Espectáculos Miércoles, 16 de octubre de 2019 | Edición impresa

Cacho Castaña: adiós al cantor más porteño

Compositor, cantante, actor, mujeriego. A los 77 años, el artista dejó este mundo luego de varias batallas contra sus enfermedades.

Por Martín Castillo - mcastillo@losandes.com.ar

Si uno googlea su nombre, no sólo encontrará todas las veces que se lo vinculó con mujeres a lo largo de su historia, sino también con la cantidad de veces que tuvo que pasar por un médico, hospital o situación complicada de su salud. A sus 77 años, Humberto Vicente Castagna (nombre desde su nacimiento) dejó de estar presente en este mundo. Con una vida marcada por las canciones, los shows, las relaciones, el tabaco y sus polémicos dichos, Cacho Castaña deja este mundo para unirse a sus recordadas canciones “Café La Humedad”, “Garganta con arena”, entre otras.

 

Es casi inevitable separar la imagen de Cacho, acompañada de un atado de cigarrillos. Su sentencia parecía estar escrita. Año tras año su salud se fue deteriorando, sobre todo desde principios de este siglo. En 2005 fue internado por una dolencia cardíaca, en 2011 por problemas respiratorios y el 24 de diciembre de 2013 ingresó en la clínica Los Arcos por complicaciones derivadas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc) que padecía.

Dos íconos. Cacho con Palito Ortega, referentes argentinos. | Clarín

La música lo acompañó desde temprana edad. Comenzó como pianista y ya en la segunda mitad de los años ‘60, rondaba por programas de tipo “ómnibus” entonando unos tangos. Entre tantos éxitos, varios fueron dedicados a icónicas figuras que mantenía cerca en su vida: “Garganta con Arena” (para Roberto Goyeneche), “Tita de Buenos Aires” (dedicado a Tita Merello), “La gata Varela” (para Adriana Varela). Además, seguro recordarán canciones como “Lo llaman el matador”, “La reina de la bailanta” y “Si te agarro con otro te mato”; ésta última de las más repudiables entre sus canciones.

 

También compuso baladas para el cine y la televisión. Junto a Valeria Lynch escribió la canción “Por amor a vos” para esa tira en 2008, la cual ganaría el Martín Fierro como “Mejor canción original”. En 2012, participó de la novela “Dulce Amor” y en 2013 fue jurado en el programa “Tu Cara Me Suena”, conducido por Marley.

“Todavía puedo”, su último show en Mendoza

Su relación con la provincia arrancó cuando vino, en mayo del ‘74, a dar un show en la Sociedad Italiana de Luján. Luego se anunciaba el baile con Abismo Los Rambler’s.

De película. “Ritmo, amor y primavera”, con Mónica Gonzaga | Gentileza

Cinco años después,   en el ‘79, lo trajo el cine cuando vino a Mendoza para presentar -en el antiguo cine Cóndor- la película “Los éxitos del amor”: junto a Carlos Torres Vila, Tormenta, y la que sería su esposa Diana María. 

La última visita de Cacho fue en el año 2012 con su gira “Todavía puedo”, que hizo en el gigante Arena Maipú. En ese tiempo el compositor venía de recuperarse de una prolongada internación por un síndrome bronquial agudo que había sufrido el año anterior. 

 

En esa oportunidad ofreció dos espectáculos: jueves 23 y sábado 25 de agosto, a sala colmada. Y, antes del show, habló con Los Andes. “¿Con quién te quedó pendiente la yunta?”, le preguntamos. Y él respondió: “Con Gardel -sonreía- y con Sinatra”. Y asumía que para él cada canción era un proceso mágico: “No tenés un orden, la inspiración es bastante caprichosa”. Por eso, contaba que era mucho lo que rompía, porque seguía escribiendo cosas nuevas, no pensaba parar.

Más tarde en aquel show del Arena Maipú bromeaba con las mujeres de la sala y chicaneaba a los hombres, entre risas y canciones. Bailarines y artistas especialmente invitados fueron los condimentos de la noche que ayudaron a transitar el espectáculo a su cuerpo ya frágil.

 

 Acompañado por Adriana Varela, Valeria Achimó y Gladys Florimonte, entre varios más, el cantante ofrecía a su multitudinario y fiel público un último espectáculo en esta provincia, pero sin saberlo. 

