Sociedad Domingo, 13 de octubre de 2019 | Edición impresa

Casi 40.000 hectáreas con riego comprometido por la crisis hídrica

El dato surge del balance hídrico 2017 y representan sólo a las que reciben riego superficial.

Por Redacción LA

Casi 40.000 hectáreas, concretamente 39.260, tendrán problemas para recibir agua debido a que el pronóstico de escurrimiento que difundió esta semana el Departamento General de Irrigación (DGI) indicó que habrá un 11% menos de líquido que el año pasado en los ríos de las seis cuencas (Mendoza, Diamante, Atuel, Tunuyán, Malargüe y Grande).

El dato surge de la información de los balances hídricos de 2017 sobre la base de la demanda por río (que es de 4.411 hectómetros cúbicos anuales) que se necesitan para los cultivos. Así lo afirmó Mario Salomón, Gerente Hídrico de la Primera Zona Río Mendoza, profesor titular de la cátedra de Planificación de los Recursos Hídricos de la Facultad de Ingeniería de la UNCuyo y ex secretario de Gestión Hídrica de Irrigación.

 

El especialista difundió estas cifras en el programa “Agenda Los Andes”, que se emite los sábados de 9 a 11 por Radio Jornada 91.9 y por Los Andes Radio, la emisora streaming de este diario.

Salomón, también investigador del Conicet, afirma que el cálculo lo realizó “en función de las hectáreas irrigadas con derecho superficial, porque hay otras con riego suplementario mediante perforaciones”. 

Si las sumamos, la cifra comprometida llegaría a 83.000 hectáreas sobre las 231.000 que están cultivadas en la provincia (de las 396 empadronadas). 

 

En todo esto, además, también influye la baja actividad económica, porque hay muchas hectáreas abandonadas debido a que a los pequeños productores no les es posible asumir los altos costos que implica cultivar, cualquiera sea el producto.

Infografía | Los Andes

Con relación a las zonas, Salomón detalló que el río más comprometido es el Atuel. A este le siguen el Tunuyán, el río Diamante –que tiene el 45% de su caudal pero con muchos embalses que lo benefician– y luego el Mendoza. Explicó que el río Malargüe, si bien está complicado, logra algún atenuante por su ubicación geográfica, bien al sur de la provincia.

 

La crisis económica también hace que descienda el consumo de energía, “en cinco años bajó 80%  en la actividad industrial, antes había que hacer uso de generadores en bodegas y demás establecimientos. Hoy no hacen falta porque no se usa la energía, no hay una demanda creciente, todo lo contrario”, destacó Salomón.

Por su parte, el titular del Departamento General de Irrigación, Sergio Marinelli, afirmó que la cantidad de agua disponible por hectárea es muy superior a la que necesitan los cultivos, según el río o canal y agregó que el problema es la ineficiencia.

¿Es mucho o es poco?

Para mensurar si las casi 40.000 hectáreas comprometidas representan una cantidad elevada o no, es bueno saber que el número representa casi el total de las hectáreas en donde se cultivan frutas, que son 50.000; supera a las hectáreas con olivos (20.000) y a las de hortalizas (30.000) y representan el 25% de la superficie dedicada a la vid, que llega a 160.000 hectáreas, siempre según datos del Ministerio de Economía, Infraestructura y Energía de Mendoza.

Salomón explicó que la variabilidad climática j

uega un papel muy negativo porque “hace que haya menos disponibilidad del agua, ya que la demanda de los cultivos es mayor, debido a que hay más temperatura en el llano y menos precipitaciones en la zona de cordillera”.

 

Un escenario que se veía venir

También destacó que la situación actual es “la crónica de una muerte anunciada”, por el hecho de que a partir del año 2002 se planteó esta situación con los modelos que había en ese momento.

“Se trajeron expertos también en 2015, que formaban parte de una comisión andina de América Latina, y plantearon que 2015, un año que estuvo por debajo de lo normal, iba a ser el mejor de los próximos diez... Ya se sabía que hasta el año 2025 íbamos a tener promedios por debajo de los valores medios”.

Agregó además que la provincia tiene el Plan 2020 y que se hizo para que lo tuvieran en cuenta para poder sanear la falta de agua. 

