Espectáculos Domingo, 1 de diciembre de 2019 | Edición impresa

Carlos Calvo: el día en que volvió a actuar por última vez

El actor está atravesando situaciones cruciales para su salud. Aquí lo recordamos en la última presentación teatral que hizo en Mendoza.

Por Carlos Campana - las2campanas@yahoo.com.ar

Fue uno de los galanes más destacados de los ‘80 y ‘90. Carismático y de una simpatía arrolladora. para las masas que se nutrían de la tv en esas épocas. En 1990, la fama le explotó en la mano con “Amigos son los amigos”, esa tira que hizo con Pablo Rago.

Carlos Calvo -Carlín- visitó Mendoza varias veces. Esta entrevista que compartimos con nuestros lectores, se publicó el sábado 30 de junio de 2001, cuando Carlín volvió a la provincia por primera vez, luego de su primer ACV. “Trabajar me hace sentir más aliviado”, nos dijo; y continuó la charla:

“Ya no es el Carlín que tiraba la frase ‘es una lucha’ o hacía una mueca y todos le festejaban. Ya no es el soltero seductor perseguido, ese mismo que tomaba la vida como venía y coqueteaba con el rating; ese mismo que alimentaba su ego de galán con los aplausos sin darle paso a las emociones o sentimientos.

Ahora, Carlos Andrés Calvo es marido, padre y, fundamentalmente, un “hombre de carne y hueso”

Y esa transformación se dio rápidamente, pero con mucho sufrimiento, porque tuvo que hacerle frente a una hemiplejia parcial, en 1999, tras un problema vascular encefálico a raíz de un ataque de hipertensión que le paralizó la parte izquierda de su cuerpo.

Hoy, a casi dos años de esa afección y después de haberse sometido a un largo tratamiento, Carlos Calvo sube al escenario olvidándose de las secuelas del mal rato, espera ansioso el estreno televisivo de ‘El Hacker’ (que se verá por Canal 9 Televida) y se embarca, junto a Georgina Barbarossa, en una gira por el interior del país con la obra de Neil Simon, ‘El prisionero de la Segunda Avenida’.

 
 

-¿Cuánto hace que no venís a Mendoza?

- Hace 30 años que no actúo allí. Por eso tengo muchas expectativas con esta presentación. Sé que tu provincia es muy linda, pero también sé que allí no te regalan nada y que el espectáculo tiene que responder bien.

En página. Los Andes entrevistó a Calvo en su regreso al trabajo, luego del primer ACV que ahora hace temer por su vida.

- Me imagino que ‘El prisionero de la Segunda Avenida’ marcó un cambio muy grande en tu vida...

- Sí, fundamentalmente me abrió la cabeza. Me dio la posibilidad de volver a pisar el escenario y de generarme nuevamente una perspectiva con mi profesión. Después del accidente yo no tenía una proyección clara y no sabía qué iba a pasar con la actuación; ni siquiera sabía si me iba a funcionar la memoria. Era un gran desafío y el día del estreno sentí un gran alivio al notar que no estaba haciendo el duelo de mi profesión.

- ¿Estás haciendo terapia?

- Sí, sí, claro. Si la hice siempre, ¡imaginate después del accidente! He tenido momentos fuleros en mi vida, pero ahora he bajado el nivel de exigencia y aprendí a disfrutar de las cosas sencillas, que pasan por el afecto y por dedicarle más tiempo a lo que antes no registraba, a eso por lo que no me detenía ni un solo segundo. La terapia también me ayudó a vivir el aquí y ahora; me dio la perspectiva seguir adelante.

 

-¿Te sentís identificado con Alex, el personaje que hacés en la obra?

- Principalmente en la parte que tiene que ver con la queja permanente, porque soy un quejoso. Pero si bien lo he sido siempre también admito que algo de eso me causaba gracia, entonces me agrada que en la obra esto se plantee con humor. Creo que si tuviese que ver este conflicto de otra manera sería todo bastante denso.

- Iniciaste la obra con Soledad Silveyra y luego fue reemplazada por Georgina Barbarossa ¿ese fue el primer conflicto real de la obra?

- En un principio hacía una función con Soledad y otra con Georgina, entonces tuve que hacer una adaptación constante de una a la otra, porque eran dos estilos y dos personalidades diferentes. Fue duro en un primer momento, pero al ser ellas tan profesionales podíamos congeniar muy bien.

- Cambiando de tema, ¿cómo es el Carlos Calvo papá de Facundo y esposo de Karina (Gallucci)?

- ¡Ah! Entregado. El nene ya tiene dos años y me lleva a buscar el equilibrio y la armonía entre el trabajo y esto de ser padre, cosa que estoy aprendiendo de a poco. El fue un regalito del cielo, al igual que todo lo que vino después del accidente. Ellos forman parte de las cosas buenas que me hacen ver la luz que antes no veía y me hacen sentir bien.

 

-¿Y qué te hace sentir mal?

- Lo que le hace mal a la mayoría de la gente en Argentina. Creo que nadie puede disfrutar de nada de lo que está pasando en este momento. Todo es bastante grave e injusto. Me da mucho dolor que la gente salga a la calle con hambre, porque creo que a cualquiera le puede pasar no tener un nivel adquisitivo que aunque sea le permita sobrevivir. Ahí te das cuenta que las perspectivas se van cerrando y que todo se hace oscuro. Pero también creo que si el país pierde las esperanzas se cierran las puertas.

-Después de todo lo que pasaste, ¿le tenés miedo a algo?

- No, ¿sabés que no? Y eso me preocupa, porque a veces no es malo tener un poco de miedo. Me parece que después de lo que pasé el temor quedó muy lejos...