blanco, los habitantes y rojo por la sangre derramada en pos de la unificación nacional. Para relajarse, hacer compras y tomar algo mirando el mar la opción ideal es el complejo Victoria and Alfred Waterfront sobre el embarcadero de yates. 

 

Otra visita obligada estando en Cape Town es al estratégico Cabo de la Buena Esperanza. Cuando llegamos al lugar les indicaron a las mujeres que tuvieran mucho cuidado con los monos babuinos que arrebatan las carteras en busca de comida.

Algunas han sufrido severas caídas al defender sus pertenencias de los atrevidos simios que parecen entrenados por pungistas porteños. 

Bajamos hasta una playa donde un cartel en inglés y africaans indica el punto meridional del continente africano a los 34 grados, 21 minutos y 25 segundos de latitud sur. Eché un vistazo hacia las aguas turbulentas justo en el punto donde confluyen los Océanos Atlántico e Indico. Un lugar temido por los marinos de todas las épocas. 

 

El viaje finalizó con un recorrido por dos bodegas donde degustamos el vino local. Me sentí como en Mendoza, rodeado de viñedos y montañas. La única diferencia era un guepardo paseando por los jardines. Eso en nuestro Valle de Uco no se ve.

Datos

Hostel en Cape Town: 15 dólares

Teleférico a Table Mountain: 25 dólares

Barrio de Bo-Kaap: gratuito 

Un café en el Victoria and Albert Waterfront: 3 dólares

Ferry y Museo de Mandela en Robben Island: 34 dólares 

Tour a Cabo Buena Esperanza con avistaje de pingüinos: 50 dólares

Tour de un día completo por cinco bodegas con degustación: 95 dólares