Espectáculos Viernes, 1 de marzo de 2019 | Edición impresa

Charly en el Gran Rex: 40 minutos poderosos

El músico fue breve y memorable en otro de sus shows casi sin aviso. El teatro porteño se llenó por completo.

Por Redacción LA

De un tiempo a esta parte, Charly decidió que su manera de contactar con el público sería casi como un secreto caprichoso. Así, impuso durante el año pasado y lo que va de éste, una modalidad de conciertos que le viene funcionando: anunciar el toque con apenas unos días de anticipación.

Y, como en otras ocasiones, ayer Charly García subió al escenario del Gran Rex de Buenos Aires para brindar un show, a lleno completo, que tuvo un alto impacto artístico, momentos para atesorar, homenajes y varias divertidas acotaciones pero que duró lo que a él se le dio la gana: 40 minutos.

 

Sus fans, a sabiendas de que así es como será la relación con su ídolo no sólo no protestaron por la brevedad del espectáculo sino que celebraron cada instante como único. 

Charly llegó de muy buen talante y arrancó el espectáculo con “De mí” y su inicio inolvidable: “Cuando estés mal, cuando estés solo. Cuando ya estés cansado de llorar. No te olvides de mí. Porque sé que te puedo estimular”.  

De ahí en más, minutos antes de las 21, recorrió partes de su obra con temas como “King Kong”, “No importa” o “Luvia”; mientras en la puesta iban sucediéndose las polémicas imágenes de su etapa de “Charly Say No More”.

 

También presentó temas de su  disco “Random: “La máquina de ser feliz”, “Rivalidad” y “Otro” y contó cómo se había originado la creación de “Rivalidad” a partir de una pelea con su vecina.

Después del arranque con “De mí” y este tramo de novedades, Charly volvió a sus clásicos. Así, sonaron para poner a bailar al Rex completo “Cerca de la revolución”, jugó con su guitarra y le dio paso a “Parte de la religión” (canción que le dio nombre a su disco de 1987) y un guiñito a Serú Girán con “No llores por mí Argentina” (recordemos que hace apenas unos días él subió al escenario del Colón junto a David Lebón para improvisar con Pedro Aznar algunos de aquellos temazos).

 

Llegó el momento de “Cuchillos” donde apareció su querida amiga, la voz de América, Mercedes Sosa. La música estuvo acompañada de un buen humor notable en Charly. Bromeó con ganas. “Si Keith Richards no murió, yo tampoco”, “Ahora tengo oído obsoleto”, fueron algunas de las simpáticas acotaciones que le regaló a su audiencia.

Como siempre, estuvo acompañado de su banda (Zorrito von Quintiero, Rosario Ortega, Kiuge Hayashida, Carlos González y Toño Silva),  y, luego de 40 minutos, se retiró del escenario. Volvió para una breve sección de bis y dejó al Rex vibrando, con el corazón tibio por su música poderosa.