 

“Es un problema estructural. Distribuimos por oferta y no por demanda. Chile tiene la sequía más grande del siglo, más de un millón de personas sin agua, el 8% de la población, con 10 mil habitantes muertos y tienen un plan nacional de sequía”. 

Riego intra fincas

Señaló también que el concepto de “eficiencia” en el uso del agua es relativo, porque, según explicó, lo “óptimo es enemigo de lo posible. La rentabilidad de los productores no les alcanza para que puedan instalar el riego por goteo, debido a que este tiene hoy en día un costo de 5.000 dólares por hectárea”. 

Salomón advirtió, finalmente, que “será necesario estar atentos al riego intra fincas, así como a la nivelación de los suelos internos, a la acción de desmalezar y a las obras no estructurales, para que las fincas mejores el rendimiento”.

 

Productores: preocupación y reclamos por la situación 

El gerente del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, Mauro Sosa, pidió que el Departamento General de Irrigación explique y habilite la discusión sobre la situación que atraviesa Mendoza. “Estamos parados frente a fenómenos que se van a quedar y hay que dar una discusión seria para enfrentarlo”.

El dirigente se preocupó porque si alguien tenía pensado reconvertir su sistema de riego, “con el precio del vino de los últimos años es imposible, y menos con el costo de la energía. Si los que subsisten no van a tener agua, es preocupante. Irrigación tiene que decir qué vamos a hacer. El plan de sequía no tiene consenso y por eso queremos hablar con la gente de Irrigación”.

 

Por su parte, el gerente de la Asociación de Productores y Exportadores de Frutas Frescas, Raúl Aruani, indicó que “la sequía se va a sentir e impactará el estrés hídrico que baja la calidad y cantidad de la fruta. La actividad depende del río Tunuyán y se prevé un bajo escurrimiento, es un problema para los que tienen riego superficial y para los que tienen pozos porque el abastecimiento de las napas tampoco es el ideal y a eso hay que sumar el costo de la energía. La otra zona frutícola es la San Rafael y Alvear con los ríos Diamante y Atuel en problemas también”.

Balances hídricos y debilidad  institucional

Otro factor que complica el escenario de sequía que atraviesa Mendoza es la falta de la fase resolutiva de los balances hídricos y que están para ser tratados por la Legislatura. Sobre este punto Salomón destacó que “es obligación elaborarlos, según lo dice la Constitución Provincial en sus capítulos 194 y 195. Se hacen balances para la operación pero falta el acto resolutivo, que es el balance hídrico que dice de cuánta agua disponemos y los derechos definitivos, eventuales y precarios. En la gestión anterior los hicimos y no los ha tratado la Legislatura. Esto es grave porque se está gestionando el agua por un lado y el suelo por el otro en forma separada”.

 

 También señaló que de esta forma es como “están cuestionados los planes de ordenamiento territorial porque la Ley 8051, de Uso del Suelo de la Provincia, ordena, exige y establece (en el artículo 3) que para ordenar el territorio tiene que estar el acto resolutivo del balance hídrico, y saber cuánta agua se encuentra disponible por cuenca. Eso no está hecho y no hay voluntad política de hacerlo”.

Finalmente Salomón sentenció que “entre 2015 y 2017 se hizo el balance con distintas organizaciones nacionales e internacionales, la nueva gestión no avanzó con el acto resolutivo, sí con algunos estudios complementarios. Pero esto deja a Mendoza en una situación muy débil institucionalmente”.

Los Andes consultó al titular del Departamento General de Irrigación, Sergio Marinelli, acerca del balance hídrico y este adelantó que se “se está revisando el del río Tunuyan y el del Mendoza”

 

El cuidado del agua llega a la currícula

Julia Amadeo, directora de Planificación y Evaluación de Calidad Educativa de la DGE, adelantó que se ha incorporado al nuevo diseño curricular de primaria, que comenzará a aplicarse en 2020, el cuidado del agua para generar nuevos hábitos en los estudiantes.

 “Es el primer diseño que incorpora esta temática. Tiene que ver con cambios que son inexorables y en este sentido, la falta de agua potable es una realidad para la cual debemos prepararlos”, señaló.

 

Por último recordó que se encuentra el “Aqualibro” en el portal de la DGE, para los docentes. “En la escuela el cuidado del agua está incorporado por ley”, dijo la autoridad escolar.