Mundo Jueves, 4 de abril de 2019 | Edición impresa

Chicago hace historia con la primera alcaldesa negra y lesbiana de Estados Unidos

La tercera ciudad más grande del país eligió en unos comicios inéditos a Lori Lightfoot, una abogada de 56 años.

Por Agencia Télam y AP

 “Hoy no solamente hicimos historia, sino que hemos iniciado un movimiento por el cambio”. La frase retumbó en uno de los salones del Hilton de Chicago.  

La demócrata Lori Lightfoot fue elegida por abrumadora mayoría como la primera alcaldesa afroamericana y lesbiana de la tercera ciudad más poblada de Estados Unidos.

Con el 73,8 por ciento de los votos, Lightfoot, abogada de 56 años, se impuso a la también afroamericana Toni Preckwinkle, que obtuvo el 26,2 por ciento de los sufragios.

 

“Cuando comenzamos nuestra campaña, nadie confiaba en nuestras posibilidades. Ahora, vean adónde hemos llegado”, añadió la alcaldesa electa, que prometió poner “los intereses de todos los habitantes de la ciudad por encima de los intereses de unos pocos poderosos”.

La campaña fue dura y con muchas descalificaciones. En los comicios no participó ni el 30% de los 1,5 millones de residentes censados, incluso menos que el 34% que lo hizo en la primera vuelta de febrero, en la que concurrieron 14 candidatos

Su contrincante, de 71 años, forma parte del aparato demócrata y en la actualidad es la jefa ejecutiva de Cook County, condado que acoge a la ciudad de Chicago, lo que según los analistas ha jugado en su contra ya que los votantes han buscado romper con el establishment político, hartos de la violencia y la corrupción. “Este puede no ser el resultado que queríamos, pero aunque me decepcione, no estoy desanimada”, dijo Preckwinkle al reconocer su derrota. “Esta es claramente una noche histórica, porque hasta no hace mucho, dos mujeres afroamericanas en una segunda vuelta a la alcaldía habría sido impensable”, añadió.

La rival de Lightfoot, Preckwinkle, de 71 años. | AP

Lightfoot enfrenta a su llegada al poder problemas como las altas tasas de criminalidad, brutalidad policial, corrupción endémica, déficit en las finanzas y falta de recursos para la enseñanza pública. Chicago registró 561 asesinatos en 2018, un centenar menos que el año anterior pero más que Nueva York y Los Ángeles, las dos ciudades más pobladas del país, juntas.

Esas tasas de homicidios llevaron al presidente Donald Trump a amenazar en 2017 con intervenir la ciudad con fuerzas federales para frenar lo que calificó de “carnicería”.

En los comicios tan solo participó un 29% de los 1,5 millones de censados, aún menos que el 34% que lo hizo en la primera vuelta de febrero, en la que participaron 14 candidatos. Este número fue el resultado de la sacudida del tablero político que supuso el anuncio en septiembre pasado del actual alcalde, Rahm Emanuel, de no aspirar a un tercer mandato.

 

El ex congresista y también ex jefe de Gabinete de los presidentes demócratas Bill Clinton y Barack Obama, que llegó al cargo con las mejores credenciales, vio reducida abruptamente su carrera al frente de la Alcaldía como consecuencia de un caso de violencia policial ocurrido en el año 2014, cuando un uniformado blanco mató de 16 disparos por la espalda a un adolescente afroamericano.

Emanuel perdió el apoyo de la comunidad negra después de que sus líderes lo acusaran de encubrir el crimen. 

Al policía, Jason Van Dyke, lo condenaron a 81 meses de cárcel por homicidio en segundo grado. 

AFP

Hartazgo

Según los analistas, la votación estuvo marcada por una sensación de hartazgo de la política local en este bastión demócrata.

“Los votantes de Chicago parecen estar en una actitud mental de ‘expulsar a los vagos’”, dijo Evan McKenzie, profesor de Ciencia Política de la universidad de Illinois.

“El mensaje es que (los votantes) quieren nuevas ideas y un gobierno más limpio”, agregó. “Están cansados de la corrupción, de las investigaciones federales a funcionarios de la ciudad, de la mala conducta de la policía y de una crisis presupuestaria”. 

 

El sector automotriz advierte a Trump

Los principales fabricantes de automóviles de Estados Unidos advirtieron que el cierre de la frontera con México, tal y como amenazó el presidente estadounidense, Donald Trump, causará graves problemas al sector. Auto Alliance, que representa a algunos de los principales fabricantes de automóviles del mundo y que producen el 70 % de los vehículos que se venden en EE.UU., solicitó en un comunicado evitar el cierre de la frontera. El grupo, al que pertenecen empresas como BMW, Fiat Chrysler (FCA), Ford, General Motors (GM), Mercedes-Benz, Toyota, el grupo Volkswagen y Volvo, recordó que las factorías estadounidenses dependen de piezas y componentes producidos en México para montar automóviles. “En muchos casos, los componentes pueden cruzar la frontera varias veces antes de ser integradas en el montaje final del vehículo. Solicitamos a todas las partes que trabajen juntos para evitar el cierre de la frontera que causaría graves trastornos al sector del automóvil de Norteamérica”, dijo el grupo.

Los especialistas estiman que el comercio bilateral de componentes del automóvil entre Estados Unidos y México tiene un valor de 252 millones de dólares al día.  Casi un 40 % de los componentes necesarios para producir vehículos en Estados Unidos proceden de México. Sólo el año pasado, los fabricantes de autos en EE.UU. importaron casi 60.000 millones de dólares de componentes producidos en México. Auto Alliance añadió que “el coste de todo esto recaerá sobre los consumidores y hará más difícil que sean capaces de pagar un vehículo nuevo”.