Mundo Sociedad Sábado, 16 de noviembre de 2019 | Edición impresa

Cambio climático: ciegos, sordos y algunos no tan mudos

En la actualidad existe un grupo de personas que niega la existencia del cambio climático antropogénico.

Por Soledad Gallardo - Alumna de la Licenciatura en Ciencias Básicas con orientación en Biología. Fac. de Ciencias Exactas y Naturales. UNCuyo

A cualquier persona que haya prestado algo de atención a los medios masivos de comunicación en los últimos años, le suenan conocidas las palabras “cambio climático”.

Es probable que hasta las usen para señalar el calor excesivo de una tarde de verano o un invierno especialmente cálido. Pero ¿qué hay detrás de estas palabras que se usan con tanta naturalidad? Al realizar una simple búsqueda en internet, lo primero que encontramos son artículos pronosticando el final de la vida como la conocemos si no frenamos este proceso de cambio; estadísticas sobre el alza de las temperaturas y noticias sobre el aumento de la frecuencia de catástrofes climáticas. Pero por más apocalíptico que suene, la realidad es que el cambio climático es un proceso natural que sucede en el planeta desde hace millones y millones de años. Entonces ¿por qué alarmarnos? Por una simple razón: las actividades humanas se han convertido en la causa principal de los cambios ambientales a escala global. Es decir, somos responsables de acelerar un proceso que, de otra manera, llevaría millones de años. Pero existe un grupo de personas que se niegan a creer que el ser humano tenga algún papel en este proceso. 

 

El impacto humano 

Cuando hablamos de cambio climático hablamos de un conjunto de modificaciones en el clima que pueden alterar la capacidad de la Tierra para mantener la vida. Los estudios y revisiones demuestran que 99% de los científicos que publican activamente reconocen al cambio climático antropogénico como algo real y señalan que los gases de efecto invernadero generados por el hombre han sido responsables inequívocos de la mayor parte del aumento de la temperatura global promedio de la Tierra durante la segunda mitad del siglo XX y la primera parte del siglo XXI. Durante casi tres décadas, los informes del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (o IPCC por sus siglas en inglés) han mejorado la comprensión del cambio climático a través de la investigación climática y señalan que la Tierra se encuentra sujeta a una presión creciente ejercida por el ser humano, la cual acentúa el cambio climático.

Cuando algunas conclusiones han sido probadas, cuestionadas y examinadas de forma profunda y exhaustiva, alcanzan el estatus de “teorías establecidas” y muy frecuentemente se las denomina como “hechos”. Éste es el caso del cambio climático.

Sin embargo, en una época en la que dudar de todo es la norma y el escepticismo desmedido es algo bien visto, sigue habiendo dudas importantes y crecientes en algunos sectores de la población mundial sobre el componente antropogénico del cambio y el acuerdo científico sobre el papel de los gases de efecto invernadero.

 

Los escépticos

Una proporción considerable (y creciente) del público en las democracias occidentales niega la existencia del cambio climático antropogénico. Se cree que la postura negacionista es el resultado de varios factores combinados como la falta de información y el deseo de proteger de los intereses personales, entre otras. Desde 2008, el número de negadores del cambio climático antropogénico ha aumentado a un tercio o más de la población en países con alta emisión de carbono, como los Estados Unidos y Australia.

 

La negación por parte de este sector resulta del engaño, la ignorancia o el malentendido, muchas veces impulsados por quienes tienen algo que perder con la exposición de la verdad. Pero en líneas generales, todo apunta a “quién tiene más prensa”. Porque si bien casi la totalidad de la comunidad científica adhiere a la postura de que el cambio climático antropogénico es una realidad, en virtud de respetar la libertad de expresión y en un esfuerzo para mostrar “las dos caras de la moneda” por parte de la prensa, la exposición mediática que han obtenido los líderes negacionistas no es para nada despreciable. Gracias a esto, el público sigue debatiendo a quién considerar como experto y quién es creíble: ¿la ciencia, los medios, los expertos, la autoridad?

¿Qué podemos hacer?

Comúnmente lo primero que hacemos para convencer a alguien de que nuestro accionar es correcto, es exponer nuestros argumentos sobre el tema y remarcar la veracidad de estos. Es natural suponer que convencer a los negadores de que el cambio climático es real es necesario para que actúen a favor del medio ambiente. Sin embargo, la probabilidad de “conversión” utilizando evidencia científica es muy baja porque las acciones de los negacionistas reflejan posiciones ideológicas, culturales y religiosas.

Entonces, ¿qué podemos hacer para ganar esta “batalla cultural”? Bueno, existe un viejo dicho anónimo que dice que “se atrapan más moscas con miel que con vinagre” y esto es exactamente lo que debemos hacer: cesar nuestros intentos de convencer a los que no creen que el cambio climático es real, pero encontrar una forma de motivarlos a realizar acciones beneficiosas para el medio ambiente de todas formas. Podemos señalarles los beneficios que trae la modificación de los hábitos de consumo para los presupuestos familiares sugiriéndoles consumir productos locales y de temporada, reducir la utilización de platicos de un solo uso y remarcarles las consecuencias positivas sobre la salud que trae moverse caminando o en bicicleta y de llevar una dieta equilibrada. Finalmente, tenemos un solo planeta y es nuestra responsabilidad protegerlo, sin importar los motivos que nos muevan a hacerlo.
 
Bibliografía

•Bain, Paul G., Hornsey, Matthew J., Bongiorno, Renata y Jeffries, Carla. 2012. “Promoting pro-environmental action in climate change deniers”. Nature Climate Change, 2(8).
•Begon, Mike. 2017. “Winning Public Arguments As Ecologists: Time for a New Doctrine?”. CellPress, 32(6).
•Costello, Anthony, Maslin, Mark, Montgomery, Hugh, Johnson, Anne M. y Ekins, Paul. 2011. “Global health and climate change: Moving from denial and catastrophic fatalism to positive action”. Philosophical Transactions of the Royal Society A: Mathematical, Physical and engineering Sciences, 369.
el cambio climático es un proceso natural que sucede en el planeta desde hace millones de años. Entonces ¿por qué alarmarnos? Por una simple razón: las actividades humanas se han convertido en la causa principal de los cambios ambientales a escala global.