Espectáculos Domingo, 19 de enero de 2020 | Edición impresa

Buenos Aires y París: una vieja y gloriosa amistad

Cuando nuestro país era la gran promesa continental, el vínculo fue estrecho y hasta de admiración mutua. Lo repasamos en dos hitos.

Por Luciana Sabina - Especial para Estilo Verano

Hace muchos años, Argentina brillaba en el mundo y se posicionaba como una gran promesa. Hoy, una pequeña calle en París constituye un simpático vestigio de aquel pasado glorioso. 

Corría enero de 1890 cuando Diario Los Andes detalló: 

 

“La calle Buenos Aires en París – Hace ya tiempo que Mr. Daumas, consejero municipal de París, presentó al consejo una propuesta para que se pusiera a una de las calles de París el nombre de la capital argentina”. La misma se volvió realidad y desde entonces colinda con los jardines de Campo de Marte, a metros de la Torre Eiffel. Los galos justificaron la decisión señalando: “Nos recordará a la República Argentina, país amigo, cuyo hermoso palacio del Campo de Marte ha sido tan justamente admirado, así como los productos que encerraba”.    

Pabellón. Esta hazaña de la ingeniería fue destruida en 1931 para ampliar la plaza San Martín de la Ciudad de Buenos Aires.

El “palacio” al que refiere la nota fue el pabellón construido por el Estado Argentino para participar en la en la Exposición Universal de París de 1889. Aquel año fue muy particular, pues Francia celebró a lo grande el aniversario número cien de la Revolución. Fue la misma expo donde se presentó la Torre Eiffel, que desde entonces es parte del paisaje parisino, aunque fue pensada para desmontarse. 

 

Nuestro Pabellón se inauguró a metros de la icónica torre el 25 de mayo de 1889. Asistieron al acto el presidente francés y Carlos Pellegrini, nuestro Vicepresidente. El monumental edificio se llevó todas las miradas y Argentina se alzó con 12 grandes premios. Uno de ellos por el diseño urbano de la ciudad de La Plata, recientemente construida y de clara inspiración francesa.

Finalizada la mega exposición, el Gobierno Nacional se vio en dificultades para desmontar el edificio y trasladarlo a Buenos Aires. Gobernaba por entonces Juárez Celman y una fuerte crisis inflacionaria cambió por completo el panorama en meses. Las autoridades llegaron a considerar venderlo en Europa, aunque sea como material de construcción. Finalmente se consiguieron fondos y comenzó el traslado por mar de aquellas toneladas de hierro. 

 

Decidieron ubicar el edificio al lado Este de la Plaza San Martín, precisamente donde se hallaba el Cuartel de Artillería del Retiro. Dicho lugar rebozaba de historia, se trataba de un edificio colonial que en 1812 fue ocupado por el general José de San Martín para organizar el Regimiento de Granaderos a Caballo. Lamentablemente, por entonces no existía mucha conciencia histórica y la vieja construcción fue demolida para ubicar el célebre pabellón. Llamativamente, en tiempos de Rosas el espacio fue conocido como “Campo de Marte”, quizás algo de eso influyó en la elección. 

 

Desde su instalación en la capital, el majestuoso edificio se convirtió sede de diversos eventos. Uno de los más importantes fue la “Exposición Nacional de 1898” bajo la presidencia de Julio Argentino Roca. “Caras y Carteas”, revista icónica de aquellos años, señaló entonces:  “Las damas más distinguidas de Buenos Aires llenaban los amplios salones, curioseando las novedades y agregando una nota graciosa y simpática a aquel hermoso conjunto en que están representadas todas las fuerzas vivas de la patria”.

 

Durante dos décadas funcionó como Museo de Bellas Artes, hasta que en 1931 el Intendente de Buenos Aires José Guerrico decidió demolerlo para ampliar la plaza San Martín. Sus partes terminaron desperdigadas y vendidas como chatarra, todo un símbolo del lugar que muchos dan a aquél pasado glorioso.