Sociedad Miércoles, 11 de diciembre de 2019 | Edición impresa

Candela Yatche: abrazarse y seguir la voz propia

La autora revoluciona las redes con su historia “Bellamente”: un libro y un proyecto que pretende romper los ideales sociales de belleza.

Por Victoria Navicelli - Especial para Los Andes

¿Quién dijo que la juventud está perdida? En su gran mayoría son arrolladores, infinitamente ideológicos y con ideas muy claras. Casualmente, muchas de sus manifestaciones involucran al otro, a la sociedad. Resulta falsa esa idea de que la juventud está perdida. Todo lo contrario, está despertando y cada día con más fuerza.

Un claro ejemplo es Candela Yatche quien, con sus 23 años, recorre el país en toda su extensión transmitiendo su proyecto social denominado “Bellamente”: una labor que pone en jaque los estereotipos de belleza, promoviendo la auto-aceptación y el amor propio. 

Si bien “Bellamente” surgió luego de experiencias personales sobre la mirada del cuerpo, Candela no demoró en percibir que “los y las jóvenes están expuestos a estímulos que constantemente los llevan a modificar sus conductas alimenticias”, poniendo en claro riesgo su estado de salud físico y emocional. Este proyecto no para de ganar adeptos, tanto en las redes sociales (en Instagram lo encontramos como @bellamentearg) como en cada encuentro, festival y jornada de capacitación que

Candela organiza con el fin de  concientizar a las personas sobre cómo los medios de comunicación, la sociedad y la cultura imponen un ideal de belleza irreal y poco saludable. 

 

Yatche escribió “Bellamente”: la historia de una adolescente que sufre los conflictos propios de la edad pero que, lejos de eso, busca romper con las ideas hegemónicas de belleza impuestas por la sociedad para encontrarse consigo misma y su ser interior.

Candela sostiene que la idea del libro “es cuestionar los mandatos sociales que nos limitan y no nos hacen bien”. La autora, quien también es estudiante de psicología, integra un equipo de investigación que indaga en la relación de hábitos alimentarios, actividad física e imagen corporal en mujeres adolescentes. 

Toda una comprometida con la causa, no sólo analiza los estereotipos y el daño que generan sino que también capacita a padres y docentes en esta idea de romper con mandatos e imposiciones que no hacen otra cosa que dañar la autoestima de las personas, sobre todo de los y las jóvenes. En su web oficial (www.bellamente.com.ar) queda el registro de los trabajos realizados con este fin. 

- ¿Cómo surgió tu inquietud de romper con la hegemonía de belleza?

- Desde hace un buen tiempo que vengo pensando y reflexionando sobre las publicidades y todo lo que ocurre a mi alrededor. Fui a un secundario muy grande, con muchos estudiantes de clase media alta. Ahí la mirada del otro era muy fuerte; importaba más el envase que la persona.  El último año era el del viaje de egresados y en esas fiestas las mujeres íbamos vestidas disfrazadas, con bombacha y corpiño, y muchas solían mostrar el cuerpo. Mis amigas tenían una fuerte obsesión por verse bien.

Muchas bajaron de peso excesivamente; tres compañeras comenzaron tratamientos por sufrir problemas de trastornos alimenticios. 

Cuando terminé la escuela decidí estudiar psicología para profundizar en los desórdenes alimenticios. En marzo del año pasado, y con todo el contenido que encontré, sabía que algo debía hacer; entonces, como Instagram no estaba aún tan contaminado, decidí transmitir mi mensaje por esa vía. Así abrí la cuenta @bellamentearg en la que comparto mi mirada, un nuevo punto de vista de todo lo que está establecido. Poco a poco se fue sumando gente y se transformó en un proyecto social en donde no sólo hay una pata virtual sino también toda una organización de charlas, talleres en diferentes puntos del país para fortalecer la autoestima de los y las jóvenes, y los y las personas, y así poder hacer lo que uno quiere y disfruta y no estar pendiente de la opinión del otro. 

- ¿Recordás alguna experiencia que haya marcado este camino? 

- Lo que más me impactó es ver la cantidad de personas que comenzaron a contar experiencias que nunca habían contado a sus seres cercanos y que no se animaban a hacerlo, pero conmigo sí. Eso fue increíble; que las personas pudieran encontrar el espacio para charlar y sentirse contenidos y contenidas. Otra cosa que me asombra es la energía que se siente cuando nos unimos en cada encuentro, festival y charlas. Es muy lindo porque abrimos la mente en conjunto y, la verdad, es que eso emociona mucho. 

 

- Esta problemática de estereotipos de belleza ¿se aplica a hombres y mujeres de todas las edades o sólo a mujeres adolescentes?