Ese mismo año, sería el artista invitado en uno de los tantos partidos de tenis entre Roger Federer y Juan Martín del Potro. El 12 de diciembre de 2012, Cacho cantó el himno en dicho encuentro y, a modo de ensayo, lo interpretó “con errores” en nuestra provincia. “La última vez que canté el himno me equivoqué de letra. Como todos los que lo cantan, siempre”, dijo durante su presentación en agosto de ese año en Maipú.

 

Aquí afloraron sus polémicos dichos

Más allá de su aporte a la música popular de nuestro país, no se puede separar su figura de uno de los personajes que representan al “macho argentino”. Sus frases escandalosas y letras de las canciones reflejan la mirada que este galán porteño tenía sobre la mujer. Y así lo dejó ver en una entrevista con Los Andes que se volvió polémica.

Ricardo Darín. Actuó con él en “Los éxitos del amor”. | Gentileza

“Todo lo que hace el hombre es para levantarse minas. Yo para qué quiero un auto último modelo... ¿Para mostrártelo a vos? ¡No! ¡Quiero levantarme una pendeja en la esquina! El gran problema, siempre, son ellas”, le dijo Castaña al periodista de nuestro diario, Leonardo Rearte.

 

-¿Te han endilgado muchas historias falsas?

-No, mi vida siempre estuvo rodeada de ribetes escandalosos, así que todo el mundo siempre supo lo que me pasó. Nunca negué nada, ni dije que iba a misa todos los días, que tomaba leche o que hacía deportes...

-¿Y todas las historias de mujeres son ciertas?

-Las que todo el mundo sabe, son ciertas. Pero la mayoría de mis historias no las sabe nadie -sonríe, guiñando un ojo-. ¡Porque si no, estamos hasta las pelotas!

Esta charla se llevó a cabo siete años antes del último show que Castaña dio en Mendoza. Fue en el 2005, en un hotel céntrico mendocino. “Siempre uno busca lo mismo: la vedette que amase tallarines. Pero es muy difícil: ¡la que amasa tallarines no es vedette! Y cuando encontrás el equilibrio, también te cansás. No sé si fue Dalí el que dijo que hasta la belleza también cansa. Podés tener la mujer más hermosa del mundo al lado tuyo y seguramente, al tiempo, la pasión se va a ir cayendo y la piel se va a ir muriendo”, confesó en ese encuentro sin ruborizarse.

 

Pasado y presente de sus canciones

Los años pasan y las generaciones cambian. Viejos paradigmas son superados y la cultura se transforma con ellos.

Hoy varias de las composiciones que supo crear Cacho Castaña han quedado insertas en una cultura que no nos representa. 

Sus canciones dieron cuenta de esa mirada de forma diversa. Graficando: “Si te agarro con otro te mato / Te doy una paliza y después me escapo / Dicen que yo soy violento / Pero no te olvides que yo no soy lento”.

 

En una oportunidad frente a la prensa, y mientras presentaba un nuevo álbum y DVD, en el año 2017, se refirió a esta canción y dijo “que no era machista”. “Esa canción la cantaba en sentido metafórico y divertido. Una canción no te lleva a matar nadie”, declaró aquella vez. Quizás la polémica y las críticas a su figura provienen del hecho de que sostuvo su mirada sobre el género hasta el final. 

Su frase más grave hizo estallar otro escándalo

Durante una entrevista para el programa “Involucrados” (América), el compositor dijo una de sus más recordadas y fatales frases. En ese contexto, Cacho planteaba una “involución de la sociedad”. “Hay que dejarse de joder con que la sociedad está sensible. Todo es discriminación, tenés que cuidarte con lo que decís porque es un quilombo”, afirmaba. Mientras la nota avanzaba, llegó el dicho que desató el escándalo cuando se refirió a las mujeres que sufren violencia de género y son víctimas de abusos sexuales: “Andá a saber qué piensan las mujeres. Hace años los poetas queremos saber qué tienen en la cabeza y nunca lo supimos, hagan lo que quieran, relájense. Si la violación es inevitable, relájate y goza. Es fuerte, es un refrán viejo que remite a muchas cosas”.

 

 La frase trascendería las redes sociales y dejaría latiendo el debate. Su historia es una de amores, escándalos y problemas de salud. Atravesó varios contextos, vivió varias versiones de nuestro país. Cacho Castaña quedará en la memoria popular por lo que fue y dejó escrito en sus melodías.