Espectáculos Sábado, 15 de febrero de 2020 | Edición impresa

Cine surcoreano Parásitos, monstruos y pirómanos

Después de “Parásitos”, muchos querrán adentrarse en el mundo de ese cine asiático.

Por Daniel Arias Fuenzalida - darias@losandes.com.ar

A raíz de la sorpresiva premiación de “Parásitos” en los Oscar, a muchos se les ha despertado el bichito de la curiosidad. Y no es para menos: el cine coreano cumplió el año pasado 100 años, por lo que se trata de una industria vieja y, para la mayoría, prácticamente desconocida.

Eso sí, este reconocimiento para Bong Joon-ho, el director de la mejor película que se conoció en el mundo el año pasado según la Academia de Hollywood (le dio cuatro estatuillas), viene a ser la coronación de esa historia. Y puede que recién ahora empecemos a interiorizarnos, y a disfrutar, de un cine polifacético y desmesurado.

 

El caso es que Bong Joon-ho pertenece, con su singular apropiación de una forma de narrar más cercana a las películas mainstream que pueblan nuestras multisalas, a la ola del llamado Nuevo Cine Surcoreano, que hacia 1999 tuvo su primer taquillazo con el thriller policial “Shiri” (Kang Je-gyu). Por esos años se hablaba con convencimiento de las bondades de la globalización y en Corea del Sur ya se dejaba atrás la censura y las tensiones históricas con su hómonimo del norte.

Burning. Hermoso y complejo drama psicológico de Lee Chang-dong | Los Andes

Y aún así, su cine se hizo fuerte centrándose en sí mismo: Corea del Sur es uno de los pocos mercados difíciles de conquistar por Hollywood.  

 

 Como escribió la investigadora Sonia Dueñas Mohedas en un reciente artículo de la revista The Conversation: “Año tras año, las películas con mayor recaudación de la taquilla surcoreana son locales, permitiendo un menor espacio al blockbuster estadounidense que, a excepción de los largometrajes de superhéroes (subgénero que no termina de dominar la industria surcoreana), no consigue alcanzar el primer puesto del ránking. Pocos países pueden hacer gala del éxito de su cine en su propio mercado”. En su país, por ejemplo, “Parásitos” fue vista por un tercio de la población. Este cuerpo de producción es un cine diverso, como lo demuestran las principales firmas que lo hacen hoy famoso.

 

Bong Jong-ho (50)

Nobleza obliga a poner en el primer lugar de la lista al director de “Parásitos”. Algunas películas como “Snowpiercer” (“El expreso del miedo”, 2013) y “Okja” (2017) ya han sido protagonizadas por celebridades del cielo californiano. Esta segunda, más “El huésped” (2006), pueden verse en Netflix.

Su marca es la misma en la mayoría de sus filmes: no se encorseta en un solo género y siempre intenta dar una visión crítica de la sociedad. De hecho, antes de ser un reconocido cineasta, se recibió de sociólogo. En sus películas hay discusiones de fondo como el ecologismo, la división de clases y el especismo.

 

Yeon Sang-ho (42)

Es otro de los que ha tomado de Hollywood la forma de narrar, pero relacionándola con elementos específicos de la cultura coreana. Su película “Train to Busan” (conocida como “Invasión zombie”, 2016) es una pequeña joya de ese subgénero, pero ambientada en el interior de un tren. 

En 2019, estrenó su segunda película “live action”, “Psychokinesis”. Esta vez, se animó a las películas de superhéroes, contando la historia de un guardia de seguridad de banco que obtiene superpoderes después de beber agua de un manantial. Ambas están en Netflix.

 

Kim Ki-duk (59)

Reflexivo, contemplativo, muchas veces retorcido y a veces perturbador. Ya en “La isla” (2000) despertó el escándalo con una dolorosa escena en la que la protagonista se clavaba anzuelos en la garganta y la vagina. Después, en “Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera” (2003) hizo una bellísima evocación existencialista sobre el paso del tiempo.

Desde entonces siguió con una docena de filmes experimentales, sobre historias atrapantes. Algunas lograron importantes premios en Venecia y Berlín. “Tiempo” (2006) y “Aliento” (2007) pueden verse en Qubit.tv

 

Chan-Wook Park (56)

Junto al anterior, fue el primer surcoreano en salir al mundo a principios de 2000. Lo hizo con una conocida trilogía de la venganza: “Sympathy for Mr. Vengeance” (2002), “Oldboy” (2003) y “Lady Vengeance” (2005). La segunda tuvo un rutilante paso por los premios de esa temporada (en Cannes compitió por la Palma de Oro y tuvo el Gran Premio del Jurado).

“Oldboy” es la historia de un hombre que, tras haber sido secuestrado y haber estado en cautiveriodurante 15 años, un día es liberado y tiene solo cinco días para descubrir el motivo de su pesadilla.

 

En 2012 dio el salto a Hollywood con la película “Stoker”, conocida en hispanoamérica como “Lazos pervesos”.

Lee Chang-dong (65)

Antes de debutar como director en “Green Fish” (1997) ya era conocido en Corea del Sur por su bestseller “El botín”, de 1983. También fue ministro de cultura entre 2003 y 2008. Como Kim Ki-duk, hace un cine reflexivo y con subtextos psicológicos,  como la recientemente celebrada “Burning” (2018), basada en un cuento de Haruki Murakami. Esta historia combina drama psicológico y suspenso. Puede verse en Netflix.