Policiales Miércoles, 9 de octubre de 2019 | Edición impresa

Cayeron tres hermanos en Las Heras por el asesinato de un niño que vivía en la calle

Una joven de 22 años y sus familiares, de 20 y 17, fueron arrestados en el barrio Pucará, donde en diciembre fue ultimado Ángel Suárez (13).

Por Oscar Guillén - oguillen@losandes.com.ar e Ignacio Zavala Tello - izavala@losandes.com.ar

Una joven de 22 años, vinculada a la venta de drogas, y sus dos hermanos adolescentes fueron capturados ayer en el barrio Pucará en Las Heras. El menor de los aprehendidos, de 17 años, quedó a disposición de la Fiscalía Penal de Menores y sus hermanos mayores serán imputados por estas horas por el asesinato de un chico de 13 años en situación de calle. 

Ángel Alexis Suárez (13) era un niño lasherino que se ganaba la vida vendiendo almanaques en el Centro. La madrugada del 6 de diciembre pasado fue ejecutado de un disparo en un descampado cercano a una de las viviendas que ayer fueron allanadas por efectivos de la División Homicidios. En ese casa, según confiaron fuentes de la investigación, el menor vivía por algunos períodos, que alternaba con visitas a la casa de sus abuelos, tutores legales. Aunque solía pasar la noche a la intemperie, en algún lugar que encontrara en la calle. 

 

Ayer por la mañana, personal de Homicidios realizó dos procedimientos en los barrios Pucará y Sismo V de Las Heras y detuvo a Natanael Gabriel Herrera Eskers (20) y a su hermano, un menor de 17 años. 

 

Allanamientos exprés

Habían pasado sólo unos minutos de las 7 de este martes cuando efectivos de la División Homicidios irrumpieron en dos precarias viviendas ubicadas frente al descampado de Alsina y Tres de Febrero, donde “Angelito” fue ultimado de un disparo en el tórax. Así sorprendieron durmiendo a sus habitantes. 

En una casa ubicada en la manzana “B” del barrio Pucará, los sabuesos de Investigaciones dieron con los dos jóvenes varones y su madre. Tras revisar todo el inmueble en busca de armas, los efectivos completaron las diligencias judiciales. A esa misma casa habían llegado los pesquisas el 6 de  diciembre del año pasado, horas después de cometido el crimen.

Así se llevaron aprehendido al adolescente de 17 años y a su hermano por averiguación de antecedentes. Su madre también fue trasladada a la comisaría 36 en calidad de guarda del menor. 

 

Horas más tarde, el fiscal de Homicidios Carlos Torres se aprestaba a imputar a Natanael por homicidio agravado por el uso de arma de fuego como coautor del hecho. 

El investigador derivó al menor aprehendido a la Fiscalía de Menores. 

Sin embargo, la atención de los sabuesos seguía centrándose en una joven de 22 años, hermana de los dos detenidos, y era intensamente buscada. Según trascendió, la muchacha estaría vinculada a la venta de estupefacientes en esas barriadas donde se levantan casas humildes de material, intercaladas con algunas muy precarias con techo de nylon y maderas y chapas a los costados. 

Separadas por el descampado donde Ángel fue asesinado, los investigadores irrumpieron en otra vivienda en la mañana de ayer. Fuentes extraoficiales indicaron que allí vive el novio de la joven buscada pero a ella tampoco pudieron encontrarla en ese domicilio. Su propia madre aseguró que la acusada solía ir a dormir algunas noches a la casa familiar pero que habitualmente estaba en lo del novio.

Cuando habían pasado unos minutos de las 19 de ayer, la joven buscada finalmente fue detenida. Los sabuesos de Homicidios rodearon la casa donde se escondía, ubicada en la manzana “C” del barrio Pucará, por lo que Damaris Marlene Herrera Eskers no tuvo otra opción que salir a la vereda y entregarse.

Fuentes oficiales precisaron que la joven tiene antecedentes. En su registro figura una causa por robo agravado en poblado y en banda como partícipe secundaria que se tramitó en la Unidad Fiscal Las Heras Lavalle en abril de 2015 y había sido citada para comparecer ante la Justicia el 27 de septiembre del año pasado.

El móvil del crimen no está claro pero los pesquisas intuyen que se trató de un conflicto familiar ya que la víctima solía convivir con los acusados. 

Ejecutado

El pequeño Ángel murió en la madrugada del 6 de diciembre del año pasado, luego de recibir un disparo en la clavícula.

El chico era uno de los 8 hijos de un matrimonio que se encuentra detenido y estaba a cargo de sus abuelos. Pero vecinos del Pucará -una barriada cercana al Santa Teresita- dijeron que se lo veía casi en situación de calle, en estado abandónico, incluso a altas horas de la noche, pidiendo por la zona y vendiendo almanaques por la Alameda o la calle Las Heras, de Ciudad.

Ángel llegó a la guardia del hospital Carrillo de Las Heras sin vida, cerca de la 1.25 de ese día. Una vecina del barrio lo llevó al centro asistencial a bordo de un taxi. Allí declaró que lo había encontrado en el baldío, a unos 30 metros de su casa, tras escuchar un disparo. La bala ingresó por la clavícula y quedó alojada en el cuerpo del chico.

 

Al día siguiente, personal de Criminalística peritó el descampado buscando rastros del asesinato, al tiempo que el fiscal Torres activaba un allanamiento en la casa de la mujer que había llevado al pequeño al hospital. Pues bien, los dos detenidos son hijos de esta mujer, según trascendió.
 

Una vida marcada por el abandono y el dolor

Ángel Suárez, el niño de 13 años asesinado en Las Heras, trabajaba vendiendo tarjetitas en el Centro mendocino. A tan corta edad, su vida estuvo marcada por la soledad, el abandono y las feroces palizas que, según contaron testigos, le propinaba su padre.

Sus abuelos estaban a cargo de su guarda porque su madre está presa por abandono y maltrato. La mujer fue detenida el 13 de diciembre de 2017 e imputada por abandono de persona, en relación a sus 8 hijos.

El padre de Ángel también está preso. Según contaron los vecinos del menor asesinado, el hombre lo golpeaba. “El chico vendía almanaques por la Alameda y por el Centro. Venía a jugar con los chicos del barrio en el descampado. A veces se quedaba hasta tarde por acá cuando no había conseguido dinero. Entonces venía a buscarlo su padre y se lo llevaba a los golpes; siempre le pegaba y con violencia: patadas, piñas”, contó a Los Andes tras el homicidio un vecino del barrio Pucará.