Espectáculos Domingo, 20 de octubre de 2019 | Edición impresa

Cacho Castaña: un porteño melancólico y bohemio 

La relación del fallecido músico con Mendoza fue pausada. La primera entrevista la dio recién en 2001.

Por Carlos Campana - las2campanas@yahoo.com.ar

Fue uno de los artistas emblemáticos de la noche porteña. Y así lo seguirá siendo Cacho Castaña, quien falleció el martes a los 77 años, luego de pasar varios días internado en el Sanatorio Los Arcos de la Ciudad de Buenos Aires por una afección pulmonar. Su primera visita a nuestra provincia se remonta a 1974 cuando llegó para cantar en la Sociedad Italiana de Luján de Cuyo y en el Club Social y Deportivo de Guaymallén.

Pasaron décadas para que regresara a Mendoza, y recién en abril de 2001 concedió a este diario su primera entrevista a través de su corresponsal en la Ciudad de Buenos Aires.

Porteño. Cacho visitó la provincia por primera vez en 1974. A principios de este siglo habló con Los Andes en el célebre bar Tortoni.

Con el título “ Nuevo CD para documentar el submundo de Buenos Aires” arrancaba la nota, que incluye verdaderas confesiones del recordado creador  del tango “Café La Humedad”.

“El cantante y compositor Cacho Castaña, quien posee todas las características de un porteño melancólico y bohemio, contó que en su último trabajo discográfico, ‘Buenos Aires lado B’, intenta describir a través de una metáfora poética y musical el submundo de la llamada Reina del Plata” dice el periodista. “Ese submundo es la noche, la gente que camina sola, una luz en la ventana y alguien que, en la madrugada, es cómplice de esa luz”, amplía el intérprete.

Durante la entrevista, concretada en el mítico Café Tortoni, el músico habla no sólo de su nuevo disco sino que también opina sobre la ciudad a la que dedicó más de una canción y sobre el arte en general.

 

Espíritu de tango

Aunque la temática y el sentido de “Buenos Aires lado B” están íntimamente emparentados con el tango, Castaña aclara que “el disco tiene espíritu de tango pero yo no hago tango. Por ejemplo, ‘Buenos Aires lado B’ (la canción que da nombre a la placa) es una balada. Además el disco tiene guitarras eléctricas medio podridas, medio rockeras”.

Las canciones que integran el álbum dan cuenta de la diversidad de estilos musicales que el cantautor aborda: entre ellas están una versión de “Muchacha ojos de papel” de Luis Alberto Spinetta, “El amor que nunca muere” (una mezcla de chacarera y huayno), y el tango inédito de Aquiles Roggero y Roberto Lambertucci “Tus ojos lejanos”.

“‘Muchacha ojos de papel’ me acompañó en mi juventud. Me habría gustado mucho componerla a mí porque creo que es uno de los temas más monstruosos y clásicos que tenemos los argentinos y lo amé toda la vida. Yo siempre decía que algún día tenía que grabarla y ahora llegó el momento”, narró Cacho.

“De todas maneras -aclaró Castaña- , no hablé con El Flaco (Spinetta). Y aunque le comentaron que la grabé, sé que todavía no la escuchó. La obra de Spinetta es inmaculada, pero le puse el condimento mío y estoy seguro de que salió bien. Así que espero que le guste o, al menos, que no diga que la arruiné”.

 

“Lo de ‘Tus ojos lejanos’ fue porque me encontré con Aquiles Roggero (hijo del gran bandoneonista homónimo) y me dijo que tenía una canción inédita del papá. La escuché y me pareció una obra espectacular. Automáticamente hicimos el arreglo con Sirso Iseas y salió una versión genial”, subrayó.

El autor de “Café La Humedad” y “Garganta con arena” comparó a estas composiciones, tal vez las de mayor repercusión de su repertorio, con “Buenos Aires lado B”.

“No creo haber llegado a un techo con esas canciones. La música no se puede medir en ese sentido; la música está bien tocada o mal tocada, pero la música es toda buena”, explicó el cantante.

Enseguida agregó: “Las canciones de este disco a las que más fe les tengo son ‘Vendedor de fantasías’ (compuesto a pedido de Adrián Suar en dos versiones para la tira ‘Ilusiones’), ‘Buenos Aires lado B’ y ‘Una silla de cada color’, que cuenta la historia de cómo es un domingo a la tarde para todos nosotros, porque es medio fatal, es el día más triste de la semana”.

Diversidad expresiva

Otro adelanto que ofrecía Cacho Castaña era que participaría como actor, junto a Hugo Arana, en la versión musical de la obra “La nona” (la ya clásica pieza escrita por Roberto Cossa).

El 2001 artístico de Castaña tenía muchas y variadas ofertas de trabajo, por lo que decidió cancelar su actuación en una tira de Telefé que aún está en pañales. “Sacrifiqué la tele porque en algún momento tengo que dormir”, se lamentaba Cacho.

 

Sin embargo, este singular personaje de la noche y las artes porteñas confesaba que sería capaz hasta de resignar horas de sueño por volver al cine. “Si me dan a elegir, lo que más me gusta hacer es cine”, concluía el creador que protagonizó “La carpa del amor”.