- Hay una realidad y es que afecta a toda la población en general, pero se ve mucho más en mujeres adolescentes. Eso tiene una gran correlación con la publicidad. No es casual que todo esté apuntado a este rango de edad en el que a la mujer se le exige mucho más, porque es un momento en el que está formando su identidad  y a esa edad el cuerpo también está teniendo muchos cambios. Entonces, es un momento bastante particular.

- Para poder ayudar a otros, vos también hiciste cambios en tu vida... ¿Cuáles fueron? 

- Empecé a invertir mi tiempo en las cosas que me hacen bien: el arte es muy transformador. Hago este proyecto porque es mi pasión y me conecta con personas hermosas. Además, me nutre personalmente y me hace feliz. 

- ¿Qué herramientas utilizaste para hacerlos realidad?

- La herramienta principal fue dejar de lado la excusa. Creo que en la vida cotidiana con tanto ruido y tanto caos  una se necesita a sí misma para no perderse en ese caos. Ésa fue una herramienta fundamental. Después, entender que no iba a ser de un día para el otro, sino que iba a ser un proceso interno. Tenía que repensar cosas que quizás no me hacían bien y las seguía naturalizando... Creo que fue eso: excusa y tiempo. 

- En la sociedad actual se habla mucho del amor propio y la aceptación. ¿Qué pensás al respecto?

- Muchas personas toman la aceptación como una obligación y eso no está bueno. Lo mejor sería que cada uno lo sintiera. Pero sí me parece interesante pensar: ¿por qué estamos en guerra con nosotros mismos?  ¿A quién le sirve que no nos sintamos suficientes? Comenzar a registrar la cantidad de estímulos que recibimos a diario diciéndonos que con ciertos cuerpos vamos a ser más felices o mejores personas, cuando la realidad es que no pasa por el cuerpo ni con los productos que prometen cambiarnos la vida. 

Debemos entender que muchas industrias lucran con la idea de que nos llevemos mal con nosotras mismas y nos veamos perjudicadas todo el tiempo. Cuando registramos esta situación, comenzamos a reconciliarnos. Siento que eso marca un camino: hay que abrazarse y seguir la voz propia.

 

Ping pong sobre el rol de…

El Estado

Tiene una gran responsabilidad. Podrían tomarse muchas medidas ante estos casos. Argentina es el segundo país en porcentajes de  casos de bulimia y anorexia. Primero está Japón y eso no es causalidad. La industria que lucra con nuestra inseguridad no está regulada ni en concepto ni en publicidades. El Estado debería regular el ingreso a boliches, uno de los lugares donde los jóvenes son muy discriminados por su peso o color de piel. Hace unos días se sancionó la Ley de Talles. Eso es un gran avance, pero el Estado podría hacer muchísimo más para prevenir estas enfermedades y lo que socialmente provocan. 

Las redes sociales 

Son muy fuertes. Hay muchas publicidades que son terribles provocando que las personas vayan y consuman cirugías estéticas para verse bien. Por ejemplo en Instagram y, ¿por qué están ahí? Y, porque ahí está la gente joven y las personas más vulnerables. Las redes sociales necesitan una regulación...y la sobreinformación, también. Lo que hay que destacar es que una no elige las publicidades que ve en las redes sociales. Éstas aparecen. La realidad es que son terribles y hacen que te sientas mal con tu cuerpo, pero, por otro lado, lo que está pasando con la redes, como espacio para debatir estos temas y compartir experiencias, es muy bueno. Hay muchas cuentas que están reflexionando, pero también son muchas las que hacen lo contrario. 

Los padres

Fundamental: educar con el ejemplo. Muchas historias que llegan a “Bellamente” son de padres que contagian estas conductas de cuidado corporal, o chicos que dicen que en su cotidianidad familiar la queja del cuerpo es una constante. Si queremos que la próxima generación crezca con una relación más saludable con su cuerpo y con el entorno, es importante entender que debemos respetar a los demás y no criticar su cuerpo. 

Sin duda desde nuestro lugar tenemos que comenzar a hacer algo: evitar comentarios tóxicos, poder resaltar los aspectos internos de una persona, destacar las cualidades de una persona más que detenernos en su cuerpo, no halagar a una persona por haber adelgazado. Los padres son fundamentales en todo esto.

¿Qué es para vos vivir “Bellamente”?

¡Qué linda esa pregunta! Esta respuesta la voy reformulando. Tiene que ver con la transparencia, la autenticidad, con tener proyectos propios, poder crecer como humano, arriesgarse, querer crecer, no conformarse, no resignarse a vivir o sentir aquello que a una le hace mal...

“Bellamente”, el proyecto social de Candela Yatche, ha recorrido gran parte del país durante 2019. La meta para 2020 es completar la geografía argentina y visitar otros países que han manifestado su interés en compartir talleres y capacitaciones.