Opinión Domingo, 21 de julio de 2019 | Edición impresa

Campañas a cuestas - Por José Luis Toso

En las elecciones de agosto y octubre, Cornejo juega gran parte de su imagen y proyección.

Por José Luis Toso - jtoso@losandes.com.ar

Con la reciente visita de Macri, el gobernador Cornejo parece haber determinado el punto de partida para una campaña extensa, que lo tendrá como indudable y necesario protagonista.

El rápido pero muy intenso paso que tuvo el Presidente por Mendoza fue bien evaluado en el entorno del jefe del Ejecutivo local, que, no obstante, mantiene una elevada preocupación por la repercusión que la imagen presidencial puede tener en las listas de candidatos mendocinos.

Esto explica por qué el protagonismo de Alfredo Cornejo será muy alto en estos meses venideros. El gobernador mendocino será, a no dudarlo, el principal sostén de la campaña del oficialismo, tanto a nivel naiconal como estrictamente local. Cargará con tres grandes contiendas: las primarias nacionales, la elección de su sucesor desde diciembre y la presidencial de octubre, en la que el compromiso de la coalición en Mendoza en gran medida dependerá de la imagen que por entonces tenga el presidente Macri, algo que ya será testeado en pocas semanas, con esa suerte de gran encuesta nacional que serán las PASO.

El Gobernador es quien encabeza la lista de candidatos a diputados nacionales y enfrente tendrá una nómina kirchnerista que estará mayormente referenciada en lo que pueda aportar la dupla presidencial Alberto Fernández-Cristina Kirchner. 

No se trata sólo de una apuesta personal del Gobernador. Su acceso a una banca en la Cámara de Diputados está prácticamente asegurada. Casi nadie duda de que entre el oficialismo y el frente que nuclea a los K y al PJ se repartirán el primero y el segundo lugar, lo que garantiza en un alto porcentaje el lugar para Cornejo. Pero, lo que sí inquieta al oficialismo provincial es la repercusión que pueda tener entre los mendocinos lo que pase en agosto, teniendo en cuenta esa seguidilla de fechas electorales producida por el calendario nacional y el desdoblamiento establecido por el régimen vigente en esta provincia.

En setiembre habrá dos contiendas bien locales. El primer domingo se irá a las urnas en cuatro de los cinco departamentos conducidos por el justicialismo. En ellos las posibilidades no son buenas para el cornejismo; ya lo demostraron las primarias de abril en esos reductos. Pese a todo, San Martín sigue siendo la gran apuesta cornejista, aunque no se trate de una partida accesible. No en vano, allí estuvo hace poco Alberto Fernández y allí estará el sábado Cristina, con su libro, sus seguidores y toda la intención de potenciar a su candidata en la provincia.

Y el domingo 29 de setiembre, con la elección de su sucesor, Cornejo sí verá plebiscitada su gestión de cuatro años. El triunfo de Rodolfo Suárez es su gran apuesta y, simultáneamente, la posibilidad de llegar con sobrados méritos al Congreso. Y habrá más: en octubre, una lista de candidatos a diputados nacionales fortalecida podrá contribuir con votos a la fórmula Macri-Pichetto, pero también para dejar a salvo al radicalismo mendocino más allá de lo que pueda llegar a suceder en la pulseada que mantendrá el Presidente con Alberto Fernández.

La visita presidencial a Mendoza dejó bastante satisfechos a sus allegados y también a la dirigencia radical local. Hubo asistencia casi perfecta en el acto del Bustelo: vinieron legisladores y candidatos del macrismo de las otras provincias cuyanas para participar de esa suerte de lanzamiento regional de la fórmula presidencial. 

A Cornejo se lo vio cómodo, si se tienen en cuenta todas las especulaciones existentes con respecto a su relación con el macrismo nacional. Su mensaje fue en sintonía con el discurso que baja de los “altos mandos” de la Casa Rosada.

En general, en el radicalismo están confiados en lo que viene desde el punto de vista electoral. Admiten que hasta ahora la campaña está tranquila y sólo el lamentable incidente de Godoy Cruz (ataque de un funcionario municipal y simpatizante radical al auto de una candidata camporista) alteró los ánimos. Descolocó a buena parte de la dirigencia del oficialismo que haya ocurrido justamente en el territorio del Gobernador.

Esperan que desde mañana arranque con más vigor la pulseada hacia las distintas convocatorias a las urnas que citamos anteriormente.

Hay confianza en los cuadros dirigenciales del radicalismo, pero los más experimentados sostienen que no están dadas las condiciones económicas y políticas como para quedarse tranquilos en exceso. La bonanza cambiaria, una inflación más contemplativa y encuestas que le dan algún respiro al macrismo invitan a mirar las cosas con más optimismo, pero nunca a relajarse. Ahora sí el discurso nacional y el del cornejismo mendocino parecen ir definitivamente de la mano. Eso se puso de manifiesto el lunes, entre sonrisas más espontáneas que otras veces, cuando tanto Macri como Cornejo coincidieron en mirar hacia adelante y dar vuelta la página que identifica “al populismo”.

Está claro que el oficialismo provincial no tiene todavía una fórmula fuertemente consolidada, independientemente del envió por el triunfo en las PASO de junio y lo que siguen marcando varias encuestas. El candidato a vicegobernador, Mario Abed, sí posee una tremenda injerencia en los territorios de su zona de influencia, el Este, y en sectores más vinculados al agro en general en toda la provincia. Pero en su entorno admiten que recorrer toda la geografía provincial no es una tarea de fácil resolución desde el punto de vista práctico.

En cuanto a Rodolfo Suárez, se espera de él que mantenga la misma voluntad mostrada en la campaña previa a las primarias locales para caminar la provincia y hacerse conocer en ámbitos hasta ahora no muy frecuentados por él. De todos modos, está claro que Cornejo será su guía y que la prédica del hoy jefe de la Capital apuntará a prometer seguir con el orden administrativo y financiero impuesto por la actual gestión. Después deberá adaptar a todo ello su sello personal y propuestas superadoras. 

Otro aspecto que se contempla en los escritorios de campaña del oficialismo es la necesidad de una presencia gravitante de los intendentes. Entienden en la UCR que los jefes departamentales del espacio Cambia Mendoza, en la mayoría de los casos con fuerte arraigo en sus departamentos, deben ser parte importante en el soporte que tendrá que acompañar a la fórmula Suárez-Abed en las semanas por venir. 

Salvo un par de derrotas en las primarias recientes, los “caciques” oficialistas se destacaron por mantener su predominio, algunos, es verdad, en forma ajustada. Salvo Capital y Junín, nadie puede apoyarse en un exceso de confianza. De ahí el planteo que ya algunos hacen para que los intendentes traccionen a la fórmula provincial mientras a la vez consolidan cada rincón de sus ciudades y espacios rurales. Una especie de aporte mutuo, por definirlo de alguna manera. Además, sumar a la mayor parte de la dirigencia, aunque no tenga expectativas electorales en este año lleno de citas, es otra de las premisas del oficialismo para que nadie se sienta al margen. Están los que recuerdan, por ejemplo, el notable empuje que dio el senador nacional Julio Cobos para el triunfo en Las Heras y Guaymallén en 2015. Son dos departamentos gravitantes por la cantidad de votantes en los que el triunfo para el oficialismo provincial hace cuatro años llegó de la mano del recambio que ofrecieron Orozco e Iglesias al desgastado andamiaje peronista de varios periodos y, principalmente, a gestiones en algunos casos oscurecidas por irregularidades.